T4E7 La Belleza de Sentir: Conecta con tus Emociones | Dalia Rodriguez

Duración: 53:34

En este episodio de Charlando y Conectando, Dalia Rodríguez nos invita a descubrir “La belleza de sentir”, su primer libro, donde explora el poder de las emociones para transformar nuestra vida.

Hablamos de autocompasión, autocuidado y de cómo resignificar experiencias del pasado para crear nuevos comienzos.

Escúchalo en tu plataforma favorita o míralo completo aquí en YouTube.
Déjame en los comentarios qué emoción te gustaría aprender a abrazar. ✨

¡Gracias a @roomtone.media por ser parte de este proyecto!

Conecta con Rosanna Kelly:

Facebook: https://www.facebook.com/people/Rosanna-Kelly/61555577057075/

Instagram: https://www.instagram.com/rosannakellyy/

Spotify: https://open.spotify.com/show/19CJJQoipWGThc6Vxna25t?si=8ac56e406eb94587&nd=1&dlsi=117cf60bbac34dee

Especialista del Episodio

Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Bienvenidos al podcast Charlando y Conectando. Y hoy quiero empezar este podcast un poquito diferente. Hoy te invito a ti eh que antes de iniciar esta entrevista cierres tus ojos. Cierra tus ojos por unos segundos. Y ahora me gustaría que escribieras en una hojita de papel, en tu teléfono o si no tienes nada a la mano, que recuerdes, que recuerdes qué emoción sentiste ahorita que cerraste tus ojos. Y ahora sí tengo a una invitada muy especial, alguien que nos va a hacer recordar qué es el sentir y que el sentir es parte de vivir y que las emociones son fuerza. Bienvenida Dalia. Dalia además tiene un libro que vamos a platicar de él. Bienvenida Dalia Rodríguez aquí a charlando y conectando. Muchísimas gracias Rosana. Gracias por la invitación. Para mí es un honor venir aquí y estar con toda tu audiencia. Muchísimas gracias, ¿no? Bueno, es un encanto, o sea, si vieran la tranquilidad, la paz, o sea, que emana. A ver, me gustaría que nos dijeras primero eh tu libro La belleza del sentir, habla un poquito de las emociones. Bueno, no un poco, habla mucho de las emociones. Descríbeme, explícame qué es una emoción. Claro que sí. Mira, la emoción viene de la palabra motion, ¿no? Que significa movimiento. Es una energía que nos mueve, es una energía que nos ayuda. Sí. Y tenemos que aprender a trabajar con esa energía, ¿no? La parte, bueno, yo soy terapeuta, psicoterapeuta, yo tengo un enfoque en terapia cognitiva conductual y, bueno, también una maestría en neuropsicología. me llegaban muchos pacientitos o muchos pacientes a trabajar sus emociones, a trabajar situaciones en específico, ansiedad, depresión, eh algunos trastornos. Entonces, trabajar con ellos es entender esa parte del sentir, es entender esa parte de las emociones y empezar a entender justamente qué es la emoción. Sí, desde la terapia, desde la psicoterapia, las emociones son, como te lo comenté, una energía. Sí, no las clasificamos en positivas o negativas, simplemente son una información y hay que escuchar esa información que nos envía. A eso en terapia lo empezamos a trabajar poco a poco. ¿Qué es ese mensaje que nos está dando tu emoción? No, por ejemplo, la ira. Hay distintos tipos de emociones. Ajá. Vamos a trabajar sobre todo las básicas, ¿no? La las que son funcionales o disfuncionales, placenteras o displacenteras. Y estas emociones que son displacenteras, que nos generan cortisol, son el enojo, la tristeza, el miedo. Estas que nos generan placer son la alegría, son la creatividad, son el amor, el deseo. Entonces, es importante empezar a entenderlas desde ahí, cómo desde la psicoterapia las manejamos, les damos eh entendemos ese mensaje y las empezamos a trabajar. Ahora, a ver, me encanta algo que dices, uno no son ni buenas ni malas, ¿no? Porque entonces si me enojo se vale que me enoje, ¿no? O sea, no está no está mal enojarme. Y esto que tú me dices creo que eh es también muy importante porque muchas veces no sabemos ni qué nos pasa ni qué es. simplemente ah, estoy y qué es, es enojo, es coraje, es tristeza y a lo mejor eh o estoy feliz o estoy, o sea, entonces realmente tengo una amiga que platica también mucho de emociones y dice, «Es que nunca llevamos en el kinder emociones uno, emociones dos, entonces no sabemos ni las conocemos muchas veces no sabemos ni cómo se llaman ni cuáles son.» Entonces, creo que lo que dices ahorita es superimportante, pero también dijiste algo que que me encantó, el sentir. Así es. Cómo tú aquí en tu libro y cuando cuando lo platicas es el sentir eh es un regalo, aprender a sentir. ¿Por qué? Eh, el sentir es importante podernos comprender, nos ayuda a poder comprender y poder gestionar. Entonces, el sentimiento que viene ligado a la emoción nos ayuda a tener, algo que me gusta mucho trabajar en la psicoterapia es llevarte a tu plenitud y sobre todo a ser ese adulto sano que estás destinado a ser o que deberíamos ser, ¿no? Ese adulto sano. Entonces, el sentir, que es algo que platico un poquito en mi libro, si no tuviéramos estas emociones, estos sentimientos, hay personas que viven su vida muy automatizada, ¿no? Se levantan, tienen su rutina y van perdiendo poco a poco este toque, por así decirlo, ¿no? Y como digo, las emociones nos ayudan. Es importante que estén equilibradas, que sean funcionales y el poder sentir, el poder entender nuestras emociones nos va a ayudar a poder gestionar mejor los desafíos de la vida. Y eso es importante también, poder gestionar estos desafíos. A veces puede venir un duelo, puede venir una eh un divorcio, alguna situación desafiante. Entonces, es muy importante poder gestionarlo, poder trabajarlo, poder entender qué te hace feliz, qué te hace sentir triste, qué te hace sentir enojado. Y entonces poco a poco te vas a conocer mejor a ti y vas a poder reaccionar mejor, ¿no?, ante lo que está pasando, ante la vida, ante las