Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Bienvenidos a un episodio más de Charlando y Conectando. Y hoy eh tengo aquí junto a mí a una mujer que ha llevado la bandera de México en lo más alto del deporte. Tenemos a una mujer que además de eso es una mujer que representa disciplina, resilencia, pasión y que ha demostrado verdadera fuerza y no solo en los músculos, sino en el corazón y en la voz. Eh, dos veces olímpica, campeona mundial y fundadora de una red de apoyo para mujeres que ha sufrido violencia en el deporte. Bienvenida, Tamara. Estoy muy contenta de desde el día que la conocí, la energía que tiene y de hoy tenerla aquí junto a mí para platicar un ratito. Bienvenida, Tamara. Muchas gracias, Ros. Yo también superfeliz desde la primera vez que te vi en esa, ¿qué fue? Inauguración, conferencia, como que lo mismo. Tenías una energía tan bonita. Me encantó platicar contigo y una cosa llevó a la otra y pues aquí estamos y yo estoy muy feliz de estar aquí. Pues bienvenida Tamara. Y Tamara es de Chihuahua, ¿correcto? Entonces me encanta, me encanta desde cómo habla la energía que tienen allá los norteños. Y entonces, ¿cómo fue tu vida, tu vida de niña en en Chihuahua? Eh, ¿cibas a ser atleta? platícame un poquito. Sí, qué qué bonita pregunta, porque casi siempre te cuando te preguntan algo como atletas, tus medallas o a qué competencias has ido y muchas veces o se olvida que fuimos niños. Yo fui una niña muy feliz. Eh, nosotras, el primer año de mi vida fue en Juárez, mi mamá ahí eh trabajaba como maestra, pero todo el resto de la familia estaba en Chihuahua. Eh, estuvimos un año ahí y después nos regresamos a Chihuahua con mi abuelita, con mi tía y mi mamá siempre fue una mujer muy trabajadora, fue una mujer, una familia monoparental y yo siempre tuve el ejemplo de ella como de una mujer que siempre trabajó y que nos educó conforme muy a su visión de vida. Mi mamá es una mujer que en Chihuahua ella fue parte del CDP, es un comité de defensa popular, ya te imaginarás, o sea, una revolucionar y para mí era muy común ver en la casa una biblioteca con libros de todos, del marxismo, de la historia de México y platicar con mi mamá siempre llevaba como eso, ¿no?, de que historia, el deber ser, eh la justicia. Entonces, nosotras crecimos como muy en eso y mientras mi mamá trabajaba, trabajaba pues en la mañana y en la tarde, como que la herramienta de mi mamá fue de que pues voy a meter a mis hijas al deporte porque pues no estoy todo el día, estoy sola, eh, se apoyaba de mi abuelita y de mi tía, pero no tanto, intentaba como mucho esa independencia y así conocí el deporte. Mientras mi mamá trabajaba, nos inscribió a la Guay, a la IMCA. Okay. Entonces yo salía de la escuela, me iba con mi hermana en el camión en el Panamericana y nos dejaba por la y el circunvalación y nos dejaba en la Guay desde las 4 de la no como desde las 2 3 y acabábamos hasta las 8:30 que recogía a mi mamá. Ahora, a ver, tu mamá, la verdad que inteligente porque inculcó uno ahorita que decías hizo unas niñas reflexivas y además fomentando el deporte. Entonces, bueno, estaban ocupadas y trabajando en algo que les iba a proveer de muchas habilidades en el futuro. Sí. Y no fue porque mi mamá le encantara el deporte, o sea, no no hay como más deportistas la familia, ¿no? No, mi mamá dijo, «Pues esto me sirve, lo tomo y lo uso.» Y entonces empezabas ahí, ¿qué fue lo que más te gustó? ¿Que empezaste a practicar? ¿Qué hacías? Ay, me gustaba mucho eh cuando cuando hacía karate yudo me gustaba yudo porque decía como ya ves a los niños y así. ¿Qué sentías? Sí, me gustaba. Y, incluso ayer platicando, eh, me preguntaron que otro deporte hubiera hecho. A mí me hubiera gustado mucho hacer lucha, o sea, lucha olímpica. Sí, me encanta me encanta verlos luchar y así. E y pues en la guaya así ayudo, me gustaba mucho y ahí empecé a hacer natación ahí porque eras nadadora realmente. Ajá. Era nadadora y mi hermana también. Y pues después eso le facilitó a mi mamá como mucho de que hay mis dos hijas de natación más fácil. Okay. Y seguimos. Fuimos de la selección estatal de natación. Mi hermana se sale, empieza a estudiar, a trabajar y yo me sigo, o sea, a mí me gustó y pues ahí como que fue mi primer acercamiento con el penta. O sea, ¿cuándo brincas? De ser nadadora a ser pentatleta. Y mucha gente no conoce el pentatlón moderno. Entonces, platícanos nada más qué es el pentatlón moderno, cuántas pruebas son y por qué te cambiaste o por qué decidiste cambiar o qué fue lo que te atrajo del pentatlón. Ah, bueno, el pentatlón es un deporte que tiene cinco disciplinas. Eh, bueno, ya cambié el formato, pero el formato que yo hice esgrima con el arma de espada, natación, 200 m de crroll, quitación, 12 obstáculos a salto de caballo a 1,10 m, tiro con pistola y carrera 3 km y eso es el pentatlón. Es un deporte de puntos. El que tiene más puntos gana prácticamente. Y ahorita cambió el formato después de París y la quitación la quitan y y pusieron carrera de obstáculos que es como Ninja Warrior. Correcto. No tiene nada que ver, pero como que intentaron hacer modificaciones para que el penta sea más atractivo, más accesible y para que haya un poquito más de visibilidad, porque Penta casi no se conoce. Correcto. Y el caballo de repente complica a lo mejor mucho. Sí, complica. Sí. ¿Y cómo empecé? Bueno, en Chihuahua inició la Asociación de Pentatrlón Moderno y la base de los pentas pues es la natación, porque la natación si no se desarrolla desde niño, cuando eres grande no la desarrollas de alto rendimiento. Y a los niños como yo, que no calificábamos olimpiada nacional y que nos quedábamos en Chihuahua, pues dijeran, «Vénganse para acá todos y les vamos a enseñar a tirar y les vamos a enseñar a hacer esgrima y quién se quiere quedar.» Y pues a mí me