T4E4 Rabbuní: La Historia detrás del Documental | Rabbuní Documental

Duración: 51:19

Hoy en Charlando y Conectando, tuve la bendición de conversar con dos invitados muy especiales: Marián Reynoso, fundadora de @guiame.maria y creadora de los Talleres de Oración Magdala junto con el Padre Juan María Solana, director de @experiencemagdala.

Ya está disponible en todas las plataformas de podcast y en mi canal de YouTube.

Y recuerda: Rabbuní se estrena en cines este 21 de agosto.

Sigue sus redes oficiales de Rabbuní
@rabbunidocumental @experiencemagdala | @guiame.maria

️ Gracias a @roomtone.media por ser parte de este proyecto.

Conecta con Rosanna Kelly:

Facebook: https://www.facebook.com/people/Rosanna-Kelly/61555577057075/

Instagram: https://www.instagram.com/rosannakellyy/

Spotify: https://open.spotify.com/show/19CJJQoipWGThc6Vxna25t?si=8ac56e406eb94587&nd=1&dlsi=117cf60bbac34dee

#rabbunídocumental #rosannakelly #podcastenespañol #podcast #padrejuanmaríasolana #documental

Especialista del Episodio

Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Bienvenidos a su podcast Charlando y Conectando. Y hoy estoy verdaderamente, yo sé que muchas veces les digo que estoy muy contenta, pero hoy sí estoy super contontenta. Hoy me acompañan dos personas que quiero muchísimo y que vamos a tener una conversación eh muy linda el día de hoy, una conversación basada en la fe, en el silencio, en la transformación. Vamos a hablar de una historia. Vamos a hablar de Rabuní. Eh, Rabuni es un documental que se grabó en Tierra Santa en medio de la guerra. Eh, es un proyecto eh de un taller de oración, pero terminó siendo un testimonio eh obviamente por la presencia de Dios eh en medio de una total incertidumbre. Hoy nos acompañan dos personas maravillosas. Nos acompaña el padre Juan María Solana aquí y mi amiga del alma, eh, Marián Reynoso. Bienvenidos hoy a Charlando y Conectando. Gracias. Muchas gracias. Gracias por tu invitación. Sí, ¿no? Bueno, es un gusto tenerlos hoy aquí y pues a ver, padre, vamos a empezar con usted y así vamos una y una preguntando. Eh, primero, los talleres de Marián se hacen en Tierra Santa y se hacen en un lugar que se llama Magdala. Eh, ¿nos puede platicar un poquito qué es Magdala y por qué en Magdala? Sí, claro que sí. Primer lugar, ¿qué es Magdala? Magdala es la patria de María Magdalena. De ahí viene el nombre Magdalena. Y es un pueblo antiguo de tiempos de Cristo que está en la ribera oriental del mar de Galilea. Era un pueblecillo de pescadores y eh seguramente lo visitó Jesús en alguna de sus correrías apostólicas. Creemos que ha habrá conocido a María Magdalena y iniciado esa relación que sabemos que la llevó hasta el pie de la cruz y luego hasta el encontrar a Cristo resucitado, de donde viene el término rabuní del que estamos hablando hoy, que es mi maestro. Cuando María Magdalena reconoce a Jesús, le dice, «Rabuní, mi maestro.» Este, en Magdala iniciamos hace casi 20 años un proyecto que era hacer un centro de peregrinos y sorpresa, cuando estábamos preparando el terreno para hacer el centro de peregrinos, descubrimos la ciudad de Magdala de hace 2000 años. Descubrimos la sinagoga, descubrimos el puerto, descubrimos casas, el mercado, baños, rituales, una un descubrimiento muy importante en la arqueología bíblica y con eso nuestro proyecto se catapultó a ser un lugar santo evangélico. Por eso, inspirados en María Magdalena, inspirados en lo que ahí descubrimos, es que allí se tienen los talleres de oración de Magdala, dirigidos por Mariana. ¿Y por qué? ¿Cómo nace este taller de oración y por qué llevarlo a Tierra Santa y por qué a Magdala? Mira, en realidad, Rox, fue todo ha sido para mí pues una sorpresa literal. Siento que he sido receptáculo de puras gracias y en realidad, bueno, tú bien sabes, llevo muchísimos años dando talleres de oración e y de pronto me invitan a dar un taller en Miami, literal y y me dice el padre que me invita, «Oye, pues organízate un taller.» Y me inspiré, por supuesto, en la Tierra Santa, que ya había tenido yo el privilegio de visitar con el padre Juan en varias ocasiones, ya desde el inicio, desde la desde el primer viaje, cuando llegué a Magdala, en el fondo de mi corazón dije, «De aquí soy.» y nunca entendí qué tan fuerte había sido el de aquí soy, pero en realidad las cosas y los planes me me llevaban a regresar, a regresar y y en el fondo era un entrenamiento que Dios nuestro Señor, yo sé que estaba preparando mi corazón para irlo enamorando de tal manera que cuando me invitan a dar este taller en Miami otro padre, yo me inspiro en la Tierra Santa, me inspiro en los Montes Santos. Pienso en cómo había orado Jesús en cada uno de esos lugares. Me hermano del corazón de María Magdalena y le digo, «Quiero hacer algo en donde tú me acompañes, aunque sea espiritualmente, aunque sea en otro lugar, porque no creo que pueda irme a la Tierra Santa nunca darlo.» O sea, no era un no era ni siquiera un sueño, o sea, no lo pensaba, pero yo decía, «Pero lo puedo emular, puedo emular que estamos allá.» Entonces estaba yo planeando en 4 días hacer 10 días, ¿no? Eh, donde dije, pues va a ser superintensivo, pero no me va, aparte yo decía, tu compadre no me iba a dar chance de irme más. Y entonces yo decía, pues cuatro. Y y literal eh en ese momento hablo con los padres allá, este, por alguna razón y y me dicen, «¿Por qué no te vienes a darlo acá? ¿Qué vas a hacer? ¿Qué vas a