dificultades. Entonces, esta palabra sentir, muchas personas evaden. Hay maneras, ¿no?, que que la gente eh afronta las situaciones y hay personas que evaden mucho, evaden, no sentir, no me gusta sentir. Hay muchos mitos en relación a estas emociones, ¿no? ¿Qué son negativas? ¿Qué es mejor no sentir? eh que son, vamos a decir, lejos de ayudarnos, nos eh hacen sentir de una manera más eh, vamos a llamarlo negativa, que es como a veces le dicen. Okay. O sea, ¿y qué le dirías a esta gente que ahorita que tea es como como que apaga, como que está apagando sus emociones? ¿Qué le dirías a esa a esa gente que está dejando de sentir? ¿Dejas de sentir? No, nunca. dejas de sentir. Exactamente. Algo que yo les digo mucho a mis pacientitos es, tenemos que quitarnos la idea de que las emociones las vamos a quitar. No, no vienes aquí porque si me han dicho, «Oye, Dalia, yo vengo, eh, bueno, o me gustaría ya no sentir tristeza.» Quizás han convivido mucho con esa emoción, que es distinto, ¿sí? Pero eh no me gustaría sentir mi ansiedad, no me gustaría sentir la tristeza, no me gustaría sentir este enojo. Y desde ahí vamos a trabajando inclusive el lenguaje, ¿no? Distanciarnos un poquito de la emoción. No eres una persona enojona, no eres una persona depresiva, eres la persona que está sintiendo esa emoción, pero no eres esa emoción. Y para eso hay ciertas herramientas, pero empezar a ayudar a que vean sus emociones de una forma distinta, no como les enseñaron a relacionarse con esas emociones, que eso viene desde infancia, ¿no? Muchas veces es que es como reconciliarte con lo que a lo mejor te hace te hace sentir incómodo, ¿sí? de alguna manera y y a lo mejor porque sabes qué creo que muchas veces en la sociedad nos enseñan a que siempre hay que estar feliz, a que siempre todo tiene que estar bien. Entonces, no te permites muchas veces el el sentirte, como decía yo ahorita, incómodo y a lo mejor la tristeza pues sí me genera algo distinto y entonces mejor me la callo, la guardo y no lo expongo o no me expongo ante la sociedad y sepan que estoy triste, que estoy enojada, que la estoy pasando mal, que estoy en un momento difícil en mi vida. Entonces, ¿cómo se puede uno reconciliar con ese aprender a sentir lo que me incomoda? Sí. Entonces, es importante entender los mensajes. Sí. Dentro de estos mensajes, eh, bueno, la pérdida en la parte de la tristeza. Ahora, en la parte del vamos con otra emoción, la ansiedad, es importante ver cuál es ese mensaje que nos está dando la ansiedad, ¿no? El sobrevivir, el estar alerta. muchas veces viene con lo suyo, que son pensamientos catastróficos y es importante también trabajar esos pensamientos que cada emoción nos trae. Sí, porque todo va como bueno, es como ligado, por así decirlo, ¿no? La emoción, esa emoción nos genera un pensamiento. Ahora, a ver, ahorita que decías que cada emoción nos trae y y ahí quiero regresar tantito, cada emoción, pero te trae a ti Dalia y a mí Rosana lo mismo o a cada uno le trae algo diferente esa es, vamos a decir que la parte emocional, o sea, fisiológico, sí, a cada persona puede traerle algo distinto porque la historia de vida y la historia de aprendizaje es distinta y es como por rasgos, por así decirlo. O sea, hay personas que les da miedo ciertas cosas, hay personas que no les da miedo lo que a ti si te podría dar miedo, dar tristeza. Y los pensamientos también van a variar porque depende mucho de esta historia de aprendizaje o conecto a lo mejor con algo que traigo yo ya en mi historia. Entonces, cuando me enojo, cuando siento tristeza o cuando me pasa algo, a ti te pasa de manera distinta, porque a lo mejor tú no tienes esa huella de abandono, esa huella de dolor, esa huella de algo en tu historia. Exactamente. Así es. Si cada persona lo va a percibir de una manera distinta. Hay una eh vamos a decir eh en la terapia se dice mucho, ¿no?, que no son las situaciones lo que nos genera un malestar, sino la interpretación que yo le doy a esa situación, lo que me genera un malestar. ¿Okay? Y eso es algo que, vamos a decir, se usa mucho en la terapia cognitiva conductual, ¿sí? dependiendo esa interpretación que tú le estás dando a tus propias emociones y a tus propios pensamientos, desde ahí va a partir. Porque una vez un colega daba un ejemplo, ¿no? Eh, a ti no te da miedo los elevadores. ¿Cuál fue la asociación que tú tuviste con respecto a esa situación que quizás ahora te da miedo y tu manera de eh enfrentarlo es pues de alguna manera no queriendo entrar, no teniéndoles miedo? Entonces, tenemos que ir trabajando poco a poquito esa parte, la parte emocional y la parte de los pensamientos. ¿Okay? ¿Y cómo la empiezas tú a trabajar? ¿Qué podemos hacer o cómo podemos invitar a lo mejor a la audiencia que nos escucha a trabajar eh estas interpretaciones o tener una mejor interpretación de lo que sientes? ¿Sí se vale o no? Así es. Sí, se vale y es importante hacerlo. Sí, porque eso se va a ver. Generalmente las personas cuando llegan a terapia vienen porque hay algo en común, aparte de que ya es un patrón, ¿no? Empieza a tener dificultades en todas las áreas de su vida. Quizás primero empezó en lo familiar, pero eso después se pasa a la relación de pareja, se pasa al trabajo, se pasa en la parte social, entonces empiezan a tener conflictos y ya no saben cómo gestionarlo. Y entonces es importante empezar a trabajar. ¿Qué se trabaja? Una vez, primero validando las emociones, validar, escuchar la historia, cuéntame tu historia, de dónde viene. Y tu historia de vida es muy importante entenderla y saberla. Y de ahí empezar a trabajar también poco a poco los pensamientos, ¿sí? Porque hay algo que se le conoce como pensamientos o emociones automatizadas y tenemos que empezar es como desmenuzar. Lo que viene a terapia es a desmenuzar, ¿no? Yo doy mucho