volvió loca. Qué padre. Claro, de que sí. Ajá. De que el caballo, que una espada, que una pistola. Pues sí, me encantó. Yo era de las niñas que cuando mi mamá me daba dinero para ir de que me daba, me daba dó cuando íbamos al Paso, porque estaba muy cerca, íbamos a la tienda del dólar y me decía, «Agarra todos los juguetes que quieras.» No, me daba $. Yo agarraba arcos, flechas, pistolas. Entonces, para mí era como que, o sea, tengo una pistola espada con la que ya no es un juguete, ya lo puedo usar y lo puedo este hacer un deporte y pues sí, por eso me quedé. Okay, me encanta. A ver, ¿y cómo te describirías en tres palabras como atleta de pentatlón? Ay, como atleta de pentatlón sería resiliente, fuerte y y sagaz, o sea, Pentatlón es un deporte que sí debes obviamente ser fuerte, pero también implica mucha inteligencia, mucho análisis de todo lo que estás haciendo. O sea, tanto en esgrima había a veces que, bueno, antes de cada competencia analizaba los videos de mis contrincantes para saber qué movimiento iban hacer, para predecirlo en equitación igual, o sea, como que es de mucho análisis. Okay. Y y dime una cosa, ¿qué fue lo que más te costó trabajo dominar en el pentatlón? Ah, yo creo que lo que más me costó fue ser paciente, porque en el Penta es una compe que dura casi todo el día y es muy largo, es muy cansado y hay veces que te puede ir muy bien en una prueba o te puede ir muy mal, puedes empezar superm y debes tener como la ecuanimidad, la paciencia y la confianza de que después de una mala prueba viene una buena o de si hiciste algo excelente tienes que volver a nivelar como todas esas emociones y seguir a la a la otra prueba. Eso yo creo que es lo que más me costó porque yo soy muy emocional, soy muy pasional, me río y lloro y entonces yo perdía y lloraba, ganaba y era así de que la más feliz. Entonces sí era como estar tranquila. A ver, y ahorita que te decí que que que te veía, ¿qué piensas antes de competir o qué pensabas antes de competir? Mm, mil cosas. O sea, una una noche antes eh costaba muchísimo dormir. Entre lo que analizas que vas a hacer el día siguiente, entre mis rituales. Yo tenía muchos rituales que a mí me daban mucha seguridad. Yo tenía una playlist de la música que iba a escuchar en esgrima, de la música que iba a escuchar al despertar para levantarme como de buenas, hacer mi meditación. tenía mi libreta, mi chocolate y en el grima pues siempre escribía y tenía un peluchito, un dinosaurio que quién sabe dónde quedó, fíjate. Yo creo que lo perdí y acabé de competir y ya les echa el pobre y ese dinosaurio le echaba como así aceitito y lo y lo olía y eso era como que algo que siempre siempre hacía antes de cada competencia. Pero para nada más para esgrima o en en general. En general. En general. Siempre ahí como traía mis cositas y todo lo que pensaba, todos los esos pensamientos que llegaban de que de inseguros, de que no te vayas a equivocar en eso, todo lo escribía. Lo escribía para que no estuviera aquí en mi mente. Oye, ¿y alguna vez pensaste en llegar a Juegos Olímpicos? ¿Qué se siente representar a tu país así en una justa olímpica? Hasta se puso la piel chinita. Híjole, yo creo que uf, es, no sé. Es algo es como yo digo que si el cielo se siente de una forma se sería así. Yo pude ir a una inauguración de unos Juegos Panamericanos y ver la gente. Mira, recuerdo y empieza a sentirlo. Íbamos toda a la delegación mexicana vestidos de charro. En Guadalajara 2011 nos dieron una vestimenta de charros y ese orgullo de ser mexicana, de que ibas vestida de muy mexicana y más en tu país, en tu país con todos los demás compañeros que se sientan igual de eufóricos y entras como a un estadio y ves toda la gente así alrededor gritando, emocionada, feliz y te da como una satisfacción como de que estás en un lugar que es irreal. O sea, ese ese momento es se quedó así grabado muy en mi mente y en unos Juegos Olímpicos cuando vas a competir la arena, bueno, la el lugar de competencia es como ningún otro, es especial los colores, la organización, cómo te tratan. Juegos Olímpicos tiene muchos voluntarios y para los voluntarios es como que los atletas olímpicos, ¿no? Claro, ese sí. Entonces, no nada más para los voluntarios, o sea, ser un atleta olímpico, o sea, representa tantas cosas, tanto trabajo, todo lo que hay detrás de cada uno de esos atletas que va Juegos Olímpicos y tú fuiste una de ellas dos veces, o sea, fuiste a Londres y a Río 2016. Rí. Sí, fue bellísimo, fue bellísimo. Y ahorita ya que me salí de penta, bueno, estoy haciendo grima, pero como desde una parte más como más porque me gusta mucho hacer deporte, me volvería a encantar ir a unos Juegos Olímpicos, ya sea como equipo técnico o como parte, no sé, de una delegación, ya no tanto como atleta, porque sí hice una experiencia muy linda. Ahora creo que eh sería un lujo tenerte, o sea, cerca a cualquier atleta porque tienes la experiencia, o sea, cuando uno vive las cosas la puedes las puedes transmitir desde otro ángulo, desde otro punto de vista. sostenerte. Ojalá, ojalá sí consigas eso y creo que va a ser un lujo para quien te tenga cerca poderle transmitir todo tu conocimiento. Ahora, a ver, tuviste una experiencia fuerte en Londres, ¿cómo se levanta un atleta de una experiencia así? Platícame qué te pasó y qué hiciste para levantarte. Uy, sí, fue muy difícil porque a través del deporte, o sea, hay algo que aprendes sí o sí, o sea, no hay como salida de algo que tienes que aprender y es ser paciente. Un atleta tiene una oportunidad cada 4 años y en Londres yo perdí mi oportunidad. Yo era un atleta muy muy joven. Eh, 9 ¿Cuántos años tenías? ¿Cuántos años tenías en Londres? Tenía como 18, 19. Sí. Y recuerdo que en la prueba de equitación, pues yo estaba nerviosa por toda la gente, por todo, como que la prueba de