hacer?» Ah, niña, ¿qué vas a hacer próximamente? No, pues me voy a ir a dar un taller, ¿cómo? ¿A dónde tal? ¿Y en qué te vas a inspirar? Pues en los montes sagrados. ¿Cómo? ¿Y por qué no lo vienes a dar en los montes santos de Tierra Santa? ¿Cómo? ¿Y por qué no lo vienes a dar acá? Porque eran diferentes maneras de orar. Y le digo, «Ay, ¿cómo? O sea, cero no, no puede ser.» Y en eso eh estaba yo en un lugar lleno de de señoras. Acabábamos de salir de una plática y literal me pregunta una, «Oye, Marian, ¿y cuándo das algo presencial? Ya queremos algo presencial, ya basta de Zooms. Estábamos saliendo de la pandemia y y entonces digo así como, bueno, pues sí, ya voy a dar uno en dónde, en Tierra Santa. Pues, ¿por qué no me lancé al ruedo?» Y en eso me dice una, «Yo voy, yo voy contigo, yo voy contigo, yo voy contigo.» Y de pronto eran como 15 que estaban apuntadas en ese momento. Yo dije, «Es broma.» Le hablo al padre Juan, le digo, «Padre, está pasando esto.» Dijo, «Ya está, yo te organizo los cuartos, todos, te vienes a darlo acá, no sé qué.» Bueno, pues total llegamos 30 al primer taller, taller de oración. Al primer taller llegamos 30. Fue un éxito, la verdad. Fue un taller precioso, lleno de unción, lleno de Dios. Yo me sentí que llegué a mi casa, viví un taller como si de veras como si hubiera nacido para hacer eso y ahí con una naturalidad todo me brotaba como diciendo, «¿Qué es esto? O sea, cuánta unción está sucediendo aquí en este lugar. Todo me sentí feliz, me sentía en familia.» Y entonces, claro, termina y me dice el padre Juan, o sea, si estás como entendiendo que tú vas a dar los talleres de Magdala y como que esto es el inicio y yo, no, bueno, padre, espérame tantito a ver qué pasa. Y bueno, ahí empezó ahí empezó esta historia. Y a ver, ahorita que Marián lo platica con tal emoción y con toda esta energía linda, eh, a ver, yo fui al taller de Marián y yo viví Magdala y por eso le pregunto, «Padre, ¿qué tiene Magdala? ¿Por qué toca el corazón de la gente que va, de los peregrinos que vamos, de una manera que en otro lugar, a lo mejor este taller lo viviríamos diferente? Mira, ¿qué tiene? No lo sé. Yo lo siento, lo percibo y sobre todo la gente me lo dice. Por ejemplo, gente que entra a la iglesia de Magdala y dice, «Yo tengo que volver aquí. Yo tengo que volver, yo tengo que ser voluntario o voluntaria. O también los ves como se rompen en lágrimas, se conmueven y se pasan minutos o horas ahí rezando, llorando y ves que que se va purificando su corazón. Es algo que a nosotros nos conmueve enormemente y que ocurre todos los días. ¿Qué es? No lo sé. Pero no tengo ninguna duda, es la acción de Dios, es la presencia de de un misterio que ocurrió hace 2000 años y que sigue vivo, se palpa. Muchísima gente, por ejemplo, judíos, no dicen, «Padre, ¿qué hay aquí? Siento una paz increíble. Pues no sé qué hay. No hemos puesto muros insonorizados. Algo hay que mucha gente lo experimenta. Ahora, yo creo que es el misterio de la Tierra Santa. Este misterio de Tierra Santa que yo en alguna ocasión le escuché, ¿cambia orar donde oró Jesús? Claro que cambia. Mira, nosotros aprendemos las cosas del evangelio en blanco y negro. Tú escuchas de niña, de joven, en el catecismo, pues el niño Jesús nació en la gruta de Belén. Ah, qué lindo. La gruta de Belén. ¿Y en qué gruta piensas? ¿La piensas en blanco y negro? ¿La piensas en abstracto? Jesús se transfiguró en el monte Tabor. ¿Y qué piensas en el en el monte aquí de la marquesa? Lo pensamos todo sin darnos cuenta en blanco y negro, en en abstracto. Cuando tú le empiezas a poner lugar, distancia, clima, vegetación, empieza como yo digo, es como una un dibujo que de repente se empieza a animar delante de ti, como el Pinocho, ¿no? Lo estaba haciendo este guepeto y de repente empieza a hablar. Así nos pasa un poco con la experiencia del evangelio, algo que quizá hemos aprendido inerte, de repente comienza a cobrar a cobrar vida y esa es la vida de del de la revelación de Dios, del misterio de Dios, de la vida de Jesucristo, de la vida de la Virgen, que en la Tierra Santa se vuelven tangibles, palpables, Bueno, que mejor dicho que como lo dijo. Y después sigues tú con los talleres de oración, con todo esto que el padre nos está compartiendo en esos lugares, viviendo todo eso y cuántos talleres empiezas a hacer, ¿no? Bueno, pues pude hacer hasta el cuarto taller que que es cuando nos pasa en el cuarto taller, ¿qué pasa? Pues nada, estábamos justo pues iban íbamos éramos 20 personas y justo estábamos por e visitar, estábamos visitando el Monte Carmelo eh en una contemplación preciosa así en la cima, eh viendo de verdad de los paisajes más lindos y y de pronto una amiga que colaboraba conmigo se acerca y me dice, «Mariana acaba de estallar la guerra. pobrecita con una cara que de verdad yo dije, se me va a caer aquí. O sea, una cara de susto. Yo debo confesar que no sentí tanto miedo porque a mí ya me había tocado estar en conflicto. ¿Qué mes año estamos hablando? 