Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Bienvenidos hoy a su podcast Charlando y Conectando. Y hoy nos acompaña eh una mujer que sabe desde lo más profundo de su vida lo que significa el dolor, eh, y además cómo transformarlo en esperanza. Ella es Yolanda Morales Banuet, tanatóloga, coach internacional, bueno, coach y 20,000 cosas más, no sé, en todo lo que he estudiado, todo lo que sabe. A mí me tiene apantallada y fascinada. fundadora de la comunidad 911, Yolanda Morales, y una mujer que después de haber perdido y de haber tenido eh pérdidas muy dolorosas y muy duras, decidió, esta frase me encanta, de ella, no solo sobrevivir, sino vivir con propósito y ayudar a otros a resignificar su propio duelo. Hoy vamos a hablar de este tema que pocas veces nos atrevemos a conversar, el duelo, el dolor y lo haremos como me dijo Yolanda hace ratito, desde el corazón. Vamos a conectar corazones y que nos van a invitar a ver la vida con una nueva mirada. Bienvenida Yolanda. Gracias por estar aquí. Gracias por invitarme Roxana. Estoy feliz de estar aquí, poder compartir pues mi experiencia contigo, ¿no? Bueno, pues yo yo muy contenta y pues Yolanda, ver, eh, tienes una historia personal fuerte. Sí. Eh, ¿en qué momento decidiste no quedarte con ese dolor, con ese dolor de de pérdidas muy fuertes y cómo convertirlo hoy en un propósito de vida? Bueno, mira, tengo la verdad es que un largo camino en duelos. Em, los duelos más importantes que me han tocado vivir en mi vida, primero fueron mis sobrinos, los dos hijos de mi hermana, una bebita recién nacida y luego mi sobrino Ricky de 20 años y los hijos de mi hermana son como si fueran mis hermanos. Entonces yo pensaba en ese momento que yo estaba sufriendo lo mismo que mi hermana como tía. Eh, obviamente desde el ego y desde la ignorancia de lo que es haber perdido un hijo. Y entonces yo siempre le decía a Dios, ¿sabes qué? Esta familia ya sufrió lo que tenía que sufrir, el lo que le tocaba de dolor, ya voltea para el otro lado. Hágase, Señor, tu voluntad en las milpas de mi compadre. Me encanta. Entonces, e tú crees que ya la la libraste y que estamos exentos de vivir algo como lo que me tocó vivir a mí, de perder a mi hijo de 17 años, pero antes de esto tuve dos abortos naturales que también son importantes las pérdidas perinatales y que son muy ignoradas por la sociedad. Cuando yo pierdo a mi hijo Dani en un accidente, ahí sí toqué fondo en mi vida. Ahí sí supe lo que era vivir muerta en vida, porque hay gente que te dices que no te mueras con tus muertos. Pues yo sí me yo sí morí con con Dani, pero renací. Eh, volví a vivir y saqué pude pude tener la oportunidad de conocer otra parte y otra mejor versión de mí. Me te das cuenta de todas las cosas banales, de todo lo que te preocupaba antes, de que tus problemas antes de la muerte de Dani no eran problemas. ¿Me explico? Eh, te das cuenta de la importancia de un abrazo, de una mirada, de escuchar a tus hijos, de escuchar a tu pareja, de dedicarles tiempo, tiempo de calidad, no tiempo con el celular. Em, muere Dani y pues obviamente al principio el primer año es sobrevivir, o sea, no es así de fácil porque ¿qué pasa? Sucede el accidente y no sé si lo has observado, todas las redes sociales se inundan. Eh, recibes la noticia y se te apachurra el corazón de que un niño murió, un adolescente murió y a lo mejor rezas o mandas condolencias, vas al velorio, pasa el velorio y después de dos semanas dejas de ser noticia. Pero esa familia se queda en un dolor profundo, en en un en un en un mundo donde no puedes comer, no puedes sonreír, tienes pesadillas, tienes insomnio, eh tienes otras personas que también les dolió, porque por decir en mi caso, pues yo tengo una hija de 31 años, Yoli, y tu hija, mi hija perdió un hermano, mi esposo, yo, los abuelitos. los primos, los amigos, o sea, es todo un entorno en el que el sistema se desequilibra al 100%. Y entonces yo ya había notado desde la muerte de mi sobrino de cómo la gente al principio está encima de ti, te ayuda, te contiene, pero después obviamente porque cada quien tiene su vida tiene que hacer su vida y y realmente pues la que perdiste al hijo fuiste tú, ¿no? No las otras personas, ¿verdad? Entonces yo empiezo en mis redes a escribir en mis momentos de crisis. Oigan, es que hoy sentí ataque de ansiedad y hoy me dijeron esto, fui a terapia, me dieron esta herramienta y me quedé más tranquila y empecé a tener, ¿empezaste a compartir tu empecé a compartir qué era vivir el duelo después de cuando ya llegas del velorio y tu hijo no va a entrar a tu casa y tu hijo no vas no vas a volver a escuchar su voz y no vas a pasar ninguna Navidad con él y no va a haber cumpleaños y no va a haber momentos donde él se enamore o él de anillo o él tenga un éxito o un fracaso, porque las madres y los padres no somos no no nada más somos para que para los donde las madres los padres debemos de estar para las buenas y en las malas donde ya no va a regresar el resto de tu vida. empiezas a vivir la pérdida y empiezas a vivir el que no entre, el que el no recibir la llamada, ma, el su sonrisa, sus tristezas, porque uno como madre tiene que abrazar absolutamente todo. Y no porque mi hijo se haya muerto, lo tengo que idealizar que se fue el hijo perfecto. Yo lo acepto con sus cualidades y con sus defectos, pero te voy a decir por qué. A veces los padres nos tildan de que es que estás idealizando a tu hijo. Porque es tan fuerte el dolor que se vive de perder un hijo que sus defectos se convierten en No es importante, no son importantes. O sea, regrésame a mi hijo con los tres defectos más y lo voy a amar tres veces más. ¿Me explico? Sí, por supuesto. Entonces, si hay una etapa donde se tiende a idealizar y cuando idealizas a una persona, te voy a decir qué sucede, tú le pones el altar, le pones las flores, volteas para arriba y los demás se quedan abajo. Te olvidas. Entonces, cuando continúa tu vida, es muy difícil alcanzar a la que estás idealizando. Entonces, la