equitación se llena mucho, va mucha gente. Es muy atractiva, muy atractiva. Yo estaba asustada y mi caballo más, o sea, estábamos aquí muy nerviosos y desde antes de pasar eh el padoc, pues hay como seis atletas calentando, pues es una locura, todas están nerviosas, los nervios están a flor de piel, los caballos están asustados, acelerados, hay unas que se caen. Entonces, yo estaba de que, ¿qué es esto? O sea, es demasiada. Y yo entro a la pista y pues no estaba asustadísima. empiezo eh dos cuatro obstáculos y viene un triple. El triple es un obstáculo que consta de tres saltos. Tres. Llego a ese triple y no sé qué pasa. Desde que lo viste. Desde que lo vi. Y cuando parpadeé y ya estaba en el cuello de mi caballo saltando un obstáculo y otro obstáculo y después pues me solté y caí. y estaba en la arena y dije, «Ay, no, mi oportunidad.» Sí, sí, lo pensaste ahí, ahí tirada porque ya valió y ya pues me levanté y pues fui corriendo con mi caballo a buscarlo porque para esto pues se me había ido y ya me tocan a campana y pues me eliminan. Claro, no pues ya te imaginarás. Estaba que no me calentaba ni el sol. Me pegué muy fuerte en la cadera, no terminé de correr y ya no acabaste la prueba. Ya no acabé la prueba. Fue mi mamá y mi hermana, ni siquiera las vi. Como que en general Londres fue una competencia que a mí me hizo madurar. O sea, yo ahí aprendí a madurar. Aprendí que si no voy a disfrutar una competencia va a ser mucho más difícil, mucho más difícil. Eh, no conocí la ciudad, no había mi mamá, estaba tan como enfocado, presionada en querer hacer un buen papel que no fluí. ¿Y cómo te recuperas? te recuperas porque, bueno, sabes que vienen muchas compes más, que vienen más ciclos olímpicos y que vas a aprender los primeros tr días, pues sí es superdfícil porque te da vergüenza, te da enojo, te da rabia, te da tristeza, pero después en mi caso de esos tres días fue como de que ya quiero entrenar, ya me quiero ir a entrenar, ya quiero mejorar, voy a montar, o sea, voy a hacer equitación todos los días hasta que me salga bien. Y aparte pues yo tenía mi campeonato mundial junior porque todavía era junior como en un mes. Entonces dije, «Ay, pues ya ya ni modo, me voy a mi campeonato mundial Junior. Quedo cuarto, cerquita de la medalla. Dije, bueno, ya pues que venga el siguiente ciclo y eres paciente porque eres paciente. Y entonces llega Río. Sí. Y en Río haces un excelente papel y quedas entre las 10 mejores del mundo. Sí, es correcto. Y entonces ve la cara a cambio. O sea, vamos así subiendo y bajando y a ver qué es. No, pero yo creo que es parte de de lo que estás diciendo. Ahorita dices, «Me levanté y creo que esa eh esa levantada implica una fuerza.» una fuerza que creo que Tamara siempre ha reflejado, pero esa misma fuerza la reflejaste también en ese triunfo en ser primeras en el Pentatlón Moderno, en el mundo, en esas olimpiadas. ¿Qué se siente? Es que esos juegos fue así como todo lo diferente de Londres, los disfruté muchísimo. Equitación fue pista limpia, o sea, dije, «No me va a volver a pasar.» Y no me pasó. Me volví a caer, pero ya mucho tiempo después y me rompí el brazo, pero no fue en esa ocasión. Y en esos Juegos Olímpicos volvió a ir mi mamá, volvió a ir mi hermana, las vi, me paseé en la ciudad. En ese entonces andaba con un chavo de box, él ganó medalla olímpica. Yo fui a ver, no, o sea, fue como mis juegos en sueño, estuvo padrísimo, me divertí y yo creo que eso es como que lo que yo le deseo a todos los atletas que van a unos Juegos Olímpicos, como no gané una medalla, pero que dio un resultado que a mí me hizo sentir muy feliz, que me hizo sentir que soy top 10 de unos Juegos Olímpicos, aún estaba muy joven, lo disfruté, iba al comedor, veía de que a las estrellas del momento era de que están junto a mí aquí, Michael Fs, Ajá. Sí, era increíble. Y eso es lo que le deseo a todos los deportistas, porque a veces por tanta presión no nos damos cuenta de dónde estamos parados y hay veces que necesitamos creernos literal o metafóricamente para darnos darnos cuenta de lo de lo bendecido que somos, de estar en unos Juegos Olímpicos o en un campeonato del mundo o simplemente haciendo un deporte de alto rendimiento. Ahora, a ver, ahorita que está así como un campeonato del mundo, fuiste campeona mundial. A ver, dime qué se siente eh escuchar el himno y ver tu bandera porque tú lo provocaste. Platícanos ese campeonato, por favor. Ay, sí. El el campeonato que yo fui campeona individual fue cuando era juvenil en Turquía y el año pasado fuimos bronce por equipos en China y las otras medallas han sido con mis compañeros que ha sido increíble. Como que cuando es en equipo se siente más. Sí, sí, sí. Se siente más. Festejas lo que hace el otro, cómo gana el otro, vuelve su triunfo tuyo. Entonces como que se exponencia esa emoción. A me encanta que hables así de un compañerismo que muchas veces no todos lo vivimos así, ¿eh? Ajá. Sí, ¿no? Entonces, qué bonito que que sí, eso está padre. Platícame a ver. Sigue, sigue. Este ah, y pues cuando tú ganas una medalla, no la ganas tú, o sea, la ganó todo mi equipo porque con ellos pues convives pues prácticamente diario, diario y muchas horas. Eh, tu equipo ve cuando estás feliz, cuando estás de mal, has irritado, lesionado, cuando das tus mejores tiempos, cuando das los peores, entonces se hace como una conexión muy fuerte con tu equipo de mucha empatía. Entonces, cuando tú ganas, ves que tu equipo celebra así como si ellos hubieran cruzado la meta. Y sí, es algo que se vuelve de una comunidad, un triunfo se vuelve de una comunidad. Escuchar tu himno, piel chinita, o sea, sí, sí, sí. A ver, voltear a ver tu bandera. Sí, ver, no, tu cara es, yo creo que maravilloso. Ahora empezaste muy chica, ¿no? Empezaste como a los que 14, 15 años realmente ya como