7 de octubre de 2023. Okay. Y a las 10:30 de la mañana y es cuando ella me avisa, entonces me lleva a a a al camión para para que me informara sobre todo el guía y el chóer. Y ahí nos estaba acompañando el padre Salvador y el padre Salvador también lo vi como conflictuado, o sea, sí lo vi como mono Mariana, esto parece ser que está grave. Vamos a hablar con el padre Juan. Em, decidimos irnos a nuestra misa porque yo sí decía, «A ver, ya estamos aquí, o sea, o sea, estamos en pleno taller, en pleno monte y bajábamos un poquito y estaba ahí, acompañaban, los acompañaban el chóer, eh, el padre Salvador iba con nosotros en el camión.» Salvador es alguien que durante todo tu taller te está acompañando. E el padre Salvador generalmente nos acompaña unas horas y luego el padre Juan ya cuando estamos en Magdala generalmente es el que llega y nos recibe y ya estamos con él. Supercidas, o sea, es un taller que van super consentidas, super cuidadas, consentidas de Dios. Yo creo que ha exagerado en consentirles, ¿verdad? Por eso me gusta eh para los que se sigan inscribiendo y sigan somos muy consentidas quienes se vengan a estos talleres y bueno, entonces me dice, pues vamos a entonces me dice, «¿Qué hacemos?» Le dije, «Padre, misa.» O sea, ya vamos a la misa, eh, nos ponemos en manos de Dios, recemos y pues ya nos vamos a Magdala. Yo dije, pues ya en Magdala vamos a ver qué pasa, ¿no? Eh, llegamos a Magdala, eh, me encuentro con el padre Juan y le digo, «Padre, ¿qué vamos a hacer?» Y me dice, «Déjame, voy a investigar, vamos a ver qué porque no sabíamos realmente que no porque pues todavía no no caen las cosas con claridad. Acababa de suceder, era había sido una noche anterior, como que había sido toda la madrugada este evento, pues estábamos hablando que eran las 12 del día 12:30 ya cuando nos estábamos viendo el padre y yo prácticamente. Entonces me dijo, «No nos vamos a adelantar a nada, déjame hacer mis investigaciones, voy a hablar con gente, aguántame.» y le dije, «Padre, yo te espero en la recepción, bueno, no la en el recibidor, donde este en el hobby con todas, porque ya algunas ya saben de por sus esposos, están superasustados, entonces pues tenemos que tenemos que decidir, ¿no?» Mi hijo, «Perfecto.» Y fue en ese momento en donde donde nos reunimos con todas, ya el padre ya tenía información y bueno, pues nada, dijimos, pues ahora vamos a ver cómo vamos ir haciendo la salida de todas, ¿no? Esto sí parece ser que está escalando, pero nos dimos cuenta también que no podíamos salir, que se estaban cancelando los vuelos, que ¿cuántos días lleva el taller? ¿Cuántos días dura? 10 días. Y estábamos en el tercer día, cuarto día. Y tú sentiste que cambió un poco eh la dinámica del taller. Totalmente. Sí, sí, totalmente en ese momento. Totalmente, por supuesto, porque pues los ánimos, las llamadas, este los telefonazos, en fin, fue una tarde donde, pues claro, todo era una revolución, ¿no? demasiadas eh cosas, muy abrumadora, pero sin embargo me encantó porque el padre fue el primero que me empezó a dar mucha paz porque nos llevó a visitar las ruinas. Empezamos como que en esta dinámica de a ver, o sea, ir como no serenándonos en lo que tocaba, no o sea, no es que sal, corre y ya te fuiste y te subiste en un avión, no, no, no, no había manera de hacer esas cosas. Entonces así empezamos. Después en la noche yo me las llevé a la capilla Duquinaltumí frente al santísimo que es un lugar hermoso. Nada más perdón que te interrumpa así decidiste continuar con Sí. O sea, en ese momento era vamos a serenarnos, rezamos todos juntos, nos fuimos a una visita que nos hizo el padre superlinda, superespecial. Después de ahí yo eh las congregué a todas a los pies del santísimo. Fue un momento muy lindo, eh fue un momento de muchísima unción y y de ahí eh dijimos, decidimos, vamos a seguir el taller, no podemos hacer nada. Mañana me dice el padre, no pasa nada si nos movemos por Galilea. Está totalmente seguro. No van a correr ningún riesgo. No vamos a correr ningún riesgo porque en ese momento le dije, «Padre, tú ya te subes en el camión también y nos vamos todos juntos a donde nos vayamos.» Este, pero en realidad seguimos el taller, la dinámica siguió. eh felices y encantadas por momentos, claro, atendiendo lo que podíamos atender en su momento cuando que pues había momento de era estar comprando boletos, viendo cómo se cancelaban, todo se cancelaba y pues algunas empezaron a poder moverse, pero éramos muchas, así que todo seguía y todo siguió varios días. Ahora, a ver, padre, ahorita que escucho a Marián, ¿qué significa orar en un momento de incertidumbre? en un momento y ahorita lo estamos viendo como en este caso del taller, pero muchas veces nosotros vivimos nuestra propia sacudida interna ahorita como Mariana la platica de alguna manera, que no, ¿qué significa orar en un momento de incertidumbre? Bueno, mira, orar es hablar con Dios. Orar es abandonarse en las manos de Dios. Orar es confiar en Dios. orar es estrechar la relación íntima personal con Dios a tu manera. No hay, no conozco dos personas que oren del mismo modo, no existen. Entonces, tú imagínate, yo te voy a poner un ejemplo, yo hice un curso de primeros auxilios cuando era adolescente, porque íbamos de campamentos a la montaña, entonces primero auxili cae, ¿cómo le coges el brazo? Tal. Haces el curso, pero estás jugando. Cuando vas en una carretera y encuentras una carambola de 10 coches, dos cadáveres en el en el suelo, un herido, el otro gritando, ahí se acaba el juego y pasas a la vida real y pasas al drama de un accidente que hay que atender. Cuando hablamos de la oración de súplica, por ejemplo, que sería la de este caso, hay muchos tipos de oración, pues eso, a ver, vamos a hacer oración de súplica. Sí, estamos haciendo, no digo un juego, pero es un entrenamiento. pasas a un escenario de guerra, de conflicto, de incertidumbre, seguramente