el ejemplo como cuando tú comés una hamburguesa, ¿no? Y poco a poco pues la comes entera y el cuerpo va mandando, eh, okay, la proteína, la fibra, lo mismo hacemos en terapia, ¿no? Tu cuerpo siente todo desde lo somático, o sea, los pensamientos, las emociones, lo físico. Y tenemos que ir separando todo, la parte física, dónde lo sentiste? ¿En qué parte de tu cuerpo, porque hay gente que está somatizando las emociones, hay gente que ha vivido toda su vida evitándolas, no no permitiéndose sentir que las evade, pero el cuerpo habla. Sí, esa sería una frase, se ve bien a la mente la frase de Freud que dice, «Todo aquello que eh todas esas emociones, ¿no?, que no trabajamos siempre buscan una forma de salir y lo hacen a veces de la peor manera, que es la parte física, dolor de cabeza, no duermo bien. A veces nos vamos extremos, o duermo mucho o no duermo, o como mucho o no como. Me duele todo el tiempo el estómago, me duele la cabeza, tengo inclusive temblores en el ojo, ¿no? Esa es la parte física. Ahora, ¿porque por porque por qué se somatiza? Porque no las gestioné de manera adecuada. O sea, tú dices, «Reconcan.» Ya, ahí están, primer paso. Después las tengo que gestionar, que era lo que comentabas, a lo mejor en terapia o reconocer y gestionar. Si no las gestiono de manera adecuada o si no las interpreto o mis pensamientos no son eh los correctos, entonces es cuando somatizo una emoción. Exactamente. Porque empiezas a tu cerebro desde que tú tienes una emoción negativa, cualquiera, bueno, perdón, eh, displacentera, cuando tú tienes una emoción displacentera, tu cuerpo lo que empieza a hacer es a generar cortisol. Cortisol. Entonces, tú estás generando, ¿no?, desde tu biología estás generando cortisol y el cortisol constantemente, un exceso de cortisol en la sangre, pues empiezan todos estos eh mecanismos, ¿no? Cada quien responde de manera distinta, cada quien tiene un cuerpo distinto. Entonces, empieza poco a poco los temblores, el no dormir, el no comer, el cabello, cada quien lo va a presentar de una manera distinta. Entonces, el cuerpo por eso lo empieza a somatizar por el cortisol. Tenemos que trabajar eso. Algo que se les dice, hay una neurocientífica en Estados Unidos, ella eh supo, descubrió que las emociones duran 90 segundos, tienen una duración de 90 segundos. Desde el momento en el que tú sientes la emoción, si es obviamente placentera, ¿no? Dopamina es lo que genera oxitocina, pero si es algo displacentero, entonces genera cortisol, ¿sí? Adrenalina. Entonces un cortisol constante manda la señal y entonces esa señal eh dura 90 segundos. ¿Sí? Lo que es la parte química. Una vez pasando esos 90 segundos, yo les digo a mis pacientes, si tú continúas con el malestar, es porque entonces ya lo estás reteniendo con el pensamiento. Vuelves a generar esa emoción, esa emoción vuelve a generar cortisol y entonces es un ciclo que no termina y tenemos que cortar esos ciclos. Tú aprendiste a responder así. Tú has aprendido a afrontar, se le conoce como mecanismos de afrontamiento. Has aprendido a afrontar la vida de esa manera, pero no significa que sea lo más sano, al menos para ti, porque ya te está empezando a traer situaciones, dificultades o problemas en tu vida. Okay, perfectísimo. Oye, a ver, eh, escribiste este libro, eh, ¿cómo cambió tu vida el decidir o por qué decidiste escribir este libro? ¿Sanaste tú algo en todo este proceso? ¿Descubriste algo de ti? ¿O por qué la belleza de sentir? Muy bien. Es una pregunta que en lo personal, bueno, se me hace muy bonita esta pregunta porque este libro yo lo empecé a hacer por mi hija. Mi hija nació con síndrome de Down. Nos dieron el diagnóstico de síndrome de Down. Entonces, obviamente, un diagnóstico en el que, bueno, nos los dieron cuando ella nació, un diagnóstico que no te esperas, ¿no? A veces hay cosas que están fuera de tu control y a veces un diagnóstico que te dan te da un giro de 360º. En mi caso, pues fue así, ¿no? Yo no estaba muy no tenía mucha información al respecto. Entonces, cuando nace mi hija, me empiezo a informar y empiezo a ver, ¿no?, que también es algo que pasa mucho en la consulta. Los papás quieren, mandan a sus hijos a terapia, pero antes de trabajar con los hijos, los que debemos cambiar o trabajar somos nosotros los padres. Eso es super importante que que de verdad lo que estás diciendo. Así es. Entonces me di cuenta, ¿no?, que para poder ayudar, llámese hijo, llámese hermano, llámese cualquier persona que tú quieras aportarle, ayudarle a nivel emocional, mental, es importante que tú lo estés. y muchas veces no se habla de una manera tan abierta o sin tantos mitos sobre las emociones, qué son realmente y cómo gestionarlas. Entonces, yo tuve que aprender en este proceso. Eh, fui madre por primera vez con mi hija y entonces tuve que aprender a relacionarme con mis emociones de una manera totalmente distinta porque pues al ser mamá primeriza, ¿no? Uno no sabe gestionar a veces las conductas de los niños, ¿no? Correcto. Ni las tuyas, ni juntas, ni ahora somos dos. Sí, claro. Exactamente. Entonces, ahí fue cuando yo tuve que aprender a entenderme para poder entender a mi hija, para poder ayudarla y sobre todo poder también ayudar a mis pacientes, poderlos guiar porque lo estás poniendo en práctica en primera persona y eso es muy importante. Claro. Lo estás viviendo. O sea, ahora, ¿cuál ha sido en en este proceso que compartes la emoción más difícil para ti de abrazar? ¿Y qué te enseñó? Es una pregunta también muy bonita, muy interesante. H una de las emociones que más me ha costado a mí en lo personal ha sido lidiar con la emoción del enojo. Esa es una Sí. Ay, no te creo con esa. Sí, sobre todo porque, bueno, yo vengo de un eh mi infancia no fue fácil, ¿no? Tuve un papá que no sabía regular sus emociones, entonces él