atleta de alto rendimiento o o después. Yo empecé a ser nadadora desde que era chiquita, desde secundaria, ¿no? Sí, desde secundaria empecé ya a hacer doble sesión. Sí, desde secundaria ya entrenaba bastante natación, hacía unos 10 km diarios. A los 14 yo me vengo al Senar, que es un es un internado de deportistas, centro de alto rendimiento. Centro de alto rendimiento. Y ahí yo había primaria, secundaria y prepa. Yo hice la prepa. Ahí tienes los dormitorios, el comedor, las instalaciones deportivas que están bellísimas. Y yo me vine porque en una olimpiada nacional en el 2006, 2007, sí, 2006, 2007, no, no recuerdo muy bien las fechas, a mí me dieron un volantito del cenar, ¿okay? Y yo lo abrí, pues vi las fotos de los cuartos, de las escuelas, dije, «Ay, qué padre.» Y ya me regresé y se la di a mi mamá y pues se le iluminó la cara de que porque ella siempre había querido estar en un en un internado de estudiante. Okay. Y mi mamá me dijo, «Pues sí, te vas, vamos a hacer que vaya hagas las pruebas, conseguimos material como sea lo conseguimos y pues si te quedas te vas.» ¿Y cuántos años te estuviste en el cenar entonces? A ver, yo llegué a los 14, hice la prepa, 14, 15, 16. Estuve como 3 años, luego me fui al Comité Olímpico, otros 3 cu años, luego me regresé al CENAR. Sí, como que yo estaba en el comité en el Cenar. Okay. Okay. De manera continua. Sí, porque son los mejores centros de entrenamiento. Entonces yo iba y venía en esos dos. Okay. A ver, y toco un poquito esto porque este Tamara además de ser atleta, tiene una fundación. Correcto. Tamara, platícame un poquito de la fundación y ahorita regresamos. ¿Por qué? ¿Por qué estoy tocando esto? conectando todo. Exactamente. Ahí para que no se pierdan, para que no se pierdan en la historia. Sí, yo tengo una fundación que lleva mi nombre, Fundación Tamara Vega, y nosotros trabajamos en tres ejes principales. El principal, el primero es prevención en la violencia y el abuso. El segundo es salud mental y ahí incluimos eh prevención de adicciones y prevención del suicidio porque si han habido atletas pues que si se han suicidado. Y el otro es prevención de trastornos de conducta alimentaria, que es bulimia, anorexia y dismorfia corporal. Y trabajamos en estos tres enfoques porque cuando existe uno puede existir los otros dos. Potencializate a lo mejor. Exactamente, porque en el deporte, ay, como el deporte es jerárquico, es decir, hasta arriba de la pirámide están eh comités eh comisiones, abajo están federaciones nacionales, abajo están asociaciones, abajo las asociaciones entrenadores, cuerpo técnico y hasta abajo los atletas. Y a ti como atleta te enseñan a obedecer. Tú tienes que obedecer a todos ellos porque ellos te ellos saben cómo tú vas a ser un campeón, pero lo que no te enseñan es que debes diferenciar entre exigencia y entre violencia. Y es una es un paso a cruzar esa línea. Y muchas veces no te das cuenta y a lo mejor por eso te preguntaba qué edad tenías, porque tú empezaste eh pues muy chica, muy joven, como muchos atletas comienzan su carrera deportiva. eh tú viviste algún tipo de de violencia, de abuso eh a lo largo de esta de esta carrera deportiva y por eso creas esto o por qué. Sí, tal cual. Todos los enfoques que trabajamos en la fundación son cosas que a mí me pasaron. Yo sufrí abuso por parte de mi entrenador cuando yo tenía 16 y así fue sistemáticamente pues muchos años, unos unos 10 años más o menos. Y no te das cuenta, o sea, no te das cuenta, lo normalizas. Y apenas le conté a mi mamá y se volvió a enojar porque, o sea, ella le recuerda y se molesta mucho. ¿Qué tan normalizado era la violencia para nosotros? Éramos un grupo de niños de 14 a 16. Y a mí, yo estaba gordita, por eso después desarrollé bulimia. Y a mí mi entrenador me decía puerco. Te decía puerco. Me decía puerco. Me decía, «Es que pareces puerco. Com puerco, la panza la tienes como puerco. Eres un puerco. Te voy a decir puerquito, pero como te enojas mucho, te voy a decir puerco. Yo, 14 años. 14 años. puerco. Yo fui el puerco mucho tiempo, pero qué tan normal era que en Guadalajara en el 2011, cuando califiqué yo a juegos, fueron mis compañeros y me fueron a echar porras y todo y me hicieron una manta de adelante puerco o qué y que ajá, no me hagas eso. Decían, vamos puerco y dibujaron un puerquito. Mi mamá la vio y yo me di cuenta en ese momento como que, ay, creo que no estuvo bien porque mi mamá estaba enfurecida de que, ¿por qué le están diciendo porco a mi hija? Pero estaba la competencia, entonces mi mamá no hizo. No. Y tú, pero tú te reías a lo mejor o te, o sea, no, no se te hacía era cariñoso el puerco. Yo era el puerco. Era el puerco. Ya mucho tiempo después, dices, y te digo, 15 años después. Sí, claro. Fue, Ay, creo que eso no estuvo bien. Tampoco estuvo bien muchas cosas porque yo era una niña que todo favoreció para ser una víctima de un agresor. Yo venía de una de provincia que eso te hace un sector vulnerable. Yo yo era menor de edad, yo no tenía papá. Mi mamá era de no de escasos recursos, pero era de muy limitados recursos. Mi mamá me podía mandar 500 pesos al mes y no podía más. Claro. Entonces yo estaba con una necesidad de de recurso, de de muchas cosas. Ajá. De de una necesidad emocional, amorosa, si lo quieres ver así, porque me sentía sola, porque yo empiezo a mejorar y empiezan a ver, ya sabes, competitividad entre mis compañeras, me escondían mis cosas, me las robaban. Entonces, para mí empezó a ser muy difícil y en eso apareció este personaje de que yo te voy a cuidar, yo te voy a proteger, pero pues tienes que hacer todo lo que yo te diga y todo es todo lo que yo te diga y lo y si te lastimo, si te digo esto o aquello, si te hago hacer cosas que a ti te duelen, es porque yo te amo y porque yo te entiendo y yo te cuido. Entonces, yo