autoestima del sistema, tanto del papá como de los otros hijos, sobre todo, se ve mermada, porque cómo voy a hacer, cómo voy a alcanzar a lo a la expectativa de mi mamá de que está Dani aquí, ¿me explico? Si nadie vamos a Entonces sí tiene que llegar un punto donde, okay, Dani, eres igual y bajarlos otra vez a la misma jerarquía, el orden del amor como hijos, que todos son igual de importantes. Es igual de importante el que se fue que el que se queda. Eh, entonces empiezo a tener un éxito rotundo y la gente ya esperaba mis escritos. ¿Qué seguía, cómo iba? Es que estoy en pijamas», me decía una amiga. «Ya estoy esperando que escribas porque generalmente escribía en las noches, pero yo escribía en mis crisis.» Y entonces un día eh por Azares del destino estoy en Televisa y se acerca César Lozano conmigo y yo lo mi esposo lo había contratado para el Tec y le digo, «César, ¿supiste que se murió Dani? Tengo un tengo una idea de poder ayudar a padres que han perdido hijos.» y me pone la mano en el hombro César y me dice, «Te voy a dar un programa entero para que me digas cómo, a pesar de que se murió tu hijo, inspiras esa paz y esa luz en tus ojos.» Y entonces dije, «Ah, o sea, me dio el productor y dije, volteé con mis amigas y dije, ay, o sea, está demasiado fácil.» ¿Me explico? Pues a la hora ya me estaba hablando Joel, su productor, me da me da la entrevista y resulta que ha Yo cuando iba rumbo a su porque él tiene una casa donde él tiene su estudio, yo le decía Dios, es que no me quiero equivocar si yo tengo que dedicarme a esto. O puede ser que yo ayude a niños con cáncer o a orfanatorios o hay muchas formas de mándame una señal si tú si esto es lo correcto. Entonces cuando me recibe en su casa, me manda a la sala, me siento y enfrente un cuadro de 2 m con unas alas de ángel pintada por su esposa. Dije, «Okay, nada más que ahora dime cómo, porque no tengo la menor idea.» Entonces, me hables, César, César me trató con todo el con toda la empatía, se dio una entrevista de corazón y pues fue un éxito. A los tres días recibo un una un inbox de Marta de baile que me invitaba a un programa, entonces ya eran demasiadas señales. Dije, este es mi camino, trabajarme. Ah, te voy a decir algo. Yo estaba enojada con Dios. Yo le reclamaba a Dios que por qué si él era ayunado niños con cáncer, si él él pues no tenía ni drogas ni alcohol, era un niño deportista, o sea, como él muere en un accidente fue un día para otro él murió, o sea, no fue un duelo anticipad. Claro. Y yo iba a la iglesia y lloraba a diario y le reclamaba y no había respuesta. Cuando yo después de dos años y medio voy a la iglesia enojada y le digo, «Bueno, me mandaste esto, ahora dime para qué, para qué, pero pónmelo en la cara porque yo estoy muy tonta.» Fíjate cómo me hablaba. Ah, lo quieres en la cara. Pues ahí va, pum, pum. Y se te empiezan a abrir puertas. Entonces, la gente me empezó a buscar y yo y yo me daba cuenta de que después de que yo hablaba, no les voy a quitar el dolor, pero sí les se inyectaba luz, fuerza y esperanza. O sea, yo mi propósito de vida es inyectar luz, fuerza y esperanza a esa familia que cree que ya no hay un futuro para ellos y acompañarlos en ese proceso. Entonces, yo empecé al revés. Primero tuve todas las pérdidas y después empecé, dije, «Bueno, ahora me tengo que certificar, tengo que estudiar, tengo que tener los conocimientos.» Y empecé en mi intensidad, porque soy una persona muy intensa en todo lo que hago. Okay. Yo le yo decía, «Voy a hacer todo lo que sea para quitarme este dolor que no me deja dormir, pensar. me daba insomnio, tenía eh muchas pesadillas donde mi hijo me pedía ayuda y mi cuerpo estaba paralizado y que no te puedes mover y que te está pidiendo ayuda y era despertarte empapada en sudor y con taquicardia e el duelo. Es importante que sepan que no se vive de manera lineal las etapas de Elizabeth Cobler, que son la negación donde no aceptas la ira, el enojo, e la depresión e la depresión reactiva, no crónica. diferente la diferencia para que la reactiva es por haber perdido eh tu ser querido, eh es donde eh el la psique empieza a decir, «No tengo ganas de hacer nada, no me puedo parar.» E la falta que te hace abrazo, de ese rol de tu vínculo con tu ser querido. La crónica es que ya tienes y eso nada más lo puede diagnosticar un psiquiatra. Em, estás eh continuamente con una depresión. Obviamente si vamos a suponer si yo estuviera en una depresión crónica y muere mi hijo, ya no ya no va a ser reactiva, ya va a ser crónica. Crónica. ¿Me explico? Entonces, bueno, ahora nada más aquí me entra una duda. Esa reactiva no es una tristeza profunda, es tristeza profunda, desesperanza. Sí. Tristeza profunda, desesperanza, ganas de no salir, eh tener mucho miedo a a entrar a volver a la sociedad. ¿Por qué? Porque empiezan las preguntas, el cuestionamiento de cómo murió, qué hizo y hay una rayita donde tú detectas en un segundo como mamá cuando la persona se acerca por morvo, que quiere saber el cómo, el por qué. Eh, hubo personas que se atrevieron a preguntarme que cómo había quedado el cuerpo, o sea, preguntas de esa magnitud de crueldad a la rayita hacia el dolor de quiero estar, o sea, en qué te puedo ayudar, quieres hablar de eso quieres que lo manejemos, ¿eh? ¿Prefieres cambiar de tema? Y sobre todo las personas extrañas que no conoces, la primera pregunta, ¿cómo murió? ¿Cómo fue el accidente? Felicias. Y y si estás de este lado, dices tú, ¿por qué tengo que dar esta información a alguien que no conozco? Sí, no, no quiero. Y se vale, se vale decir no. Se vale decir no. Hay tres formas en las que puedes reaccionar como ser humano. La agresiva, la sumisa y la asertiva. Y realmente todas reaccionamos con las tres. Uno tiene que hacer consciente para poder reaccionar asertivamente. Pero cuando estás en un duelo, se te acaba de morir tu hijo, tu esposo está en depresión, tu hija está en depresión, todo está de cabeza, no tienes tolerancia ni paciencia. Todos los