gestionaba todo desde esa emoción, desde el a ira, sobre todo el estrés, detonantes de estrés. los gestionaba mucho con esta emoción. Entonces, él me fue, fuimos creciendo, pero era un papá que eh no sabía gestionar las cosas y era difícil, ¿no? O sea, nuestros padres son nuestras primeras referencias en todo, en las emociones, en el amor, en el mundo. Entonces, son un espejo. Ah, okay. Así es como se tiene o se lidia con estas situaciones y las vas aprendiendo porque los niños somos o son en ese tiempo como una esponjita, ¿no? Entonces van absorbiendo esas eh, vamos a decir comportamientos emocionales, respuestas emocionales y vas conviviendo porque es algo que se vuelve habitual o sistemático, se va eh es la manera en que lo va gestionando todos los días. Entonces, pues yo aprendí a gestionar las cosas así hasta que llegó un punto donde, como les digo a mis pacientes, lo vas arrastrando, pero quizás en la niñez te ayudaba a gestionar ciertas cosas, pero en la adultez ya no. En la adultez empiezas con eh a topar con pared, con ciertas situaciones, no puedes, hay ciertas emociones que no puedes hablar todo el tiempo enojada, no puedes gestionar las cosas desde ese estado emocional, entonces te vas dando como eh sí de de topes y entonces es que tienes que empezar a tener un trabajo interno. En mi caso pues fue mi hija, ¿no?, que me ayudó a descubrirme, a entenderme y a saber que no. Ahí yo me di cuenta, inclusive aunque uno es eh va a la universidad, la maestría escucha y sabe sobre psicología, hasta que no lo vives en carne propia, es cuando empiezas a poner eh acción, ¿no? Y entonces ahí fue cuando yo me tuve que empecar muchas cosas para no volverlas a cometer con mi hija. Bueno, fíjate, ahorita que te escuchaba eh como en esta vivencia personal, creo que el aprender a manejar tus emociones te hace libre. O sea, te escuchaba y haz de cuenta que eh te escuché con libertad, como que tus decisiones ya entonces están desde otro punto muy distinto. Sí. Y muchas veces eh creo que también pasamos, atravesamos por un periodo a lo mejor de vulnerabilidad. o no sé si en el en el en el que tú te estás conociendo y sabiendo realmente aprendiendo la belleza del sentir y entonces a lo mejor estás cambiando y no sabes qué es es vulnerabilidad o cómo le podríamos llamar como este bombardeo de empezarme a dar cuenta que estoy yo eh sintiendo y que me estoy dando cuenta que es enojo y me estoy dando cuenta que es eh otra emoción y de repente otra y otra y otra. Entonces, mi pregunta es, ¿podemos llegar a ser vulnerables en este proceso? Así es. Aquí, hm, es importantísimo aprender a ser vulnerables, que es algo que a muchas personas les cuesta y es algo que toco mucho en mi libro. Muchas personas les cuesta poder ser vulnerables porque muchas veces en esa vulnerabilidad quizás en su historia de vida o aprendizaje los han lastimado, entonces ya no se permiten, ¿no? Como que crean esa coraza. Exactamente. Y entonces primero vamos abriendo poco a poco. Permítete ser vulnerable, permítete sentir esa incomodidad, permítete, inclusive si vas a llorar, te va a doler, va a ser un proceso y ese proceso tiene recaídas y es como una curvita que no tiene que ser picos altos, sino tiene que ser una curvita y tenemos que aprender poco a poco a gestionar esas emociones. Si tú antes respondías de esta manera, ahora vas a reaprender y ahí es donde entra la parte de la neuroplasticidad. Sí, la plasticidad neuronal donde ayuda, ¿no?, a reaprender, a crear circuitos nuevos, a que tú ya no respondas de esa misma manera. Entonces, el vulnerable es algo es es algo muy bonito, es un tesoro, ¿sí? Que tenemos que también aprender a cuidar con límites porque también no algo que cuando construimos o trabajamos en el adulto sano vas a ir poniendo a todo el mundo esa vulnerabilidad, sino la vas a cuidar como ese tesoro que es. Y entonces yo sé con quién me puedo abrir. Yo sé quiénes son esos lugares seguros, esas personas con las que yo puedo confiar y qué personas no más que vulnerabilidad es necesario poner límites, es necesario poder hablar de una manera primero asertiva y posteriormente poner límites o tener conversaciones incómodas para eh pues dialogar con ellos, ¿no? con eh como digo, esta parte de la vulnerabilidad es importante y es algo muy bonito. Ahora, qué bonito, porque puedes entonces ser tú, ser auténtica y y dijiste algo que me encantó en un espacio seguro. Entonces, fíjate tú que escuchas, o sea, cuál puede ser tu espacio seguro para permitirte ser vulnerable, para disfrutar esa vulnerabilidad, tu vulnerabilidad y junto con el otro. ¿no? Entonces, me encanta, me encanta como podernos dar permiso de eso. Ahora, pensando en esto que decías, muchas veces eh cuando eres adolescente tú dices, «Nadie me entiende.» O sea, y crees que nadie te entiende. Entonces me da miedo a lo mejor compartir mis emociones por eso, porque ¿qué le dirías a ese adolescente o a esa persona que ya no es adolescente, que también puede llegar a ser adulto y que cree que nadie lo entiende? ¿Qué consejo le darías para aprender o qué le dirías para aprender a nombrar y a compartir sus emociones a lo mejor en un lugar seguro pese a que él crea o que nadie le entiende. Primero validarlo, decirle que todas sus emociones son importantes, son valiosas, todo tu sentir es valioso, todo tu ser es valioso. Tienes que verte como tal. Sí. Primero sentirte como tal, como esa persona valiosa y merecedora que eres de las cosas buenas que hay en la vida. Van a haber desafíos, sí, pero tienes fortalezas internas, tienes eh valentía, resiliencia, sí has pasado, voltea atrás y muchas veces cuando tú creías, ¿no?, o estabas triste o sabías, pensabas que las cosas no iban a mejorar, pasaste por ello y lo pudiste hacer. Recuerda esos momentos en donde ya has pasado