crecí mucho tiempo pensando que el amor era lastimar. Eso, claro. Y eso desarrolló en mí bulimia, desarrolló en mí mm depresión, desarrolló en mí adicciones, desarrolló en mí muchas cosas que yo no entendía. Mucho tiempo después ya logro separarme de este entrenador cuando fue ya demasiado el el como yo no yo no lo llamaba abuso, simplemente era de que ya no quiero estar aquí, no estabas ahí, ya no podías, ya no quiero. Sí, ya. No sabías era. Sí. Ajá. Exactamente. Y simplemente me fui, me fui. Ya nadie me quiso entrenar, estaba sola y fue un momento tan detonante para mí que dije, ¿quién soy? O sea, ¿por qué estoy aquí? Y todo esto que siento, ¿quién me lo explica? O sea, no hay manera de de saber qué es lo que me está pasando. Y a mí lo que más fue no me hizo caer fue una ocasión que, bueno, tuve ahí un tema, un intento de suicidio y mi hermana se dio cuenta, me encontró e me llevó a la casa y así y cuando yo como que desperté, mi hermana estaba llorando y así de que es que tengo mucho miedo que te mueras, tienes que buscar ayuda. Y ya yo busqué ayuda, fue con un psicólogo. Okay. Y pues ahí empezó todo. Y empezaste a hablar. Empecé a hablar. ¿Y qué fue? ¿Qué qué es lo más difícil cuando a una joven adolescente o a un joven adolescente les pasa esto? Romper el silencio. O sea, ¿cómo cómo te atreves a romper el silencio? Es que bueno, lo que yo doy muchas mis pláticas es que empieza como un secreto. Es un secreto que hace tu agresor contigo de que es que nadie puede saber de nosotros porque nadie va a entender nuestro amor, nadie va a nadie va a entenderte a ti. Sin mí tú no vas a lograr más. se hace como un secreto. Ya cuando, o sea, ahí se desbordó todos los secretos, o sea, que mi hermana se da cuenta lo que yo intenté hacer, que o sea, ya no tenía secreto, yo era ya un libro transparente de que necesitaba ayuda. Entonces, mi hermana fue la que me dijo, «Si estás consciente que sufriste abuso, ¿verdad?» Y yo pues no sé, pues no sé, me pasaba esto, no sé si es abuso o cómo se le llame, pero esto es lo que yo vivía. Ajá. Ay, mi hijo, es que se abuso porque tú eras una niña y eras un señor, era un señor de tre y tantos años, o sea, no. Y pues ya empiezo a sacarlo, a decirlo y en ese momento es cuando pues ya pues empiezo a sanar y empiezas este proceso que hoy te lleva a hacer lo que es Tamara y además en todo este proceso a todos los atletas que has podido ayudar y toda la luz que has dado creo que en el ámbito deportivo a través de tu experiencia. Entonces, yo te agradezco, te felicito el levantar la voz y hablar por muchos que a lo mejor por muchos años han quedado callados y que nunca lo pudieron expresar. Entonces, creo que eres ejemplo de fuerza, de resilencia. Eh, entonces de verdad yo lo agradezco y de verdad te abrazo de corazón a corazón por eso que hiciste. Y mi pregunta ahí va un poco en cómo poder alertar a los padres. Ay, ve tus ojos. Sí, sí, sí. Es que sí es para que te abracemos todos. O sea, porque además eh un México que te quiere, un México que ha estado brillando contigo en esos éxitos, pero un México que también te va a acompañar siempre en el corazón por haber levantado la voz y por hacer que hoy podamos estar aquí platicando y que tengas esa valentía de expresar como estás expresando conmigo eh en un podcast que espero que muchos escuchen para que no vivan lo que tú viv viviste para que eh sepan decir, «Hasta aquí basta.» Y por eso va mi pregunta, ¿cómo poder alertar a un padre, a un entrenador, a un adolescente, eh a un niño de que de que no se dé una situación como la que tú viviste? ¿Tú qué les dirías a esos jóvenes que hoy te escuchan o esos padres que hoy te escuchan? Sí, yo después de todo esto pues me me metí a investigar. Estoy certificada por el US Safe Sport Center. Ahorita me voy a ir a un curso eh un curso de verano en Bélgica por el COI. Sí, porque me costó trabajo cacharla, ¿eh? O sea, hoy es un lujo tenerla aquí, o sea, porque viaja muchísimo. Sí. Y es todos esos temas de deporte seguro, de inclusión y me emociona mucho como yo educarme más, que a su vez pues a mí me ayuda como a a sanar realmente, hacerme consciente de lo que pasó. Y hay muchos focos rojos, hay red flags, hay algo que se llama grooming. El grooming es un proceso que hace un adulto, un adulto para ganarse la confianza de un menor o de su familia con la finalidad de abusar. Y el grooming empieza ese acercamiento, esa confianza de Dios, yo es tu amigo, soy tu tutor, yo estoy viendo por ti, yo busco lo mejor para ti. Lo segundo es ese secreto, eso que te dicen, esa como complicidad, complicidad. Exacto. Es que no le puedes decir a nadie porque es que nadie nos va a entender. Nadie va a entender el amor que yo siento por ti. Nadie va a entender lo que solo tú y yo sabemos. Ese secreto hace que tú te calles. Lo siguiente, este aísla de todo de tu grupo que te ama. Yo dejé de hablarle a mi mamá, dejé de hablarle a mi hermana. De tal hubo veces que yo no iba a verlas, las iba a ver una vez al año, o sea, vieron Navidades que no iba porque estaba en un campamento, entonces me alejé, no tenía amigas, tenía cero amigas, me alejé de cualquier cualquier red de apoyo porque estaba aislada completamente, no tenía nutrólogo, ¿no? Entonces, tu mundo es es la persona. Sí, es esa persona. Él es tu enlace como con el mundo exterior. El siguiente es eh normaliza el abuso. tan normal que te digan puerco marrano. Es tan normal que te digan haz esto. Tienes que acostarte conmigo. Tienes que hacer esto conmigo porque si no es que no me amas. Eso es el amor y tú no me estás amando. Entonces normaliza esas conductas de violencia. Eh, la siguiente eh pues ya es el abuso, ¿no? Y cómo yo, papá, me doy cuenta. A ver, mi hijo está raro, se está aislando, no me está contando nada, o sea, como que lo estoy perdiendo. No