defectos tuyos, míos, los de mi esposo, los de mi hija, se potencializa. La de la suegra, la de la prima, la de la mamá. Lo que no veías ahora lo ves. No, no. Lo que le dabas la vuelta a esa gente tóxica, porque hay gente de todo. Hay gente muy empática, hay gente que te sabe escuchar, pero también hay gente tóxica y te va a tocar vivir en todos los duelos. Y como yo antes le daba la vuelta, porque hay familiares tóxicos que no le puedes dar la vuelta porque son familia. Claro, hay personas, amigos donde dices tú, hasta aquí. Entonces, no puedes. Llega un punto donde te desesperas, no puedes. ¿Cómo he contestado de las tres formas? Porque soy humana. Claro. Y aunque tengas todo el conocimiento y todos los títulos, va a depender de qué estado de ánimo te toque cuando te haga la pregunta. A la fecha, a la fecha te pasa, o sea, pese a todo lo que sabes, pese a toda la experiencia que hoy tienes, a todo el apoyo que has dado a distintas familias, de repente, Yolanda, puede llegarle a pasar esto. Pues yo creo que sí, porque te mentiría que no, porque soy humana, ¿me explico? Sí, claro. Y si traigo yo porque le eh uno cree que porque se me murió un hijo en en el fondo, eso es una especie de de anhelo de Dios me va a dar 5 años de no sufrimiento para yo poder vivir este y no pasa así. Se muere tu hijo y al rato se se infartó. Atropellaron a mi mamá, pero mi papá se cayó, pero mi esposo estaba en depresión, pero mi hija estaba en depresión. La vida no para y los duelos no paran. Y si no tomas cartas en el asunto, empieza como si estuvieras en el mar, una ola y otra ola y otra ola y otra ola y sientes que te asfixias. ¿Me explico cómo decidí yo? Porque hubo un punto a los 3 años del duelo donde a mi hermana sin querer había atropellado a mi mamá. Mi mamá estaba gravísima. Eh, mi esposo por aguantarse, por creer que los hombres no lloran, son fuertes, no lloran, tienen que ser fuertes, tienen que ser Entonces el querer con su buena intención sostenerme a mí y sostener a mi hija, llegó un punto donde su cuerpo ya no pudo más. Entonces llegó un punto donde el doctor le dijo, «O te atiendes o te interno.» Mi hija estaba en una depresión porque hubo cambio, duelo de cambio de ciudad otra vez a Monterrey y ella no tenía eh sus amigos contención, amistades. Exacto. Entonces, yo me acuerdo que ese día dije, «Me voy a ir al aeropuerto de verdad y voy a comprar un boleto de avión rumbo donde sea, pero ya no quiero tener malas noticias.» Ya, ya sí que mi cuerpo ya no puedo más. Ya no puedo más. Bueno, ese día me habla una amiga de Dani llorando. Mi esposo fue el director del Tec de Santa Fe, entonces que tenía una maestra que había entrado al almacén de Santa Fe y había encontrado una carta de Dani que había escrito. agarró un sombrero y se cayó una carta que escribió un mes antes de morir, porque el TEC hace un ejercicio de de que el alumno escribe sus sueños a 30 años y entonces la cierran, la meten en una cápsula, la entierran esta carta me dio de haber llegado en el 2045, o sea, que yo todavía ni siquiera noamos ideos hasta los 74. 4 años él se lo hubieran entregado a él. Entonces se traspapeló. No me preguntes por qué. Puede ser. Y entonces a la hora que ve el sobre, la carta estaba dirigida para su papá, para mí y para Yolita. Entonces tenía 15 días la maestra llorando, sin poder dormir. Se la entrego, no se la entrego, se la entrego, no se la entrego. Y entonces fue con su abuelita, la sabia le dijo, abuelita, ¿qué hago? Y la sabia me dijo, «Mi hijita, si esa carta se traspapeló, entrégaselos, porque tú no sabes si ellos van a vivir para para esas edades y tú no sabes si esta carta puede puede salvarles la vida a esta familia.» Entonces, yendo hacia el aeropuerto tuya de rumbo desconocido. «Mañana me voy a México por la carta.» Dijo, «No, ya tengo boleto de avión, mañana voy.» Le digo, «No me la vayas a documentar, por favor.» Y luego empieza la gente, «Y no la leas. Y si tiene algo malo y si puso algo que no le gustaba a ¿Por qué todos opinamos?» O sea, ¿por qué todos opinamos? No entiendo. Pero a la hora que opinaron eso decía, «Venga lo que venga, soy su mamá.» Claro. Y tengo que asumir con valentía lo que haya venido, ¿verdad? Entonces, Dari muere de un accidente. No tenía por qué haber no tenía por qué decir cosas malas, ¿va? Pero bueno, si vamos a suponer que hubiera escrito algo malo, lo hubiera tenido que enfrentar y lo hubiera tenido que trabajar en terapia. Entonces recibo la carta y en la carta viene donde él a sus 17 años se sentía pleno en el en donde estaba en el Tec, en la prepa del Tec, se sentía realizado, donde agradecía el amor de su padre, de su madre, que no es normal. A los 17 años lo menos que quieres es te caen gordísimos tus papás, ¿sabes? Venía donde valoraba la amistad de sus amigos y pone los nombres de sus amigos. Venía que se sentía muy bien de haber ayudado a gente con cáncer porque les hizo un día feliz a una asociación con cáncer y trajo como a 200 niños con cáncer al Tech y les hizo un día feliz. Venía este me dedicó palabras a mí que se sentía muy orgulloso de mí. que quería, que tenía una conexión muy importante conmigo y que yo era una persona muy solidaria y que algún día la vida me lo iba a recompensar. Y después las palabras para su papá, les decía, «Ahora que eres rector del TEC, me entiendo que no hay que trabajar por dinero, sino por lo que te apasiona, porque cuántas veces eh gana más el dinero que tu propósito de vida y después viene un vacío al final de tu vida de haberte dedicado a ganar dinero y no haber tenido un propósito de vida que no no están peleados el dinero y el propósito. No, definitivo. Y después a Yolita le había dicho que iba a salir de sus que quería ser su mejor amigo, su compañero. Y al final termina la carta diciendo que él sueña casarse, tener hijos y enseñarle a a sus hijos ser mejor que él. Y cuando yo recibo esta carta, es un regalo de Dios. Fue un regalo de Dios. Sí, de la vida. Y esta carta yo decidí hacerla pública