por situaciones difíciles y algo te ayudó. ¿Qué fue lo que te ayudó? Y ahí está en ti. Yo siempre les digo, eh, me dicen, «Es que siento que no tengo mi esencia, que ya perdí mi brillo.» No, ahí sigue, ahí sigue ese brillo. Ahí está, ¿no? A veces les pongo un poquito el ejemplo de la película de Ralph el Demoledor. Hay una parte donde eh Penélope va a buscarse, bueno, va a buscar eh la tenían su cofre en otro lado, pero ahí siempre estuvo en el juego. Nada más era conectarse con esa parte. Es lo mismo que hacemos en terapia. Conéctate con esa esencia tuya. Desde niños tenemos el tesoro. Ahí lo tienes. Exactamente. Está dentro de ti. Exactamente. Inclusive a veces pueden venir adversidades muy grandes, pero dentro de esas adversidades tienes fortalezas. Todos los seres humanos tenemos ciertas fortalezas. Vamos a descubrir cuáles son y si no poco a poquito empezar a trabajarlas. Pero descúbrete internamente. Oye, y ahorita que decías en esas adversidades, en esas tristezas, se vale llorar. Porque muchas veces no, llorar es de débiles, ¿eh? No, no, no, no, no, no, pero no llores. O sea, y hay muchas veces que es muy rico llorar, eh, es permitido, es sentir el llorar. Así es. No hay mejor regalo que me puedan dar mis pacientes o las personitas que permitirse sentir esa tristeza porque a veces la guardan. Ahí está. Si no quiere decir que porque te ves por fuera una persona fuerte, ¿no? Autónoma, independiente, sí, pero por dentro pues el corazón no no deja de doler o las situaciones ahí están. Entonces, permítete sentir. Yo les digo, quiero que veas este espacio como un lugar seguro. Ábrete porque es parte de atravesar y de sanar el que tú puedas. Si te nace llorar, hazlo, permítetelo. Hay gente que, claro, de todo tipo de pacientitos donde algunos es más fácil, otros no es tanto, pero poco a poco respetar ese proceso que tienen las personas para poder abrirse, para tener esta alianza que le llamamos alianza terapéutica y te van confiando poco a poco esa vulnerabilidad. Entonces, llorar es algo muy sanador dentro de la terapia. Okay. Oye, y ahorita que decías, permítete sentir y muchas veces también permítele al otro sentir, porque creo que muchas veces eh los papás o la pareja o el amigo para que no, o sea, para que no se enoje, para que no, o sea, como que empiezan a a empezar a arreglar todo, ¿sí? con tal de que no para que no se enoje, para que no esto. Entonces la persona deja de poder sentir porque le arreglaron todo para que estuviera todo listo, sin que se enojara, sin que sintiera, sin que pudiera vivir esa emoción. Así es. Sí. Muchas veces vamos a ponerlo desde esta parte de la sobreprotección, que a veces puede ser eso, ¿no? Querer que no te duela, que no sea tan difícil para ti, sí, pero es importante esta autonomía, esta independencia, que la persona se vea que puede hacer las cosas, que puede tolerarlas, que puede trabajarlas, que puede pasar por el proceso. Entonces es importante darles ese espacio para que puedan ser personas emocionalmente también inteligentes, que puedan resolver estos desafíos emocionalmente inteligentes. Ahora, ¿cuál es la diferencia entre reprimir la emoción y gestionar la emoción? Cuando tú la guardas, la estás evitando, ¿no? No permites, justamente, volvemos a la parte somática, ¿no? Tu cuerpo va a terminar hablando y quizás sea cuando le hagas caso, quizás no. Hay personas que tienen diferentes umbrales, ¿no? Entonces, guardarla no es algo recomendable porque no está solucionando nada. Como cuando tienes una herida y pones la mano, solo estás poniendo la mano, pero la herida ya está y tienes que sanarla. Yo les doy mucho el ejemplo de un doctor. Yo, el doctor te dice, «Usted tiene esto, va a sangrar, va a doler, necesito tocar, necesito curar, voy a poner quizás eh una gasa, etcétera.» Sí. Y ahora con la parte del psicoterapeuta, es un doctor mental en el que tenemos que pasar por este proceso. Y yo sé es ir poco a poco viendo por qué, porque hay personas que guardan, pero en su historia de vida tiene sentido para ellos, ¿no?, guardarse las cosas. Y tenemos que entender de dónde viene el no hablar de las emociones, porque quizás cuando eran niños lloraban y esperaban alguien que los consolara, pero ese consuelo nunca llegó. Entonces, pues las emociones no son una eh son incómodas, no sirven, no ayudan y entonces van teniendo ese aprendizaje y cuando llegan a la adultez pues se van, como te digo, topando con pared y se van dando cuenta que no están así. Sobre todo en las relaciones de pareja es cuando empiezan a tener quizás problemas, dificultades y entonces quieren abrirse pero no saben cómo y es cuando llegan a la terapia. Es que creo que, a ver, hay mucha gente que también eh siente demasiado, como que son más intensos y de repente sienten que no encajan ahorita que te escuchaba. O sea, entonces eh ¿qué le dirías a esas personas que sienten mucho y que sienten que no encaja? Una vez una paciente me decía, me dijo, «Dalia, ¿cuánto debo de sentir?» Me dijo, «¿Cuánto es lo correcto de sentir?» Sí, hasta dónde debo de sentir. Y no hay límites dentro de la psicoterapia, no hay límites porque volvemos todos tenemos rasgos. Lo importante es cómo lo gestionas. Sí, porque una persona que sentía mucho enojo me dijo, «Tengo ganas de cuando yo me enojo de golpear a la gente, pero no es algo que puedas eh o no deberías hacerlo de esa manera, ¿no? Entonces, gestiona ese enojo de otra manera. ¿Qué te gusta? El deporte. Muy bien, por ahí puedes gestionar esa emoción, buscar una manera de qué hacer con esa emoción, ¿no? Entonces, ¿qué sientes esa intensidad? La ansiedad. La ansiedad busca seguridad. Lo que hay detrás de tu ansiedad es seguridad. Por eso tenemos que buscar el mensaje detrás de las emociones, el detonante, porque a veces convivimos con personas que nos