sé, no sé nada de mi hijo, no me cuenta nada, está aislado. Cuando de repente llega tu hijo con cosas nuevas porque se lo quieren ganar, quieren tener esa confianza. A nosotros nos sacaban los entrenadores de fiesta cuando éramos menores de edad. alcohol como se presentaban como tus amigos. Sí, claro, claro. Eso es lo primero que debes de detectar. Y si tú, papá, te das cuenta, sospechas, a veces los papás no interfieren porque sienten que les van a truncar la vida deportiva a sus hijos. Claro, eso es lo que y me lo dijo mi mamá, me lo dijo, me lo han dicho varias mamás de atletas que hemos llevado y una vez una de las mamás de un atleta de lucha me dijo, «Es que no sé qué hacer, dime qué hago.» Y yo así pues con la responsabilidad, ¿no? Y le dije, «Mire, señora, yo le voy a decir a través de mi experiencia, mi mamá a mí me dijo que ella nunca quiso interceder porque tenía miedo a truncar mi carrera.» Pero eso no es verdad. Hay más entrenadores y usted no le va a truncar la carrera a nadie. Yo hubiera querido que mi mamá hubiera llegado, hubiera visto a esta persona y lo hubiera jalado en los pelos y lo hubiera dicho todo. Y eso hizo la señora. Eso hizo. O sea, bueno, qué bueno. A través de tu experiencia de algún modo tú también tienes eso que a ti te hubiera gustado. Qué padre. Sí. Y ahorita ese niña ya no está con ese entrenador. Se fue a entrenar a otro estado y le está yendo mucho mejor. Y no está truncada su carrera deportista. O sea, eso eso creo que es un punto super importante que muchas veces da miedo, da miedo hablar, da miedo levantar la voz. Ahora, a ver, dime, ¿qué hábitos o qué rutinas mentales eh te han ayudado a tener esta mente tan fuerte que hoy tiene Tamara? Esta mente tan fuerte y también pues aprendí a querer mucho la vida, o sea, como que dije, «Ay, no, está bien padre, está bien padre vivir y estar aquí.» Y yo me yo me retiró el año pasado y pues también fue otro shock, ¿no? Fue como toda mi identidad era la atleta. ¿Quién está Mara? La atleta. Le quitas eso y ahora, ¿quién está Mara? No. Y yo encontré pues varias cosas que a mí me hicieron como volver a mi centro, saber quién era, saber por qué estaba aquí y yo digo que son mis códigos. Okay. Platícanos, platícanos esos códigos. Muchos nos van a servir seguramente. Sí. ¿Cómo trabajo? ¿Cómo hago para sentirme bien? Bueno, primero antes de todo eso, yo tengo mis como mis herramientas de seguridad. ¿Okay? A mí me hace eh por mi historial, a mí me hace sentir muy segura tener mi nutrólogo, Y hacer mi dieta, mi régimen, como lo llamen, porque eso sé que me va a ser fuerte, me va a dar como un cuerpo fuerte y estable. Eso a mí me da mucha Lo siguiente es un cuerpo sano. Cuerpo sano. Okay. Lo siguiente es eh psicólogom si yo hago como mi rutina mental, de higiene mental, sé que mi mente también va a estar bien. Entonces eso me da Y lo tercero son mis amigas. Para mí mis amigas son de que mis chavas, o sea, cotorrear, pasar cotorreos, nos contamos cosas, nos apoyamos. Si una tiene un problema, las otras nos le ayudan. Y mis amigas se han vuelto como base de esa red. Gracias a mis amigas, yo alcé la voz. Gracias a mis amigas, ellas tuvieron la valentía suficiente cuando yo no era valiente. O por ejemplo, mi hermana es mi mejor amiga. Mi hermana tuvo el amor suficiente para las dos cuando yo no me amaba. Entonces, para mí mis amigas son como esa red de apoyo que te ha sostenido, que te sostuvo y que hoy también ahí siguen junto a ti y se disfrutan todos los días. Qué maravilla. Y a ver, ¿dónde encuentras esa alegría y esa motivación que tienes todos los días más allá del deporte? O sea, quitando el deporte, ¿de dónde saca Tamara esa esa alegría, esa sonrisa que siempre tiene Tamara? Ah, bueno, este, mi hermana me dio un regalo, es un libro que se llama Regreso al hogar. Entonces, ahí te dice como varios códigos de vida y así. Y a mí me quedaron muy muy claros tres, cuatro códigos. El primero era la valentía. Todos los días somos valientes y sé que te dicen, «Si tienes miedo, hazlo con miedo.» Y sí, pero hay veces que tenemos mucho medio irracional que te que te deja paralizado y que no le entiendes. Para mí ser valiente hoy en día es nombrar a mí lo que más miedo me da. Eso para mí día a día es soy valiente porque veo de frente todos esos fantasmas, todos esos monstruos y los veo de frente y los encaro y le damos y ahí sí soy valiente. Lo siguiente es la confianza y la confianza va muy de la mano de la valentía. Y cuando era atleta y hoy en día que estoy trabajando en esta fundación, para mí la confianza es muy importante porque para mí la confianza es esa certeza de que si te va mal o si cometes errores o si todo sale como justo no lo planeaste, tú vas a tener la capacidad de recuperarte y de reponerte y de volver a empezar de cero. ¿Okay? Y yo trabajo esa confianza igual día a día. El siguiente es la paciencia. El deporte me la dio clarísimo y hace un año yo empecé a ser impaciente porque dije, «Todos estos años, todo lo que me faltó estudiar, yo no tengo trabajo, ¿qué voy a hacer?» y empecé a impacientarme de que ya y esa misma impaciencia te hace ver como si fueras aún más lento. Entonces, a bajar mi enseñé a bajar mis revoluciones y la siguiente que trabajo en mi día a día es el compromiso, porque el compromiso es una decisión. Yo cuando era atleta, yo decidí que iba a elegir el deporte como el camino de que iba el camino que iba a caminar como mi forma de expresión en la vida. Yo lo elegí y la regué y abusaron de mí y tuve bulimia y pero yo la elegí y yo hice un compromiso, no por todo lo malo que viví. Yo es un compromiso porque dije yo, es que yo quiero unos Juegos Olímpicos, es que yo quiero ser una gran atleta. Ese es mi compromiso. Y cuando a mí me pasó todo eso, es bien raro porque es como una doble vida que vas