porque ha salvado matrimonios, ha salvado, ha contentado a padres con hijos, ha hecho que gente que trabajaba por dinero se cambiara a a ganar menos, pero en su propósito. Pero sabes que ahorita que te escucho, qué precioso, porque tú ahorita me compartes que Dani era alguien que se preocupaba por el otro. este día feliz, los niños con cáncer, el Teletón que comentábamos un poquito antes de iniciar el programa y cómo eh después de todo Dani sigue ayudando. Exacto. A través de esa carta que dejó y por algo se perdió, por algo está y por algo ha podido ayudar a tantas personas. Entonces sí, si es un regalo de Dios, si es un regalo de la vida, eh, y un regalo para todos los que han podido leer esa carta. Ahora yo te pregunto y a los todos los que me estén escuchando, ¿qué hubieras escrito tú a los 17 años? Porque te soy sincera, yo hubiera escrito, «Me quiero ir a Europa, quiero ir de mochila, quiero tener un trabajo con una superoficina, el carro típico rojo, que yo no sé por qué todo el mundo, los adolescentes sueñan con un carro rojo. Este, yo no hubiera mencionado ni a mi mamá, ni a mi papá, ni a mis hermanos.» O sea, eh, a lo mejor sí hubiera dicho, «Me quiero casar y quiero tener hijos.» Porque siempre quise casarme y tener hijos. O sea, pero un mensaje tan un mensaje tan profundo. Entonces, em ¿Por qué se traspapeló? No lo sé. ¿Por qué llegó a mí exactamente el día donde yo estuve a punto de renunciar? No lo sé. ¿Me explico? fueron deidencias donde dije, esto tiene que trascender y que tanto dolor y que tanta desequilibrio familiar valga la pena y que pueda impactar en otras personas. Y entonces me hice la pregunta, Yolanda, tú a la edad que tienes, no me acuerdo qué edad tenía cuando recibí la carta, puedes decir que te sientes plena, feliz, realizada, equilibrada con amigos, en tu familia, con tu trabajo y qué susto que no. Y él a su 17 años lo logró. ¿Cuántas personas que llegan 80 a 90 años, ¿no? Y se mueren y que se mueren sin haber cumplido un sueño. ¿Correcto? O sea, y entonces, okay, mi lista, esto, esto tiene que trascender, esto tiene que encontrar un lugar, un para qué, cosa que todo el mundo te dice, «Es que no te preguntes el por qué y el por qué.» Hay un tiempo donde se vale los porqués, ¿no? Por supuesto. Pues está hay un tiempo donde donde puedes mentar, puedo decir la palabra, puedes mentar más, ¿me explico? Hay un tiempo que se vale. No, no, si no no te vas a quedar, lo necesitas y lo necesitas. Y hace ratito, antes de que empezáramos a grabar el podcast, comentaste algo que creo que es super importante, que me gustaría rescatar. Me di cuenta de lo que valía. Sí, eso eso me encantaría que que lo retomaras porque creo que en esta historia que nos estás narrando esa parte eh es importante. Cuando fue el velorio de lo de Dani, porque no entiendes qué pasa. Haz de cuenta que está tu hijo en la caja, no entiendes que tu hijo que es el tuyo, la gente empieza a llegar e te sientes taquicardia, traes diarrea, no no entiendes, no todavía tu cerebro no logra entender que tu hijo se murió. Y entonces toda la gente llegaba y me decía, «Tú tienes que ser eh tú eres el pilar de tu casa, tú tienes que ser la fuerte.» Y a mi esposo le decían, «Tú eres el hombre de la casa, tú no te puedes caer.» Y a mi hija le decían, «Pues tus papás te van a necesitar, tienes que no te puedes caer.» Entonces resulta que nadie de la familia puede llorar, gritar, enojarse, todo lo válido en un duelo. Y entonces yo le quiero decir a la gente que está pasando por un duelo que su vida vale. A mí nadie me dijo, Yolanda, aunque estés ahorita en tu peor momento con el dolor más fuerte, tu vida vale. Tu vida vale por el hecho, el hecho de existir, porque te lo odio Dios, el creador, el universo, en quien tú creas, porque yo no me quiero meter en creencias religiosas, quiero ser muy respetuosa en eso. Tú vales como persona y tú mereces, yo merezco volver a sonreír, volver a ser feliz. volver a tener paz interior. No, no es lo mismo. No es lo mismo mi vida antes con Dani, con mis dos hijos, que ahorita no, no es lo mismo, definitivamente. Pero yo decidí, ay, o sea, puedo tirarme, puedes tirarte en la cama, vestirte de negro, cosa que hay casos donde se olvidan de los hijos que se quedaron. se acaba el matrimonio. Es eh nietos y la mamá y el papá hundidos en el dolor sin saler. O puedes decir, «Sí, transito el dolor, afronto, no enfrento, afronto el dolor. Eh, va a doler, va a doler un un friego. No voy a decir que esto es sencillo, va a doler muchísimo. va a ser una montaña rusa de emociones porque el duelo no son las etapas así lineales, sino todo sube, baja, sube, baja por día por 24 horas. Al, o sea, o sea, yo quisiera describirte un día de al principio, era 6 de la mañana, te acabas de dormir porque tuviste insomnio y tuviste pesadillas. A las 7 de la mañana estás llorando, a las 8 quieres un abrazo, a las 9 ya no quieres ver a nadie, a las 9 eh tienes hambre, luego ya te dan ganas de vomitar, luego viene un llanto y es 24 horas. O sea, había días que yo le quería soplar al reloj que se acabara, porque lo que querías era que ya que tocara dormir para ya no ya no sentir. Pero luego viene los pensamientos en la noche obsesivos, porque es donde donde todo está en silencio, las pesadillas y todo eso se tiene que trabajar. Es una montaña rusa de emociones, sube y baja, baja y sube. Y a ver, ¿y qué opinas de esta frase que todo el mundo a lo mejor te le dijo? No te preocupes, el tiempo lo cura todo. Mira, te voy a decir, el tiempo no lo cura todo. Lo que tú hagas con el tiempo lo cura. Okay. Porque si yo me acuesto 50 años de mi vida y digo, «Me amargo, sigo con el dolor profundo, así puedo pasar el resto de mi vida.» lo que tú hagas con el tiempo para gestionar tu dolor, para trabajarlo, para llegar a aceptar que tu hijo o tu ser querido murió. Y no es la aceptación bonita de cuando me voy a casar sí acepto. No, es una aceptación con dolor, con una con tristeza, con con nostalgia de sí se