detonan las emociones y están picando ese botón constantemente y tenemos que si no sabemos sobre nuestras emociones, no sabemos que ese es un detonante, ¿no? Por ejemplo, una persona con ansiedad que siente mucha ansiedad y siente mucha incertidumbre de no saber dónde está su pareja. Y si esa persona no sabe que ese es un detonante en ella, puede estar eh queriéndolo hablar o compartir, pero no de la manera más adecuada. Entonces, la parte de la intensidad tiene que ver con también la frecuencia. Yo les pregunto mucho, ¿cada cuándo pasa esta emoción? ¿Cada cuándo te enojas? ¿Cada cuándo sientes miedo? sobre todo las displacenteras cada cuándo. Sí, porque sí es las emociones, ¿no? Es importante saber que podemos sentir todo el baraje en un día, ¿sí? Pero no estancarnos. Esa es la parte importante, no estancarnos, no quedarte estancada, porque si tú me dices que te enojaste con tu pareja, pero le dejaste de hablar una semana, una semana es demasiado, o sea, mucha frecuencia y también mucha intensidad. O sea, poder saber gestionar. Es válido que sientas enojo, es válido que le quieras compartir tu enojo, pero gestónalo, háblalo, te damos herramientas para que lo puedas eh solucionar. Ahora, a ver, ahorita que te escuchaba, ¿puedes acompañar al otro en sus emociones? Puedes tú aportar, ayudar, dar un consejo a a a alguien que está sintiendo una emoción intensamente ahorita que platicábamos de esto. Así es. A esto también se le conoce como red de apoyo. Busca mucho tu red de apoyo. ¿En qué personas confías y sientes que tus emociones están a salvo, por así decirlo, cuál es esa red de apoyo? ¿No? Tu papá, tu mamá, tu familia, tu pareja. Eh, ¿cuál es esa red? Hay personas que no tienen esa red. Bueno, vamos a trabajar en que puedas tener una red. Sí, se puede trabajar en ello, pero sí podemos confiarles mientras tú los consideres un lugar seguro, porque también me ha pasado, ¿no?, que creen que es un ejemplo, tienen su lugar seguro en su pareja o en su mamá, pero lejos de ayudarles, pues los hacen sentir peor. Entonces, es importante poder eh decir, «No, si no a esto se le llama corregulación, ¿no? O sea, yo puedo sentirme mejor con ayuda de otro, pero en terapia trabajamos también la autorregulación. Está bien que busques una red de apoyo, pero antes de eso, trata primero de tú regularte con todas las herramientas que la terapia te puede ofrecer. ¿Okay? Ahora puedes transformar una emoción, o sea, eh, por ejemplo, un transformar el dolor hacia algo positivo, la esperanza. O sea, si hay como un puente que una a lo mejor una discordante con una eh no tan discordante, sí se puede transformar en esta en este gestionar la emoción. Así es, porque aquí entra una palabra que a mí me gusta mucho, que se conoce como flexibilidad cognitiva y a veces no podemos pasar de un estado a otro por esa falta de flexibilidad. ¿Qué es la flexibilidad? Así, pónmela más aterrizada, es cuando tú tienes una apertura mental de ver perspectivas. Okay. Ajá. Un ejemplo, cuando nosotros tenemos emociones, tenemos algo que se le conoce como distorsiones cognitivas o trampas mentales. Esas trampas mentales no permiten que podamos tener un cambio de perspectiva, que vienen de un aprendizaje de la infancia, adolescencia, de tu historia de vida, historia de aprendizaje. Entonces vamos con una que es el pensamiento dicotómico, o blanco o negro. O todo tiene que estar bien o entonces todo está mal. Ahí hay mucha rigidez cognitiva, que es lo contrario a el pensamiento abierto o flexibilidad cognitiva. No tienes un pensamiento rígido donde tú aprendiste que o las cosas tenían que estar bien en pareja o entonces están mal. o tenía que ser el mejor estudiante o entonces soy el peor. Y tenemos que trabajar esa flexibilidad, ver que inclusive del blanco a negro hay matices, hay colores, hay tonalidades, hay grises y tenemos que aprender a ver esas perspectivas, pero como ya está tan automatizado tu pensamiento, o sea, es una forma de pensar que ha sido eh ay, perdón, ha sido como ya que heredada socialmente, aprendida. Exactamente. Te es difícil no pensar de esa manera, pero para eso es la terapia, para ayudarte primero a ver cuáles son esas trampas mentales que están operando, trabajarlas y verlo desde otra perspectiva. No, no necesariamente todo tiene que ser blanco negro. Sí. Eh, también hay otras opciones. Es válido que ella sienta enojo como tú sientes enojo, ¿no? ¿Cuál es la evidencia que tienes de que eso que hizo no te hizo sentir mal o qué cosas buenas sí ha hecho durante el día? Entonces, vamos haciendo preguntas para ir flexibilizando este pensamiento. Ahora, esta flexibilidad con lo otro que platicabas hace ratito de la plasticidad nos viene a dar una suma, yo creo que maravillosa. ¿Qué resultado nos da exactamente? una persona que justamente llega a ese punto en terapia donde ve la vida, se ve a sí mismo diferente, se ve a sí mismo actuando de una manera distinta, sabiendo que tiene posibilidades, sabiendo que puede mejorar sus relaciones, sabiendo que puede construir eh esa vida que quizás no sabía cómo guiarse hacia allá. Entonces se se vuelve ese adulto sano, ese adulto que queremos que sea el que salga y pues los desafíos cuando se presenten sepa cómo gestionarlos. Sí, fíjate, ahorita que te oías hasta cambiaste de tono y creo que este sentir, este aprender a sentir te puede salvar, o sea, salvas tu vida, salvas tu ser permitiéndote esto que me estás diciendo. Me me encanta. Eh, tú has tenido un momento así que tú dijeras, «Hijo, gracias a que hoy me doy este aprender a sentir, mi vida cambia, mi vida se transformó. Así es. Algo que me ha ayudado mucho es entenderme, sobre todo entenderme porque yo no entendía de dónde venía hasta que pudiera ser muy obvio, ¿no? Cuando uno sabe su propia historia, pero la vas haciendo