cargando. Es como si cargaras algo hasta que lo dejas, lo sueltas, lo sanas, eres valiente y ves todos esos miedos, traumas, abusos y la y la vida se vuelve tan ah liviana que para ti es mucho más fácil caminarla. Sí. Soltaste tus una vino una invitada aquí con una mochila que decía, «Yo suelto mis piedras, entonces mi carga tiene que ser más ligera en la vida.» Sí. Entonces, fuiste soltando. Fui soltando y mi compromiso siguió siendo el mismo. Y hoy en día, pues todo eso va cambiando, ¿no? Va van cambiando lo que tú quieres hacer. Antes era una medalla olímpica, ahora yo quiero ser la fundación. Somos los únicos en Latinoamérica que vemos estos temas deporte seguro. Yo lo que de verdad quiero es que seamos capaces de que Latinoamérica tenga protocolos de seguridad, o sea, que Latinoamérica tenga ley para leyes para los atletas, que Latinoamérica pueda tener un órgano capacitador que eduque a un entrenador, a un cuerpo técnico y le diga lo que no está bien. Porque muchas veces los entrenadores actúan desde un desconocimiento, no tanto de maldad. Claro, también puede ser. Sí. O sea, yo a la persona que abusó de mí hoy lo puedo ver de frente y decirle, bueno, no decirle así como literal, ¿no? Bueno, en un momento supongo que lo haré en un juicio, pero yo lo perdono. O sea, porque yo sé que lo que él me hizo a mí probablemente alguien más se lo hizo a él. Problem, probablemente a él lo lastimaron, abusaron de él, pero que yo lo perdone no significa que yo no voy a buscar justicia para que él aprenda, entienda que lo que hizo está mal. Pero tú sueltas tu piedra y tú no vas cargando con ese dolor en el corazón y eso te permite hacer todo lo que estás construyendo nuevamente para ti y para los demás. Entonces, me encanta, me encanta como lo dices. Eh, ahora a ver, hay muchos chavos que a lo mejor te están oyendo y muchos quieren llegar a olimpiadas. ¿Qué tendría que hacer un chavo para poder llegar a olimpiadas? ¿Qué tiene que hacer un una persona en el deporte, un joven atleta para realmente poder llegar a olimpiada o para ser un atleta de alto rendimiento? Bueno, yo le diría, encuentra el deporte que más te guste, el que para ti no sea no sea una carga que lo disfrutes, porque cuando eres alto rendimiento es algo que vas a hacer 8 horas al día, o sea, vas a hacer tres, cuatro sesiones hasta cansarte. Entonces, elige bien qué deporte te gusta, qué deporte crees que tengas aptitudes. Y si no crees que tengas tantas aptitudes, pero te gusta, hay algo que se llama trabajo y disciplina y eso no te va a, o sea, eso te va a dar todo lo que el talento pueda faltarte. Yo, por ejemplo, mi cuerpo es soy chaparrita, tengo como piernas más cortitas, pero son muy fuertes. Entonces, yo no tenía como otras aptitudes, pero en las que sí tenía las trabajaba y las entrenaba. Y para mí mi confianza en ser una buena atleta era 8 horas de trabajo, miles repeticiones, no hay margen de error. Si yo entreno tanto tiempo y repito algo tanto, no puedo equivocarme. O sea, mi cuerpo lo sabe hacer. Automáticamente va a reaccionar porque sabe lo que hemos hecho 1000 veces. La mil lo va a hacer de manera correcta. Incluso si te sientes inseguro, tu mente es insegura, tu cuerpo te dice, «Ya, cállate, yo lo hago.» Entonces, en el deporte eso es lo segundo, repetir, entrenar, trabajar. Repetir, entrenar, trabajar. Lo siguiente, hábitos saludables. A mí me hubiera gustado saberlo. Me lo hubiían dicho antes, a mis 15 años. A mis 15 años. Y es bien fácil. Come bien, duerme bien y toma mucha agua. Y esas tres, o sea, nosotros lo llamamos el entrenamiento invisible porque es algo que no ves o que es natural, pero dormir 8 horas de verdad, incluso los atletas duermen hasta más, hasta 10, 11 y sí te cambia, tú lo sientes, cambia Sí. Y no solo en lo físico, también en lo mental, en la agilidad mental eres mucho más ágil dormir bien. Y bueno, también les diría paciencia, todo lo bueno tarda en llegar. Lo muy bueno tarda en llegar. Hay veces sí eres muy afortunado, te llega rápido. Claro. Pero si no es normal que tarde. Nadie, todos los procesos son super diferentes. A mí, yo considero, yo fui a dos Juegos Olímpicos y no muy joven, pero yo considero que mi mejor etapa fue el año pasado, la verdad. Ay, con todo y todo lo vivido y todo lo que hemos platicado. ¿Porque por qué fue lo mejor el año pasado? Porque el año pasado yo denuncié a este al entrenador hace dos 2 años y medio. Pues yo cuando lo denuncié pues yo era una mujer empoderada, ¿no? De que ahora lo que soy ahora sí me las van a pagar. Ya no, yo ya no me voy a dejar, no voy a permitir que nadie abuse de mí, que nadie me dañe. Entonces yo empecé a ser una mujer segura de mí misma, empecé a ser una mujer consciente. Todos los entrenamientos que hacía los hacía con conciencia. cada movimiento que hacía lo hacía pensando, «Es que yo voy a hacer unos Juegos Olímpicos.» Entonces, yo no fui un atleta muy consciente de lo que estaba haciendo. No me llevaron ni a Tokio ni a París por temas políticos, es otra realidad en México, pero yo me permití cerrar esa etapa muy amorosa y muy satisfecha de que no quedó en mí, que yo lo hice. Y hay atletas que se retiran y regresan, se vuelven a retirar. ¿Por qué no cierras bien como esa tapa? ese ciclo. Exacto. Entonces yo dije, «Ya, gracias Penta por todo lo que me diste, por todas las enseñanzas angoloteadas, golpes. Gracias, pero ya v, o sea, va a ser otra cosa porque fue demasiado.» Okay. Y ahorita entonces grima de momento deportivo, nada más es grima. Sí, solo es grima. Voy a entrenar, entraré algunos compes. No sé si estoy lista como para decirte, voy a aventar centros o panas, no lo sé, pero siempre voy a competir, aunque sea máster. O sea, me encanta, me encanta competir. Pues Tamara, de verdad me llena, híjole, de muchas cosas todo lo que hemos este