de miedo, de muchos sentimientos encontrados y se acaba el juego y pasas a la realidad. Eh, hemos comentado varias veces, pasamos de la teoría a la práctica en 5 segundos. Lo que era un taller de explicación, sí, bonito, explicado. De repente, oye, tenemos que orar porque a ver si salimos de con vida de aquí. Yo creo que a veces Dios permite circunstancias en la vida donde dices, «Sí, esta vez sí oré, oré de verdad, no, no estaba yo haciendo un ejercicio piadoso. Yo creo que fue lo que nos pasó en esta ocasión cuando nos dimos cuenta de la gravedad, de las consecuencias, de las incertidumbres que obviamente se abrieron. Imagínate todas las familias colgadas de la lámpara al teléfono, mensajes, «Salte de ahí, pero inmediatamente, ¿qué estás haciendo? ¿Qué está pasando? Infórmenos, mándenos videos, sálganse, sálganse, sálganse. Te entra una sosobra y dices, «Señor, ayúdame.» O sea, protégeme, estoy en tus manos. Yo creo que eh Dios permitió unas circunstancias muy peculiares donde la oración fue verdaderamente oración y no un ejercicio piadoso de lo que puedes hacer aquí en la esquina de tu parroquia, ¿verdad? Claro. ¿Y nos enseñan a orar o uno aprende solo a orar? Pues yo creo que ambas cosas. sí. Ambas cosas. No cabe duda, cuando uno se encuentra en un momento particularmente difícil, uno recuerda alguna situación, lo que pasó cuando tal y mi mamá hizo, mi mamá dijo, mi abuelita, el sacerdote fulano, uno recuerda eventos, situaciones o cosas que ha leído en la Biblia y y automáticamente uno lo empieza a vivir, lo empieza a actuar, porque es lo que sientes que en ese momento te va a dar. seguridad, paz, te va a salvar, te te Dios Dios va a venir en tu auxilio, ¿no? Yo creo que se aprende, pero también las circunstancias te enseñan mucho. Yo conozco gentes, incluso muchas veces alejadas de Dios, frías, indiferentes, no por malicia, sino por circunstancias de la vida. Recuerdo un compañero mío que que era muy muy alejado de Dios y muy frío y muy muy burdo humanamente hablando. Cuando le llegó un cáncer, dijo, «Yo agradezco a Dios por el cáncer, la trans porque ahora sí he descubierto a Dios a través del cáncer.» Imagínate, agradezco a Dios por el cáncer, porque lo conocí, porque en el cáncer he descubierto a Dios. Entonces, lo grande que es claro que hay cáncer, o sea, es fue algo que agradecer para conocer eso, agradecerlo porque descubrí algo muy superior a la enfermedad, incluso a la vida y a la muerte. Es como cuando te enfermas y te das cuenta que tien te salen amigos por todas partes, ¿no? Oye, qué maravilla. Oye, uno ofrece sangre, el otro ofrece acompañarme, el otro cuida a mis niños, el otro dice uno, «Qué maravilla, dentro de la pena descubrir cosas maravillosas.» Claro. Yo creo que en la vida a veces nos ocurren circunstancias que nos hacen descubrir cosas maravillosas y la cosa más maravillosa que podemos descubrir es Dios. Y a ver, y Rabuní, si unimos esto tan hermoso que el padre está platicando con Rabuní, ¿qué pasó en Rabuní? Bueno, lo que mira, en principio nombramos esta película documental, bueno, por inspiración del padre, eh, porque justo habla de encuentro, ¿no? De ese encuentro con el amor de Dios, que es justo orar. Ese es ese es para mí el término oración es encuentro. encuentro con el amor de la manera, como dice el Padre, tan única, tan personal, tan original como somos cada uno. Somos irrepetibles, somos únicos ante los ojos de Dios y no tiene nunca un lenguaje eh igual para nadie, ¿no? Y y esto es justo Raboní es como generar una serie de encuentros que yo si me preguntas para ti que es Magdala, para mí es un lugar de encuentro un lugar en donde se propicia, se promueve por todos lados para mí es fácil encontrarme con Dios y eso es lo que a veces eh siento que es eh el don que Dios me está regalando es justo transmitir lo que yo estoy sintiendo. Yo creo que uno no puede transmitir lo que no vive y y eso es para mí la pasión. O sea, hablar de oración no es algo ni tedioso ni ni que tiene una fórmula, ni que es el rosario o es la las prácticas piadosas de las 27 novenas. No, no, no. Para mí orar es cada oración volverla a un encuentro. O sea, de veras disfrutar de gustar cada palabra. Y eso es lo que para mí significa rabuní, que ya hoy por hoy yo podría nombrar todos los talleres raboní, porque es justo llevar a las mujeres a vivir esa experiencia de Dios vivo, resucitado, ¿no? Que te que te imprime eh su rostro en el corazón y que y que quieres transmitirlo a manos llenas y es eso, ser portadores de esa buena noticia. Jesús está vivo. Mira, yo que tenía aquí esta pregunta, pero me la contestaste ahorita. ¿Cuál es el corazón del taller? Eso y o sea, de verdad y ahorita que la vi dije, «A ver, es eso que es es generar, propiciar y y mira, ahora tuvimos que salir el padre y yo de la tierra santa, pues por las circunstancias y y nos nos propusimos hacer un viaje por santuarios en Francia y la llevábamos, llevábamos la Tierra Santa en el corazón, llevábamos la Tierra Santa en cada encuentro, o sea, era estar propiciando que sí no podemos ahorita por lo pronto estar caminando por donde quisiéramos estar caminando, pero le digo al padre, ya somos un santuario en salida por este momento, ¿no? Claro, porque a ver, ¿qué vive una persona? Y ahorita regresamos a Rabuní, pero ¿qué vive una persona que participa en tus talleres? Encuentros, encuentros con el amor de Dios. Se empieza a descubrir amada, se empieza a descubrir