consciente y la conciencia es la predecesora al cambio. Empezamos a ser conscientes de nosotros mismos y no actuamos por actuar o no actuamos por el primer impulso que nos llega, ¿no? Si yo solía alzar la voz, ya no lo hago, ya me detengo, ya reflexiono. En palabras este psicológicas ya usamos más la corteza prefrontal, ¿no? Nos detenemos a reflexionar y a meditar, a saber las ventajas y desventajas de esta decisión y poder asumir todo aquello. Entonces, te vuelve una persona que sabe gestionar mejor las cosas, que sabe mejor relacionarse y eso es un regalo muy bonito que te puedes dar. Yo siempre les digo a mis pacientes, te estás dando un regalo muy bonito de entenderte, de venir a terapia, porque pues vienen a veces también con muchos mitos y vamos quitando esos mitos y se dan cuenta que no, que al contrario, es como eh dentro de mi libro yo uso una metáfora que es justamente el de eh La Divina Comedia, Dante Alerry. Yo uso esa metáfora que y se las comparto mucho a mis pacientes que es muy parecida a la terapia porque cuando Dante quiere ir eh empieza su recorrido empieza del infierno el purgatorio al cielo y Virgilio le acompaña. Virgilio vendría siendo el psicoterapeuta. Yo te voy a acompañar desde el infierno, desde tu infierno. No, vamos a ir atravesando, vamos a llegar al purgatorio y entonces cuando llegan arriba al cielo, lo invita a pasar, ¿no? Le dice Virgilio, bien contento, ya estoy con mi amada Beatriz, por favor acompañame. Y le dice, «No, no.» Ahí es donde Virgilio le contesta a Dante, «No, eh, esto te toca a ti, te toca disfrutarlo a ti, te toca vivirlo a ti, tú has eh aunque eso nosotros somos facilitadores de procesos.» Sí. gran parte del compromiso ha sido tuyo, entonces a ti te toca y aquí voy a estar por si me necesitas, ¿no? Entonces es una metáfora que yo les comparto mucho. Y otra que les comparto es eh vuélvete tu propio jardinero, tu mente, tu corazón es como un jardín. van a haber eh plantas, ¿no? Flores, árboles, frutos, pero también van a haber hierbas que no son tan sanas y entonces las vas a arrancar, pero no te vas a enfocar solo en ello. Vas a saber qué hacer, qué utilizar, qué herramienta, sí, pero no vas a descuidar también lo que ya tienes. Entonces, son esas metáforas las que yo les comparto cuando están en este proceso, se están conociendo y están y también amándose a sí mismos, porque muchas veces eso no vienen con una autoestima un poquito baja y hay que aprender a eso, amarse. Entonces, a ver, eh es super importante el autoconocimiento ahorita que decías eh esta autoestima que también comentabas para poder trabajar tus emociones, gestionarlas de manera distinta. Así es. El autoconocimiento, el autoestima, es algo que vamos trabajando poco a poquito y que tenemos que fortalecer como un árbol, como una flor, como una macetita. Tenemos que irla fortaleciendo la autoestima para que florezca y que se vuelva la persona que siempre ha querido ser o está destinada a ser, ¿no? Pero si no confías en ti, si empiezas a tener estos pensamientos o estos filtrajes o estos pensamientos catastróficos, no lo voy a lograr. no va a suceder y si pasa eso y si pasa aquello, pues hay algo que se le conoce como profecía autocumplida, ¿no? Y terminas pues haciendo lo que no querías que pasara, pero es como tú estás actuando, pero porque te predispones ya de alguna manera, aunque no quieras, de manera inconsciente y vas trabajando hacia lo que no querías, pero ahí llegas. Exactamente. Es como un circulito. Sí. Tú ya estás diciendo, te estás anticipando, ¿no? Te estás anticipando a eh actuar, decir esto, eh no intentarlo, dejarte llevar por tus pensamientos, no participes, lo vas a hacer mal. El pensamiento dicotómico, o lo hago bien o no lo hago bien. Como siento que no lo voy a hacer bien porque eso me dice mi ansiedad, entonces no lo intento. Y al no intentarlo, pues ya me quedo con pues ya no lo intenté. Entonces, lo que yo pensaba pues si se cumple de alguna manera. Ahora, a ver, ¿qué qué dime qué emoción sientes hoy? ¿Qué emoción siente Dalia hoy al compartir su libro? ¿Qué emoción siento? Siento mucha alegría y mucho amor, mucho cariño, sobre todo eso, eso que quiero transmitir. Eh, esperanza, motivación. son todas estas emociones que me gustaría transmitir con mi libro, que las personas puedan justamente acompañarse y entenderse. Y me hace muy muy feliz porque fue todo un proceso que también tuvo a su vez emociones y que uno tuvo que estar gestionándolas, uno tuvo que estar trabajando en ellas, inclusive somos eh psicólogos, pero también tenemos que tener ayuda externa, ¿no? también ir a terapia, ir trabajando poco a poco esas emociones que a veces uno llega inclusive con ciertos pensamientos, ¿no? Como eh vamos a decir, si yo viera Dalia que soñaba con escribir un libro, Dalia que ya escribió el libro, no creería Dalia eh del pasado, como yo les digo, tu yo del pasado, que esto es posible, ¿no? si crees en ti, si lo vas poco a poco puliendo, trabajando, entonces es pasar por muchas emociones, pero me siento muy muy contenta. A ver, y en esto, ¿qué qué idea te gustaría dejarla a tus lectores después de que hayan concluido la belleza del sentir? ¿Qué idea? A mí me gustaría sobre todo dejar este mensaje de amor, amor hacia sí mismos, amor hacia lo que les rodea, motivación, esperanza. Sí, que sepan que podemos mejorar las cosas o el a veces estos dolores que traemos internamente, si podemos mejorar, podemos sanar, puedes convertirte en la persona que quieres ser, puedes amarte, ¿sí? profundamente y puedes empezar a entenderte mejor, conectarte contigo mismo desde un lado compasivo, que es otra palabra que trabajo mucho en terapia, compasión, porque somos muchas veces, ¿no?, como muy duros con nosotros mismos, nos volvemos unos jueces eh implacables. Eres más bondadoso