murió, sí pasó. Ahora, ¿qué quiero hacer de hoy? a que me toque partir. A ver, y ahorita que te escucho, eh, sería la palabra correcta resignificar la pérdida para empezar este proceso. Resignificar. Exactamente. Darle un resignificado a tu vida, a a tu matrimonio, a a tus hijos. Imagínate, vamos a suponer que yo hubiera decidido tirarme que hubiera sido qué herencia yo le dejo a mi hija. O sea, mi vida se acabó, tu vida no es importante, tú no vales. Entonces, ¿qué sucede? Que puede haber hijos huérfanos de padres vivos. Eso se me hace ahorita que lo dijiste porque es tanto el dolor de papá y mamá que no alcanza a ver el dolor del hijo. Entonces yo insisto mucho, los hijos que se quedan los podemos marcar de por vida porque generalmente la sociedad los ignora. se enfocan primero en la mamá, luego en el papá, en este orden. Y los hermanos eh se enfocan mucho en los papás, pero los hermanos el dolor de un de haber perdido un hermano o tu compañero es fuertísimo y hay que voltear a verlo. Y yo me acuerdo que yo llegaba con Yolita y le decía, «Tienes una mamá destrozada, tienes una mamá este que está muerta de dolor, pero aquí estoy, destrozada, pero aquí estoy.» Obviamente si si hago una reflexión profunda, no era la mamá que que o sea que que Yolita quería en ese momento quisiera estar en el 100% no podía. Claro. Y hubo una hay dos cosas que que sí me gustaría decir porque hubo haz de cuenta eh eh como cuando muere un bebé o un niño, un adolescente, flores y flores y flores y flores. Llegaban diario un mes, yo ya no tenía donde ponerlas, o sea, era ya arriba del excusado. empezó a dar un ataque de alergia porque era tanto el polen de las flores que jamás hubiera pensado yo cuando yo mando las flores en que puede generar alergias. Jamás hubiera pensado uno. Pero todas esas flores estaban dedicadas a papá y a mamá. No hubo un ramo donde ella llegara decía, «Yolita, estamos aquí contigo. ¿Qué necesitas?» Entonces ella llegaba a su casa y veía las flores blancas y las odiaba porque significaba que la sociedad la estaba ignorando. Y luego pasa otra cosa. Llegan y te regalan a Dani con el amiguito enmarcado, a Dani con el primo, a Dani y con la tía enmarcados. Entonces, ¿qué haces como papá? Pues pones todos los marcos. Pero, ¿qué sucede? Se desequilibra. Existen 25 fotos de Dani y cinco de Yolita. Claro, ella guardó esto 4 años hasta que hicimos un segundo programa con Marta de baile y lo sacó en el programa. Yo no me había dado cuenta que se había desequilibrado y ella sentía cuando entraba a su casa que Dani tenía una jerarquía mayor que ella cuando era igual de importante. Cuando lo expresa dije, «Dios mío, ¿por qué no me di cuenta?» Pues porque somos mamás inexpertas y porque somos humanas. Llegué a mi casa, dije, «Dani, con tu permiso, una caja.» Aquí está Yoli. Todos los marcos extras que me habían regalado se igualaron. No voy a quitar a mi hijo porque voy a ser mamá de mi de mis dos hijos hasta después de muerta. Se igualó y se quedan igualados y se le da el lugar a la hija que se quedó porque cuesta mucho aceptar que el hijo que se fue ya no te necesita. que la que necesita son los que se quedaron. El que se fue está en un lugar perfecto, según mis creencias, está con Dios, está en el cielo. Pero ese ego, ¿por qué es ego? De pues ya no me necesita, no necesita nada de mí. Y sabes lo que estás diciendo que nos necesitamos, no me necesita ni te nos necesitamos. Entonces creo que eh y ahorita decías también algo que creo que es importante rescatar. Eh muchas veces evitamos hablar de Pero tú le dijiste a tu hija, tienes esta mamá destrozada. Entonces, ¿por qué muchas veces eh nos quedamos callados? No hablamos, tenemos esta cultura del silencio con el duelo. Entonces, tú te comes tus penas, no digas nada y ahí vamos todos caminando. Entonces, me encanta que hayas hablado con tu hija y le hayas dicho, «O sea, tengo un dolor, me duele y esto es lo que hay hoy.» Y ella también habló y expresó, a lo mejor después de 3 cu años, pero lo pudo expresar, o sea, ¿cuánto lo guardo expresar? Gracias a Dios lo guardó 4 años que si ella me lo hubiera expresado al mes o a los dos meses hubiera hecho la misma situación. Me expiera dolido más quitar las fotos, tengo que ser sincera, de estar quitando las fotos de Dani, no hubiera estado tan preparada para quitarlas, hubiera llorado más. ¿Me explico? Claro. Eh, y fíjate, al mes llegan, dejan de llegar flores porque obviamente hay un fin y entonces la mamá Yolanda, voy a ir a comprarle flores a Dani cuando es cojo las flores blancas. Yo no sé si Dani me mandó este mensaje decir, «No, dejé las flores blancas y agarré unas flores rosas rojas y llego a la casa y le toco a mi hija y le le abro la puerta.» Le dije, «Mi amor, te traje estas flores rojas porque tú estás viva. Y a pesar de que tu mamá esté muerta en vida y traiga este dolor, tú eres importante para mí y tus sueños tienen que continuar, tu vida tiene que continuar. No sé cómo ayudarte, pero voy a pedir ayuda. Y tú estás viva y quiero decirte que no interrumpas ni un sueño por nosotros. Yo me hago responsable de mi duelo y y tu papá se va a ser responsable del tuyo. Tú no tienes que cargar con nosotros. Wow. Volteó, se me quedó viendo cómo son para mí, como no daba crédito que alguien había pensado en ella. Se soltó llorando, me abrazó, no sé cómo me iluminó, no lo sé. Tuve un momento de claridad y digo, «Dios mío, o sea, no te das cuenta de todo el dolor que que tenemos todos.» Pero, ¿sabes qué? Mira, si te iluminó Dani, si fuiste tú, lo que haya sido, le diste permiso a tu hija en ese momento de ser feliz. De que ella podía seguir viviendo y vivir libre, ¿sí?, con su dolor, como tú dices, como cada Pero eso también pasa muchas veces, muchas veces en las familias el que empieza a pasarla mejor por algo, tú como, ¿por qué está tan contento o por qué se ríes? Y aquí todos tenemos que estar tristes y a llorar. Exacto. Y una cosa muy importante es no pasarle, porque cuando uno está con