vista, se empieza a descubrir atendida desde un lugar que no podemos ni imaginar lo mimados que somos y lo importante que somos a los ojos de Dios. Entonces, si tú unes lo que el Padre estaba diciendo, o sea, y encuentras este Dios que usted decía en estos talleres, en estos lugares, pues no hay manera que uno no se transforme, ¿no? Que uno no tenga este cambio. Sí. Bendito sea Dios. Así es. Entonces, y regresando a Rabuní, había una persona en estos talleres de la cual no hemos hablado aún, porque, ¿por qué se documenta todo? O sea, ¿por qué tenemos hoy la suerte de sí poder ver Rabun? con todo lo que Rabuní transmite. Qué bueno que me dices esto, porque justo estaba hablando de eso con mis papás y dije, «Sin Ramiro no habría Rabun. Y sin Ramiro no se nos hubiera ocurrido documentar esta ¿Quién es Ramiro? Porque no todos sabemos quién es Ramiro. Bueno, pues les compartimos que Ramiro eh Ramiro nos conocía. Ramiro es la persona en la que de pronto eh todas las que habían ido a nuestros talleres le habían dado eh todo lo que eran los recuerdos, ¿no?, desde las grabaciones y todo para que él hiciera unos libros que que resultaban un recuerdo increíble porque con el QR pero se se unían a la meditación del día, pero a la canción para todo. Increíble. Acabando el taller de oración, Ramiro hacía, eso lleno de fotos con eh muy lindo como recuerdo de tu taller. Entonces, Ramiro de algún modo ya tenía cierto contacto con los talleres a través de las fotos a lo mejor que él veía o lo que le llegaba. Lo ú. Entonces de pronto e organizamos una comida de todos los que habíamos ido hasta el momento a los talleres de oración porque venía el padre. Entonces, eh me proponen invitar a Ramiro para que documente esa comida y para que tome los testimonios de todas y y para poderlo compartir en nuestras redes. Entonces, este ya ahí conocemos a Ramiro, nos entrevista, eh, es una comida muy bonita y al paso del tiempo ya estábamos nosotros promoviendo este taller y y me dice una amiga, «Oye, Marián, ¿por qué me está diciendo Ramiro que le gustaría documentar el taller, el próximo taller?» Y yo, no, pues sí, estaría padre, pero pues no, o sea, todo implica un gasto, o sea, no, ¿cómo? O sea, no, no hay manera. No, no, no nos da para eso. Además, va pura mujer también. Este, no, sí, o sea, también todo lo hacemos, lo tratamos de hacer lo más económicamente hablando, lo más justo posible para que vaya la mayor gente posible, ¿no? Entonces, pues no no hay manera. Este, no pues mira, a ver, platícalo con el padre. Lo platico con el padre y me dice, pues María, no me parece mala idea. Y le dije, «¿En serio, padre?» Sí. «Pues déjame hablarlo.» Le platico a Salvador y me dice, «Bueno, pues vean cómo sale el tema.» Lo platicamos en la comunidad que tenemos, ya sabes, nuestra comunidad, todos nos vamos uniendo ese chat y saltan muchísimas y dicen, «Va, yo apoyo, yo apoyo, yo apoyo.» O sea, ¿cuánto cuánto necesitas? En 2 minutos salió la posibilidad. Pues Ramiro, pues sí, a ver, hablo con él, me me la verdad me interesaba mucho aterrizarle y decirle, «A ver, son de puras mujeres, please. No quiero que las cámaras, o sea, interrumpan nuestra dinámica, que trato siempre de que sea tan profunda, que nos adentremos tanto.» Entonces, como que no vaya a ser que, no sé, la cámara, no, no, no, Marián, tú no te preocupes, todo va a ser superdiscreto, yo sé perfecto cómo manejar este tipo de cosas, no sé que pues literal. Bueno, pues ya está. Ramiro acepta ir al taller, ¿no? Ramiro, más bien nosotros decimos, «Órale, evente y sí se puede, ¿no? Porque él nos propuso el plan.» O sea, realmente yo yo decía, «Oye, es que si voy y leando y leando todo, él nos lo propuso. Él nos grabó, grabó todo. Resulta que nos sorprende la guerra. Luego nos entrega el trabajo un tiempo después lo vemos el padre y yo, ¿qué es esto? Está increíble, ¿no? Pues pues vamos a compartirlo a más. Claro, pero aparte, padre, esto está hecho con demasiado amor. O sea, esto no puede ser. O sea, Ramiro parece que es teólogo. O sea, ¿qué onda con sus su cómo cómo escogió las escenas, las frases, las O sea, esto Ramiro está tocado por el corazón de Dios de una manera que yo estaba sorprendida. Yo le decía, «Ramiro, tú lo hiciste con mucho amor.» Me dijo, «Sí, con demasiado, María, no sabes cómo he disfrutado el estarlo haciendo.» Le digo, «Bueno, pues si lo compartimos jamás tendremos que hacer un trailer, un teaser.» Y en eso me dice, «Pues sí», le digo, «Bueno, pero eso, ¿cuánto va a ser?» porque ya habíamos terminado y todo, ¿no? Marián, ya cuenta conmigo. O sea, esto ya yo le entro como tú y el padre. Yo quiero compartir este mensaje. A mí esto me ha transformado el corazón, la vida en muchos sentidos. Ha ido, o sea, mi corazón se ha ido como como tocando todos los días. Lo he disfrutado tanto, lo he, o sea, y yo así de, guow, guow, guow. Entonces, platicando con gente experta en estos temas, hablando de de la experiencia de Ramiro, que es el que hace todo esto, fue, «Ah, pues entonces pues que cuente la historia, que cuente su historia, que nos haga el storyting, o sea, literal, de todo lo que fue aconteciendo eh en el Inter, de que pues todo esto que grabó tan bonito, tan profesionalmente, se haga pues una historia digna de compartir. Para esto me acuerdo perfecto que también el padre me decía, e me decía Mariana, acuérdate, estamos en el contexto de la guerra porque claro, nos entrega el trabajo que estaba