platicado hoy. Me encantaría seguir platicando porque de verdad te disfruto mucho, pero llegamos casi al final de la entrevista y vamos a empezar una serie de preguntas rápidas. Entonces, ahí nos vamos. Eh, pregunta uno, ¿na una comida que siempre te hace feliz? Hamburguesa con coca light. Ah, con coca light. O sea, si no si no si no no funciona. Okay. Pero qué delicia, ¿eh? ¿Y de cualquier lugar o alguno en particular? Hamburguesa. Ay, no, de cualquier lugar. Que sea hamburguesa. Hamburguesa. Que me encanta. Un lugar en el mundo que te llena de paz. La deportiva en Chihuahua me recuerda mi abuelita. Y por eso oye, entras y sigue puedes llegar. Te voy a decir una cosa. Yo no sé que tenga Chihuahua. Pero yo viví un momento ahí en Chihuahua, un día maravilloso. Entro a una escuela y me van a abrir como el jardín donde yo voy a hacer un evento. Y entonces me abren el jardín, me llega un golpe al corazón como de una al ver todos esos montes así, esa majestuosidad, empecé a llorar y me dice, «Ve, y tú estás, bueno, es que Chihuahua tiene algo de verdad.» Y el señor de junto me ve así como, «¿Y este es el jardín?» No, o sea, y yo la lágrima así le dije, nunca me había pasado esto. Le dije, discúlpeme, no sé qué pasa, no sé qué qué hay aquí. Le dije, o sea, está viviendo con, o sea, estoy viviendo con usted uno de los momentos más maravillosos de mi vida. Entonces, ahorita que dices esa deportiva, sí me imaginé eh ese golpe al alma que yo creo que Chihuahua eh les puede brindar a cualquiera de los que nos escuchen, que vayan. Sí. tu canción para motivarte antes de una competencia. A ver, ahorita sería running de Bellon. Okay. Y antes antes una de Ivy Queen, que era la caballota. Escuché antes de competir. La caballota. Okay. Eh, un color que te define, m, índigo. Okay. Me gusta. Sí, fuerte. Algo que siempre llevas en tu maleta de viaje. Halls. Sí, me gusta mucho. También hol has. Moradas, eh, rojitas, así. Okay. Hols. Eh, una superstición o ritual que ya nos compartiste antes de competir. Ya nos platicó, quién sabe dónde está el dinosaurio. Hay que buscar el dinosaurio. Este, quién sabe quién lo tenga. Un deporte que jamás practicarías. Que dices, «No, este sí de plano nunca.» Que jamás practicaría. Híjole, qué complicado. Yo creo que Ay, Jesús. Que hasta la lucha ya dijiste que sí. Yo creo que no practicaría un deporte que tenga pelota. Tenis que no me llamo atención. Okay. Tenis no. Si no hubieras sido atleta, ¿serías actriz? Actriz. A ver, productores. Y aquí tenemos aquí una nueva actriz. No sé, pero me hubiera gustado hacer algo artístico. Como Ajá. Como actriz de teatro, pintar o algo así. Estás a tiempo, eh, todavía la actriz todavía la podemos sacar porque está está fácil todavía. Un miedo que hayas vencido. Un miedo que haya vencido. Uy, pues muchos. Bueno, vencí el miedo. No te creas, no. Luego regresa. Bueno, uno sencillo, el caballo. El caballo. Venciste, te volviste a subir al caballo. El mejor consejo que te alguien te ha dado a vive tu edad. Vive tu edad. No intentes ser más grande ni más joven. Estás en una edad donde cometes errores, donde haces tonterías, donde dices cosas. Vive tu edad y no te precipites. Ay, me gustó. Y ese yo creo que muchos lo podemos tomar. Eh, una película que siempre te emocione. Avatar. Ah, peliculón. Me encanta. Me encanta. Eh, un número que consideras tu amuleto. El tres. Una palabra que te describa. Amor. Ay, me encanta. Eh, un sueño pendiente. Estar en las instalaciones de Naciones Unidas. En Ginebra. Okay. Dando una super plática de todo. Ahí estando ahí en esa serie. Okay. Algo que siempre te saca una sonrisa. Mm. Mi hermana siempre trae un algo que contar que me da risa. Okay. Eh, un talento oculto que pocos conozcan de ti. Se va a flamenco. Ah, sí. Y salió rápido. Ajá. Y olé aquí. Tengo mis zapatos y ahí me una que otra. Ah, no. Bueno, ve. Talento oculto, ¿eh? Y tu frase de vida. Ay, frases de vida. Ay, a ver, ¿qué frase podría ser? Mm, atrás ni para agarrar vuelo. Okay, perfecto. A mí un día me la dijeron y un amigo que quiero mucho. Y pues con esto cerramos Tamara. Y yo creo que hoy nos quedamos con mucho agradecimiento por recordarnos que los límites eh casi siempre están en nuestra camisa y que con disciplina podemos abrir cualquier puerta. Ojalá, ojalá que eh todos los que hoy nos escuchen eh nos atrevamos a soñar en grande como tú estás soñando con esta fundación que estás haciendo, con esta eh ganas de que el deporte latinoamericano tenga eh otra visión, darle herramientas a los atletas para poder crecer en todos los sentidos y no nada más deportivo. Eh que no nos dé miedo, ¿sí? Eh, y que nos llenemos de esta emoción, de esta energía que siempre compartes. Y yo hoy me quedo con una palabra de Tamara, con la fuerza, con la fuerza que tiene Tamara, eh, para vencer todo lo que la vida le ha puesto y con esa fuerza que le hace también salir adelante y construir lo que está construyendo. Entonces, muchas gracias. Comparte tus redes, este, tu fundación, todo para que te sigan, para que todos estemos ahí apoyando esta linda fundación. Sí. Bueno, antes que nada, gracias Ros por por este espacio que tienes, por cómo conectas así por por comunicar por comunicar nuestra voz. Y sí, mis redes sociales son de la fundación es Fundación Guaj Tamara- Bajve Vega. Nuestra página web es www.fundación fundacionotamara.com y ahí tenemos nuestros talleres gratuitos. Ah, de hecho, mañana hay un taller gratuito de trastornos de conducta alimentaria y mi Instagram personal está.vega, ¿okay? Síganla porque hay mucho que aprender, mucho que compartir y es una persona maravillosa, de verdad. Entonces, muchísimas gracias a todos los que escucharon hoy Charlando y Conectando. Nos vemos en el siguiente episodio. Les mando un beso y un abrazo con mucho cariño. Bye. [Música]