un dolor tan fuerte, hay un orden del amor que hay jerarquías, papá, mamá e hijo. Cada quien tiene que tomar el lugar que le corresponde. Si yo como mamá o papá me recargo en un hijo y le hago responsable de mi duelo y de mi vida, la hija va a cargar, va a tomar un un papel de mamá de de su mamá y entonces no va a poder vivir su vida. existe un orden de jerárquico donde desde como hijo te puedo ayudar como papá y como mamá, pero soy hijo y tú te, o sea, no pasar la responsabilidad, esos roles que de repente, esos roles, ¿sí? A los hijos de resuélveme todo, hazme todo, porque yo estoy en mi dolor. Porque yo estoy en mi dolor. ¿Me explico? Sí, perfecto. Porque ellos también están sufriendo. Claro. Ahora, también ahorita mencionaste, ¿qué papel juega en tu caso dijiste mi fe o mis creencias? ¿Qué papel juega la fe, la espiritualidad en un proceso de duelo? Mira, yo quiero ser bien sincera porque eso es lo que me caracteriza y yo estoy primero est enojada con Dios y luego está la típica gente de sin Dios no eres nadie, los tiempos de Dios son perfectos. Acércate a Dios. Este, te estás alej no vas a poder, ya sabes, gente así que bla bla bla bla bla. Y es como una psicología inversa. Entre más me decían, más me enojaba. O sea, no te dan cuenta que ellos con la buena intención te lo dicen, pero cuando estás pasando por ese trance más me enojaba. Y entonces yo llegué a hablar con dos o tres padres, primero con el del padre de de Guadalajara y le decía, «Padre, estoy muy enojada y no tengo fe.» Y me contestó con unas sabias palabras de decir, «Hija, estás en todo tu derecho. Ve, híncate con Dios, reclámale que él te va a escuchar. Él va a estar listo para escucharte. Si él me hubiera contestado que los tiempos de los tiempos de Dios son perfectos, no son frases adecuadas para un momento de un velorio. ¿Me explico? Entonces yo hablé con un padre y me dice el padre, es que tu fe existe, ahorita está en pausa, pero desde el momento que me estás buscando, que vienes a la iglesia, que vienes y lloras con Dios, tienes fe. Entonces yo decidí reconciliarme con Dios como me costó como hasta los dos tr años. Por supuesto que es mucho más fácil llevar el duelo cuando recuperas esa esa fuerza y te das cuenta que no es Dios, que es un destino. O sea, no es no es que Dios no me escuchó, es que Dios eh ¿por qué te lo llevaste? No es un destino. Todos nacemos con un con una fecha de caducidad nada más que pues no te jamás te vas a imaginar que la fecha de causidad de tu hijo es de 17 años o de 5 años o de 2 meses. Jamás te vas a imaginar que un bebito de 6 meses tenga cáncer y que muera los 9 meses. O sea, no estamos el no estamos preparados. Sí. cuando rompes esta ley de vida que todo el mundo te dice. Ahora, dime, ¿qué en tu vida qué fue realmente lo que más ayudó a Yolanda a salir adelante? ¿Qué me ayudó? eh los amigos que tuve eh alrededor, mi entorno, mi mi red de apoyo apoyo eh que tuve de unos unos amigos, mis amigos e me ayudó que los tres estábamos en el mood de no sé cómo, pero vamos a salir de esto, no tenemos la menor idea que los tres eh decidimos desde el primer día eh entrar a terapia y con tanatología y con psicólogos y todo eso. que los tres estábamos devastados, pero los tres teníamos el objetivo de volver a ver la luz, ¿me explico? Entonces nos caímos individual y y de manera Sí, porque el duelo es individual. Eso sí creo que es muy importante comentar. Imagínate, quiero hacer una analogía, donde el duelo es una barca que tú tienes que ir construyendo con madera, con brújula, con agua, con ropa seca y todo eso significa abrazos, apoyo tanatológico, este, terapias, escucha activa, eh, el que alguien te vea, el poder gestionar tu dolor. Pero la barca que yo construyo, si yo quiero intervenir en el duelo de mi hija, por más amor que le tenga, la voy a hundir. ¿Por qué? porque le estoy quitando la capacidad a ella de sacar sus propios recursos internos para poder sobrevivir al duelo de su hermano. Y si yo quiero meterme en la balsa de mi esposo, lo estoy viendo como si más bajo, con con un nivel más bajo. tú no eres capaz de salir adelante y todos los seres humanos tenemos esa capacidad de salir adelante si así lo decides, porque salir adelante es una decisión y nadie la va a poder tomar por ti. Así pidas ayuda. Te pu te podemos acompañar en tu duelo, que es a lo que yo me dedico, pero nadie va a tomar la decisión que tú tienes que tomar con tu vida de de pasar de sobrevivir a vivir tu vida. Porque uno merece volver a vivir. Esa frase me encanta tuya. Volver a vivir. Si 1000 veces me caigo, 2000 me levanto. Y aquí entraría eh la resiliencia a lo mejor a nivel familia, o sea, cómo superar la pérdida juntos como equipo. Cada quien en su balsa, pero unimos balsas porque si te me yo ahorita que te oía decía, si me subo a tu balsa, nos hundimos porque mi balsa nada más aguanta una persona. Entonces, si me cuelgo de la tuya, se hunde la balsa. Pero eso no implica que volteas y le digas, «Mi amor, aquí estoy. Te quiero. Te abrazo, mi amor. Estoy contigo. Te escucho. Mientras vamos remando juntos. Exacto. Es por aquí, mira, este, el el viento va volando. A veces tenemos que descansar para poder, vamos a ver la brújula, ¿para dónde vamos a ir? y no estás remando así, no has visto esas que van remando en círculo y y trabajas mucho haciendo, pero no logras nada. Es es te tener acciones que lleven una dirección hacia la sanación porque te puedes estar remando, este, haciendo el jaraquiri, ¿me explico? Sí, no, perfectísimo. Y ahorita que te escuchaba y que oía eh cómo hablabas de tu hija Yolanda y de Yolis con tal cariño y eh me hizo conectar con mis adolescentes. Eh, ¿qué le puedes decir a un adolescente que estaba atravesando una pérdida muy fuerte y que cree que eso es el fin del mundo? Porque de repente, y además el adolescente que es tan pasional, ¿qué le dirías a ese joven que siente que ya no va a poder ver esa luz de la que hablabas, esa esperanza de la que hablabas? ¿Cómo superar