precioso, pero me dice el padre, oye ojo esta no es que dice es que ojo estas escenas, Marián tan lindas en el taller todos, o sea, ¿no te acuerdas que en la mañana las señoras estaban pues apanicadas de esto y luego pasaba el momento de taller, se serenaban y en la tarde otra vez la borágine de acontecimientos de nos cancelaron el vuelo, no No podemos salir en la familia que me decía todo esto, o sea, estas escenas estaba la guerra y yo, sí, padre. Entonces, hay que contarlo. Era la guerra, hay que contarlo de Ramiro. ¿Y cómo hacemos todo esto? Bueno, pues Ramiro pues entonces pues acepta ser el protagonista este narrador, el hilo conductor de de toda la historia y es así como como surge ahora. Padre, a ver, dígame una cosa, ¿cómo tal transformación de alguien que no estaba viviendo el taller? porque pues no estaba incluido en las 30 señoras que estaban, pero a la vez eh ustedes cómo ven a alguien que, o sea, cómo la fuerza que puede llegar a tener esa oración de la que platicábamos ahorita, que aunque yo no vaya a tomarlo de algún modo me salpique a tal punto lo maravilloso que es Dios, que yo tenga una transformación si sin estar inmersa en ese taller de oración. Sí, es como quien está cocinando para una boda, no siente la alegría de la boda, ¿verdad? No se emociona con el baile de los novios. Pero en este caso, pues yo creo, quiero ver un designio de Dios. El hecho de que el mismo Ramiro haya querido ir, proponer ir a Tierra Santa a documentar un taller de oración, claro, de lo que ya había visto en imágenes. Dice, «A lo mejor sin quererlo se le antojó el estar presente, el oír las explicaciones, los lugares, pues te va moviendo el piso sin darte cuenta. mismo refiere en en Rabuní, dice, «Pasé de ser el camarógrafo de repente y fui protagonista. Ya ya me empecé a a involucrar y a interesar y qué está diciendo y para qué y cómo. Yo creo que hay una gracia de Dios, es la gracia de la Tierra Santa, pero también la gracia de quien va a con buena disposición. Y bueno, no te emocionas por el baile de los novios, pero comes la comida rica que estás cocinando. Y ahorita que platica eso, creo que también Rabuni es esto. Ahorita es una invitación a pasar de ser el camarógrafo, a lo mejor a ser el que maneja tu vida con Dios. Entonces, creo que a través de Rabun eh ustedes invitan eh no nada más esta comunidad de señoras que vivió el taller y yo creo que eso es lo maravilloso de poder dar a conocer Rabuní, porque mucha gente se va a ver, como tú decías, beneficiada a través de estas vivencias de las señoras, de la tuya misma, de Ramiro, del padre, de todos como comunidad. Lo que ustedes logran transmitir en pantalla es algo que sí toca el corazón de todos los seres humanos, de todos los seres que vean ese documental hecho con amor, pero no nada más el documental. Y yo creo que si nos vamos un poco más atrás, este documental está hecho desde que tú, Marián, preparas tus talleres para desde que el padre prepara acompañarlas. O sea, entonces hoy en pantalla los que vamos a ver Rabuní, porque estoy seguro que todos después de esto vamos a querer ir a ver Rabuní, eso es lo que a lo que nos invita, ese es todo el amor, pero no nada más de después, sino desde antes, cómo está impregnado y como tú decías hace ratito, o sea, impregnado además pues con un sello de Dios. Es un sello de Dios que todo se ha dado, como tú bien platicas. La verdad ha sido una ha sido la providencia supergenerosa con nosotros. Bueno, nuestra familia del cielo, digo, qué consentidos somos. Ahorita que hablabas de lo de Ramiro, ¿qué pasa? Ramiro pasó de estar como en la periferia, ¿no? A a a a centrarse como como un hijo amadísimo de Dios, ¿no? Y y eso es como me decía una amiga que creo que te tocó en también fue por segunda vez contigo, Eli me decía, «Marian, por favor, después del primer taller, porque repitió eh taller ella seguido y decía, «Porfa, entrena a alguien que dé el taller como tú, si tú no puedes volver a darlo, ¿no?» Entonces decía, «Yo encantada les digo todo lo que estudio, todo lo que me preparo, todos los libros que leo, todo lo que sí me dedico, es chistoso.» O sea, soy una estudiosa en pedernidad, pero soy muy mala para compartir teorías. Eh, pero pero lo que sí le decía es, pero yo lo que sé que transmito es mi experiencia del amor de Dios y eso eh no sé, tendrían que haber vivido mi vida, ¿no? y haber sentido la mano de Dios en tantos momentos para que yo pueda decirte que lo hagas igual que yo, pero tú lo harás diferente y Dios tocará tu corazón de manera distinta y tú harás algo hermoso que no se tiene que comparar con lo de nadie más y y nuestra intención es justo eso, o sea, que todos regresen y todas regresen como como sabiéndose esas personas únicas irrepetibles a los ojos de Dios que tienen una misión que despertará tarde o temprano. manos y se sienten amadas, amados y vistos por aquel que nos creó. Entonces es para mí es una pasión, o sea, es apasionante. Amo, amo todo esta plan de Dios. Y yo creo que lo que decía un poquito también el padre es, o sea, aprender a ver con los ojos del alma, ¿no? A lo mejor no es y yo creo que eso también tiene rabuní, o sea, no transmitir eh lo que eh no nada más lo que la cámara captaba, sino que lo que transmiten es lo que los ojos del alma captan y lo manifiestan ahí. Entonces, yo creo que también invita a a la persona que lo está viendo a eso, a que conecte con esa alma, con esos ojos, eh, que solo el