en juzgar a otros que cuando te juzgas a ti mismo. Exactamente. Pues siempre les digo, háblate de una manera compasiva, pero estas trampas mentales no les dejan. Es algo que lo que más le cuesta a veces a mis pacientes. Entonces, tengo que trabajar mucho la autocompasión. Y una pregunta para que les ayudo para esta parte es, ¿qué le dirías? Piensa, cierra los ojos y piensa en una persona que amas profundamente. Escoge a la persona que más ames en tu vida, porque somos seres relacionales. Hay alguien a quien amas profundamente, ¿okay? está pasando por la misma situación que tú, ¿no? Supongamos que cree que es una pésima persona, ¿no? Yo siento que soy una pésima persona, que me enojo por todo, que soy muy sensible. ¿Qué le dirías a esa persona que amas profundamente y te está contando la misma situación que tú tienes? ¿La quieres sentir hacer sentir mejor? Le quieres demostrar tu amor, tu apoyo, no, aquí estoy. Te voy a acompañar, te voy a querer. Todos cometemos errores, somos seres humanos. Las emociones son parte de pues seres humanos, ¿no? O sea, es parte de nosotros. Entonces, estas palabras compasivas, dela o sea, también que sean hacia ti. Exactamente. Es un proceso, eres humano, es parte de equivocarse, son emociones. Entonces, estas palabras te las empiezas a decir y empieza a cambiar esa relación contigo también. Es que ahorita que decías, a ver, ¿quién es a la persona que más amas? Yo te diría, tendría que ser yo. Eso y yo entonces si yo soy a la persona que más amo, pues cómo me voy a hablar a mí, ¿no? O sea, creo que cambia mucho la manera de dirigirme, lo que sea, perdonarme, eh, y como gestionar esas emociones conmigo desde otro punto. Ay, Dalia, pues qué cosa más bonita platicar esto de las emociones, de la belleza, del sentir, pero estamos llegando al final de este podcast Charlando y Conectando y nos vamos a ir a una dinámica que tengo de preguntas rápidas. Lo primero que te venga a la mente, eso me contestas. Entonces, emoción favorita. Claro, alegría. Ah, qué bonito. Emoción más difícil de manejar. Enojo. Lo dijiste una palabra que describa tu libro. Motivación. ¿Qué te hace llorar siempre? Eh, mi hija es mi punto débil. Okay. ¿Qué te hace reír hasta que te duele la panza? Recuerdos en familia. Okay. Un ritual antes de escribir. Confiar, respirar, sobre todo tomar respiraciones y confiar en mí. Okay. Un lugar donde siempre vuelves cuando necesitas calma. Cierro mis ojos y me digo, me empiezo a decir cosas como yo puedo, todo está bien, mi corazón, ese lugar está contigo. Eso está precioso. No tengo que ir a ningún lado porque siempre está ese lugar aquí. Qué lindo. Un libro que te marcó. Un libro que me marcó, me gusta mucho El Principito. Ah, qué bonito. Y yo creo que es un libro que siempre dicen es para niños, pero no. Yo creo que es un libro que a cualquier edad que lo leas eh vas a encontrar algo diferente siempre. Ah, sí. A mí me gusta también mucho un autor que admires. Un autor que admiro, pues hoy en día con colegas psicólogos hay un psicólogo llamado Gabo Mate. Lo admiro porque ha hablado mucho sobre el trauma y también eh me encanta aprender. Okay. Una canción que es una medicina para ti, eh, la de cara luna de vacilos me gusta muchísimo. Ay, es padre acá. Eh, una emoción que no sueles mostrar. Una emoción, la vulnerabilidad. A veces me cuesta ser vulnerable. Okay. Un miedo que sí aprendiste a soltar, la incertidumbre, el también el control un poquito, o sea, dejar ya lo suelta, que otros lleven la vida de repente, no todo yo. ¿Qué emoción te conecta más con la gente? La emoción, yo creo que el cariño, eh, se me viene la palabra ternura, cariño. Okay, me encanta. ¿Qué prefieres? ¿Sentir con intensidad o vivir en calma constante? Vivir en calma constante. Okay. Si fueras un color, ¿cuál sería y por qué? Me gusta mucho el azul como el mar. Entonces serías azul como el mar y el cielo. Qué bonito. ¿Y con qué emoción te gustaría cerrar esta entrevista? Felicidad. Me siento muy muy feliz, muy agradecida de estar aquí, de conocerte, de estar eh con tu audiencia y me siento pues para mí fue es un placer y un honor. Pues para mí también hoy fue un honor tenerte aquí, Dalia, y eh quiero invitarlos a todos que al principio les hice esta dinámica de cerrar los ojos y pensar en una emoción. Eh, acabando esta entrevista, quiero que hagan ustedes una reflexión. ¿Cambió en algo o reafirma eh lo que sentiste, lo que escribiste al inicio de este podcast? Entonces, nada más lo dejamos ahí de tarea. Y pues Dalia, muchísimas gracias por esta charla. Ha sido realmente pues un viaje, ¿no? Con todas estas emociones que de repente eh sentimos. Yo los invito a todos a que compren. Yo ya lo compré. Yo ya lo pedí. Yo hice mi tarea, que compren la belleza de sentir. Además, vean qué lindo. Ahorita comentaba aquí Pablo que qué bonita este portada tiene el libro. Me encantó los colores. Te invita, te dan ganas de de leerlo y creo que pues nos invitaste a darnos permiso de que se vale sentir y que no hay ni feo ni bonito, eh, ni intenso ni no intenso, pero que lo importante es simplemente sentir. Gracias por estar aquí en charlando y conectando. Si quieres dar tus redes, mensaje final con por favor con mucho gusto. Muchas gracias. Bueno, en redes sociales me pueden encontrar como neuropsicóloga Dalia y pues deseo de todo corazón que este podcast les haya ayudado, les invite a sanar, a trabajar, a conectarse, porque es un regalo, como lo dije durante el podcast, es un regalo muy bonito que te haces a ti mismo. Entonces, los invito a conectarse con sus emociones, a sentirlas y a trabajar en ellas, ¿no? Qué bonito mensaje final. Muchísimas gracias. Y yo me despido, los invito a que sigan conectándose aquí a Charlando y Conectando y les mando un beso donde quieran que estén. Adiós. Bye. [Música]