el dolor? Mira, primero de entrada que esa luz sí existe, aunque tú creas que no existe, porque el dolor es como una cortinita de negra que pones alrededor tuya o que si te metes en un cuarto oscuro, eh, esa luz sí existe. Si tú decides abrir las persianas, si tú decides recibir ayuda, muy importante que confíen en su en su papá y en su mamá o en algún adulto, porque a veces papá y mamá no están preparados, o en algún tío o en algún que ellos encuentren un consuelo donde los puedan escuchar. Muy importante que recurran, que les digan a papá y a mamá que necesitan ayuda, que consulten con una tanatóloga, que consulte con un psicólogo, un psiquiatra según eh según la situación en la que se encuentren, pero que no están solos, que el hecho de guardarse lo que traen su tristeza, su decepción ante la sociedad, el bullying que pueden haber eh padecido, es como cuando tú no pides ayuda. Es como una olla express. Tú vas poniéndola con agua, agua caliente, agua caliente y si tú no vas dejando salir el vapor, va a llegar un punto donde va a explotar. ¿Y cómo va a explotar? Con algún trastorno psicológico, en drogas, en alcoholismo, en una desconexión eh con tus sentimientos, en tus relaciones interpersonales, en tu trabajo, empiezas a fracasar porque no estás conectado contigo mismo. Eso a cualquiera le puede pasar. O sea, no nada más una, o sea, eso podemos caer cualquiera en una en caso así. Exacto. Mira, Gabor Marté explica muy bien el lo que es todos los bebés cuando nacemos nacemos con la autenticidad. Sí. Y entonces, ¿qué tenemos? El el cuidador primario, papá y mamá, en teoría. Bueno, en un un lugar en estoy hablando de un de un hogar normal, ¿verdad? Eh, y entonces papá y mamá te te dicen cómo tienes que hacer todo lo que tienes que hacer. Aunque tengas un papá violento, drogadicto, eh una mamá cactus, que todo esté de mal humor, pues es lo que hay. Mamá cactus. Entonces, ¿qué hace el bebé? El bebé renuncia a su autenticidad para poder hacer una dependencia de papá y mamá porque es lo único que tiene, porque no tiene recursos cognitivos. Entonces llega un punto donde viene la adolescencia y viene la primer proceso de individuación, donde trata el adolescente de separarse de papá y de mamá. Es su primer intento. ¿Sí? Y entonces si él en la adolescencia no recupera esa autenticidad y sigue con la dependencia de papá y mamá, entonces es ahí donde él se desconecta de él mismo y es donde ahí puede entrar la crisis, bajar el autoestima, caer en drogas y hay que pedir ayuda. Eso me encanta. Que denle la oportunidad a papá, a mamá, un hermano, a un tío, un abuelito de pedir ayuda, decir, estoy mal. levantar la mano, el director del de de tu colegio, alguna maestra que tú consideres que te va a escuchar. Siempre hay alguien que va a poder hacer algo por ti y puedes cambiar el resto de tu vida si pides ayuda a a en vez de quedarte con todo ese dolor adentro de ti. Ahora, ahorita quises pedir ayuda, tú hoy ayudas. has ayudado a más de 800 familias eh a superar esto. es maravilloso poder ayudar y darte darte ese regalo que la vida hoy te ha puesto. Eh, ¿qué sientes cuando ayudas a cada familia, cada persona? Mira, te voy a decir lo es es como regresar a tu paz interior. Es sentir que puedes dejar una huella el día que me vaya. Dejar una huella y no vivir una una vida hueca vacía. El sentir que a lo mejor di una luz en un momento de tanta oscuridad. e el enseñarle a mi hija eh dejar esta herencia de que cuando uno sufre y duele eh puedes transformar ese dolor en ayuda hacia los primero hacia ti, después hacia tu familia y después hacia los demás. El orden se importa. Siento porque cuando muere murió Dani, eh, mi corazón se hizo pedazos y entonces es como una es como una pedacito que se conecta con luz y se va pegando y se va pegando y es como sentir que sirves para algo, que eres útil en este mundo, que no estás eh en el yoyo, en el yaya, porque en el yo este en el yoyo de yo quiero, yo yo primero, yo después y en el Yaya la inmediatez, que eso es lo que ahorita el ser humano nos trae de cabeza por querer todo instantáneamente y no tener esa capacidad de esperar, de educar la voluntad. Em, yo siento que si por decir si me toca morir mañana, yo me puedo ir en paz de Hoy puedes escribir una carta como la que escribió Dani. Hoy podría hoy podría decirte, no se me han cumplido todos mis sueños que he escrito, pero si mañana Dios decide que me toca, yo ya yo ya hice esa lista donde hoy sí me siento en paz interior. Okay. Es una en paz interior en saber qué quiero, qué no quiero, el saber en que siempre tengo que buscar ser mejor persona, el saber que siempre tengo que buscar seguir estudiando, porque luego hay gente que ya no estudies, ya tienes muchos títulos. Es que no son los títulos, es el aprender algo nuevo para poder tocar ese corazón que está totalmente destrozado. Y a lo mejor con una nueva metodología o con una herramienta, con esa herramienta puedo tocar a este señor y no al otro, porque cada quien tiene su traje de sanación personal. Nunca, nunca va a haber un duelo igual al otro. Entonces, qué precioso cómo lo dices, cómo brillan tus ojos cuando expresas estas ganas de seguir estudiando, estas ganas de seguirte preparando para poder al menos tocar un corazón más y sanar un corazón más. Y te voy a decir otra cosa que que si hay papás que me están escuchando con hijos adolescentes que a mí me hubiera gustado que me preguntara mi mamá o mi papá, ¿qué necesitas, hijo, hija? ¿Qué mamá necesitas que yo sea? para que tú puedas ser feliz, porque uno, nosotros creemos, nosotros hacemos lo que creemos que el hijo necesita, necesita, pero no nos detenemos a preguntarle, ¿qué mamá necesitas que yo sea para que tú te sientas comprendida, escuchada, valorada, eh que que sientas que tienes un hogar donde puedes venir a currucarte? ¿Qué mamá necesitas que yo sea? ¿Qué refugio? ¿Cómo construimos este refugio para que tú llegues a estar? Yo cuando porque cada vez que estudio me doy cuenta de los