alma, sí, que solo el alma puede conectar, o sea, y creo que eso es lo que se ve rabuní y por eso las preguntas a lo mejor de un inicio en que usted platique, ¿qué es Magdala, qué es Tierra Santa, tú tus talleres existe Ramiro? Y la conjunción de todo eso es lo que hoy nosotros podemos ver en Rabuni. Bueno, yo te agradezco porque aparte tú, bueno, tú ya tú ya viste parte de las prelimes, de las hay cambios. Hay cambios. Sí, ha habido cambios. ¿Por qué? Porque para eso hicimos esas premiieres, para retroalimentar eh lo que podíamos mejorar, pero con la esencia pura de de un trabajo que es completamente honesto, porque eso es, la verdad, lo estás diciendo muy bien, o sea, es un trabajo que finalmente está palpando una situación en donde no veíamos ni las cámaras ni los micrófonos, sino estábamos justo conectando con Dios nuestro Señor. Y en eso que Ramiro lo dice mucho, dice, «Es un trabajo tan orgánico, tan tan que transmite porque es que es real, no no había corte, este maquillaje. A ver, Marián, este, porfa, ven. Tus pelos que vuelan, tu No, o sea, padre, tu botella de agua que truena, tú, o sea, no, nada. Entonces nos sentimos muy afortunados porque yo en mi vida me hubiera adentrado en un proyecto de cine ni de ni de cómo nunca en mi vida ni de actuar, o sea, no, pero me siento conmovida de que nos hayan. Entonces, después, ¿qué pasa? ¿Qué pasa para la gente que no sabe cómo cómo llega a Rabuní? O sea, después de todo esto que hemos platicado, padre, ¿cómo se conforma y por qué hoy tenemos en la pantalla un producto que todos podemos ver? Pues mira, tenemos un en pantalla un producto, creo, maravilloso que va va a hablar mucho a muchos corazones porque se grabó se grabaron cuatro o cinco vidas como son, así en una circunstancia normal, espontánea, como decía Marián, no hay encargado de disfraces ni de vestiduras, ni guion, ni música, ni ni escenas, ni corte ni nada. O sea, se grabó una experiencia tal cual como fue y eso es lo que es Rabuní. Eh, claro, una experiencia hermosa, profunda, que iba en una cierta dirección y pues se aceleró enormemente por las circunstancias. también la guerra y el conflicto que estaba viviendo el pueblo de Israel, pues está reflejado bastante en en en los acontecimientos. Entonces, ahora sí que nos pescaron en la vida real, a mí con mi rollo de Magdala, a Marián con su rollo de talleres, a a Ramiro con su rollo de documentales y y fotografías y videos. y la historia de de Magdala misma y de y de Israel, o sea, tal como es y tal como se captó por las cámaras en ese momento. Y ahora, ¿cuándo vamos a poder ver, Marián? Rabuní salen los cines, o sea, si yo quiero ver esto, ¿qué tengo que hacer? ¿Cómo puedo accesar a Rabun? Mira, bueno, el estreno va a ser el 21 de agosto, eh, si Dios quiere, en toda la República Mexicana y, eh, Estados Unidos, Centroamérica y Sudamérica. E va a ser la cadena de cine Cinemex. Tenemos una página que es www.rabuni Rabuni con w i documental, que ahí esperamos poner todas las eh todas las salas de cine en donde va a estar proyectada y los países conforme se vayan estrenando. Esperamos que el 21 sean varios países, pero si no va a venir ahí como la la calendarización de de las de los estrenos. también eh pues sí, a través de las redes de Magdala, www.magdala.org, también conocerán parte de estas noticias. Ya cercana a la fecha, ya por ahí de de agosto, vamos a estar compartiéndolo también por las redes de Magdala y por nuestro e por nuestro Instagram de Rabon Documental. También tenemos ahí ya ahí van a estar todas las noticias. y guíame María, que siempre está como de eh de bracito de todas estas noticias. Eh, bueno, pues son todos los medios por los que vamos a estar compartiéndoles para llevarlos de la mano hasta el cine. Es un es un es algo con lo que nos estamos queriendo comprometer. A ver, y también hay algo como que creo que puedes compartir muy lindo. ¿Qué pasa eh con todo esto que se va a poder a lo mejor juntar, recaudar con Rabuni? ¿Cuál es el fin de todo esto? Mira, yo me uno a un sueño del padre, que él no sé si lo sabe, pero bueno, tú sí lo sabes bien y sí, ¿no? Sí lo sabes, pero el día si yo no sé mis sueños, imagínate quién los va a saber. Por eso me preocupé. Él no sé si sabe el mío, pero que sí lo saben, mis amigas, si lo saben. Y desde que desde que tengo el gusto de trabajar para Dios, siempre he trabajado para que los sacerdotes tengan la posibilidad desde que conozco Tierra Santa de que vayan. Entonces, de veras, a mi a mi poquito modo, bueno, pues algunos varios han podido tener un empujón. Entonces, cuando salía este plan, le digo, «Padre, me encantaría que todo lo que lo que nos correspondería a nosotros de los tickets, eem pues se vaya, por supuesto. Bueno, primero si Dios quiere a esto que vaya a que muchos sacerdotes puedan ir a la Tierra Santa. El padre tiene el sueño de 1000 sacerdotes al año. Yo me uno porque yo sueño alto. Yo sueño alto igual. Entonces yo digo, ¿por qué no pensar que esta película puede hacer que 1000 sacerdotes vayan al año? ¿Por qué no? Yo he oído películas que recaudan mucho, mucho, mucho y tengo toda la fe que puede ser. Y luego por otro lado, bueno, pues claro, si la guerra eh, Dios quiera ya, bueno, si llegamos a estos acuerdos de paz que se están promoviendo, bueno, pues qué bueno, podrá ser para eso, si no pues para apoyar Magdala y todo lo que sea necesario, porque también hay para apoyar Magdala, si no no hay. Sí, pues imagínate, nosotros inauguramos Magdala en al final del 2019, o sea, que tenemos 5 años de historia atormentada. primero por la pandemia y luego por la guerra. Pero así como ha sido atormentada, así ha sido bendecida por la generosidad, la solidaridad, el cariño de muchas personas que nos han ayudado a salir adelante y a seguir adelante, incluso a crecer, por ejemplo, a crecer en las redes sociales, a crecer en nuestros programas, a crecer en en ayudar a sacerdotes a que vayan a Tierra Santa, a muchas cosas muy lindas. ¿Cuál ha sido el milagro? Hm. Más significativo el milagro o un milagro de los muchos que a lo mejor se han dado el Magdala que nos pudiera compartir. Para mí Rabuní es uno. Eh, yo me siento uno. Mira, Rabuní es uno, como tú dices, pero hay como 50 iniciativas, apostolados nuevos que han surgido, matrimonios, familias que han surgido de Magdala, del de voluntarios que van a Magdala, se conocen en Magdala, se casan, tienen hijos. A mí me parece que Magdala, sin darme cuenta fue una bolita de nieve que tiré desde la montaña y esa bolita ha ido creciendo, creciendo, creciendo y crece cada vez más. Ha inspirado muchas instituciones de modo misterioso que yo a veces ni sé. De repente me entero, oiga, pues que hay una asociación de empresarias católicas en Guatemala y que son 40,000 y que todo surgió de seguir los programas de Magdala. Yo dijo, «Santo Dios, jamás me hubiera imaginado yo esas cosas.» Eh, Magdala, el milagro más grande de Magdala es Magdala. Surgió de la nada, se hizo con el amor y la generosidad de muchas gentes. Yo no era arquitecto, no era recaudador de fondos, no era arqueólogo, no era artista, no era nada. Pude hacerlo porque porque Dios lo quiso. Dios lo quiso, ¿no? Bueno, y además Magdala lo podemos conocer a lo mejor sin ir físicamente, hay muchos programas. Métanse a la página de Magdala, no hay magdala.org, ORG, hay muchos documentales, hay entrevistas, hay fotografías. nuestras redes sociales también Magdala Español, Magdala Experience en YouTube pueden conocer Magdala y saber de eso que en Israel se llama el proyecto mexicano, como lo iniciamos mexicanos y ha habido arqueólogos mexicanos, se llama el proyecto mexicano. Yo creo que es un santo orgullo para México que el lugar santo evangélico más reciente, digamos, el nuevo, el estreno, tiene mucho que ver con México. Qué bonito. Entonces estamos, aunque no podamos ir por cualquier motivo, podemos acercarnos a Magdala. Pueden ver Raboní, Raboní y en las páginas y de de Magdala, en las redes sociales, pueden conocer mucho de lo que es Magdala, de su historia y de todo lo que ha ocurrido allí. Okay, pues llegamos a la parte de preguntas rápidas, se las digo, así van contestando una y una, ¿okay? Para ya dar fin. Eh, ¿qué palabra define tu experiencia en Rabuní? Una palabra, encuentro. ¿Qué es lo primero que hace usted, padre, cuando necesita paz? No hago nada. Siempre he tenido paz. Ay, qué bonito. Bueno, esa te la tenía que haber hecho a ti. Regresamos. ¿Qué es lo primero que haces cuando necesitas paz? Buscar silencios. Un lugar donde has sentido la presencia de Dios. En la Basílica de Guadalupe. Ay, qué bonita. Esa la tenemos todos bien cerca, ¿eh? ¿Qué es lo que más te cuesta soltar? Mm. Algo que te cueste que no sé, no nos vamos a otra. Mm. Es que de veras luego digo, «Ay, bueno, ya cuando me toca soltar suelto, ¿no? Tú eres muy fácil de soltar. A lo mejor por eso, fíjate, a lo mejor no eres a nada. ¿Qué te enseña el silencio? Ay, pues encuentro, me encuentro en el mis silencios son llenos de presencia. Esa presencia me llena que es Jesús. En mi silencio lo busco a él. Su último acto de fe, estar en México. Okay. Eh, ¿qué aprendiste de el miedo en toda esta experiencia? Abandonarme. ¿Qué es para usted el perdón? Es un acto de voluntad. Quiero perdonar y perdono porque quiero. Ay, qué bonito. Ya me eh ¿Qué milagro cotidiano reconoces hoy? Todos los días sentirme muy amada por Dios. ¿Cómo una persona o a lo mejor usted puede seguir caminando después de una experiencia dura en su vida? Amando, no, yo ya voy a llorar. ¿Cuál fue el momento de mayor vulnerabilidad o cuál ha sido el mayor el momento de mayor vulnerabilidad en tu vida? Fue hace 14 años cuando sentí que perdía a mi familia y es cuando me encontré con Dios en el sagrario y me llené de confianza a pesar de muchos momentos de dificultad. ¿Qué frase del evangelio lo acompaña últimamente? El que me ama guardará mis mandamientos. y mi padre lo amará y vendremos a él y pondremos en él nuestra morada. Pues estás de acuerdo que cerremos con esto tan bonito que nos dijo. Pues, padre, muchisísimas gracias de estar aquí hoy, Marián. Muchísimas gracias por compartir este testimonio de vida, como usted decía, de vida, como de de oración, eh de fe eh en medio de todo este momento de incertidumbre que se vivió en la guerra, que vivieron en Rabuní. Eh, gracias por venirnos a poner aquí en la mesa a Rabuní, por compartir con toda la gente y yo los invito a todos a que el 21 de agosto vayamos al cine, nos acerquemos a ver Rabuní, compartamos esto en redes, por todos lados para que además, como decía Marián, más sacerdotes puedan conocer Tierra Santa, ya que todo esto todo esto se arregle. Y pues muchísimas gracias por estar aquí, por compartirnos esta linda historia y nos vemos en el siguiente episodio de Charlando y Conectando. Muchas gracias. Que Dios los bendiga y gracias. Gracias. Felicidades. Gracias. [Música]