errores que cometí con mis dos hijos, nada más que pues ya con el que se fue ya no hay ya no puedo reparar nada, ¿verdad? Y entonces yo siempre decía, digo, es que tengo que reparar. Y entonces le hablo a Yolita, Yolita, es que me di cuenta que pues fallé en esto y en esto y en esto. Y entonces un día le invité a un café y le digo, «¿Qué qué mamá necesitas que yo sea?» Y me contesta, me dice, «Mamá, ¿te puedo decir algo y no te ofendes?» Y dije, «Madre mía, ahí viene la lista de reclamos.» Dije, «Pues si me equivoqué que me lo digan, ya sabes.» Me dice, «Ya me has dado tantas herramientas en la vida y has te has preparado tanto y me has compartido las herramientas. que ya hagas lo que hagas, yo me hago responsable de mi vida, de las decisiones que yo tome, buenas o malas. Me quedé helada, o sea, jamás pensé que me fuera a responder, ¿no? Una respuesta tan madura. Me explico. Claro. ¿Sabes que hizo Ylolanda en ese momento? Te regresó esas flores, ese ramo de flores. Ahorita que me lo estás diciendo, me vinieron esas dos imágenes. Ese día Yolis te dio ese ramo de rosas rojas de regreso. Claro, claro. Y entonces cuando me dijo eso, dice, «Híjola, ya me puedo morir mañana porque ella ya tiene sus propias salas y ya puede volar.» Check. Otra parte de mi lista. Check. Porque, ¿cuántos papás sin querer sobreprotegen a los hijos y entonces les ha le quieren dar alas, le pagan los mejores colegios y le dan lo mejor? Pero traen las alas agarradas atrás de aquí te quiero y conmigo y haces lo que yo digo porque yo creo que es lo mejor para ti y no le dan la oportunidad de caerse, de aprender, de levantarse, que es donde ahí entra la resilencia, el caerte, el saber cómo buscar salir del pozo y en en usar las propias con las herramientas que yo, mamá, te doy. Pero, ¿cómo cuesta a los padres verlos volar y decir, pues ya no me necesita, ya puedes ser feliz? Y ahí es donde te tienes que sentir pleno como papá y como mamá. Ay, Yolanda, pues estoy fascinada platicando contigo, pero llegamos aquí a a un tiempo que el podcast tiene que terminar y entramos a una sesión que a mí me encanta de preguntas rápidas. Entonces, te las doy y tú me vas contestando. Una palabra que te da paz. Meditación, un lugar donde respiras profundo y todo cambia. Bosque. Un libro que le recomendarías a alguien que está viviendo un duelo. El de Víctor Franklin. El de se El hombre en busca de El hombre en busca de sentido. Okay. Es librazo. Es el libro que a mí me hizo decir si él pudo, yo también puedo. Me encanta. Una canción que te abraza. Una canción Respira de Luis Fonsi. Okay. A me encanta un aroma que te recuerda a alguien especial. Eh, alguien en especial un aroma. El el perfume de Aber Cromby es el que utilizaba mi hijo. Okay. Qué rico. Una frase que repites cuando necesitas fuerza. Sí. 1 veces me caigo, 2000 me levanto. Y hay otra de una amiga que también perdió una hija que es que se llama Magda. Eh, en familia se ríe y en familia se llora. Ay, qué bonitas las dos. Una comida que te conecta con tu familia. Una comida que me conecta con mi familia. Ay, Dios mío. Em. Ay, ahí sí me dejaste pensando que comen todos juntos. Así que que comemos todos juntos. A ver que nos guste. Ah, sí. Yo yo dije me va a sacar di me va a sacar una carne asada de enchiladas. enchiladas rojas de Monterrey, que las amo. Ahí está. Qué delicia. Eh, una película que te inspira. Una película e que me inspira e ¿cómo se llama la película donde él estaba en el en el holocausto el papá y le hacía la vida es bella. Okay. Ah, preciosa también. Bueno, me encanta. Qué chistoso porque cuando dijiste lo de tu canción conecté con esa película. Algo pequeño que hoy te haga feliz. Un abrazo. Bueno, no es que no es pequeño, eh, un colibrí. Ver un colibrí. Te encanta. Para mí, Dani se representa en los colibrís. Una persona que haya sido tu faro en momentos difíciles. Una persona que haya sido mi faro, mis amigas, mi esposo. Eh, pero sobre todo mis amigas. Mis amigas. Qué importante para que escuchemos la importancia de la amistad cuando tengamos cerca a alguien que está viviendo un duelo. Y ya para cerrar, un aprendizaje que te gustaría que todos supiéramos del duelo. En la vida lo e todos vamos a vivir un duelo. No existe una persona en el mundo que no vaya a vivir por un duelo. Te vas a caer, te vas a volver a caer, pero no importa cuántas veces te caigas, lo que importa es que te hagas experta en levantarte. Me encantó. Muchísimas gracias. Y pues gracias por estar aquí, Yolanda. Y creo que Yolanda hoy eh nos recordó que el duelo no solo es olvidar, Sino vivir, aprender a vivir con amor de lo que ya no está. que incluso en medio del dolor se puede encontrar sentido y propósito como tú lo encontraste y cómo has ayudado a tantos. Eh, y muchas gracias, Yolanda, por mostrarnos que siempre hay un camino de regreso. Claro. Y siempre hay una luz y el amor de del ser querido que se fue se suma con el tuyo y entonces esa suma multiplica la luz que podemos compartir con las demás personas. Ay, eso está hermoso. Pues a multiplicar la luz. Y si quieres compartir tus redes, 911, Yolanda Morales. Doy sesiones personalizadas de a familias, talleres, conferencias. Eh, pues para que me sigan en 911 del Alma, en Facebook, en Instagram, en YouTube, en TikTok para que me den ahí un like y un y un un follow para que puedan, porque ahí comparto herramientas, ahí hago reflexiones, ahí doy ejercicios donde y hay una comunidad de apoyo para padres que han perdido hijos, donde siempre va a haber una palabra de aliento para ti que piensas que que que no hay un futuro para ti sí lo hay. Sí vale la pena. Sí hay un futuro y sí hay una luz esperándote a que puedas porque tu vida vale, tú vales como persona. Pues muchísimas gracias. Eh, me despido con un abrazo y con la intención que todos nos llenemos de esta luz que hoy compartió Yolanda con tanto cariño y con tanto amor. Les mando un beso, un abrazo y nos vemos en el siguiente episodio de Charlando y Conectando. [Música]