T4E3 Autoconocimiento y Propósito: El Yenga de la Vida | Claudia Ramirez Ugalde

Duración: 56:41

En este episodio nos acompaña @clauramirezugalde, speaker en bienestar, liderazgo auténtico y autoconocimiento, creadora de “El Yenga de la Vida®️”. ✨

Clau comparte su visión para inspirar a mujeres, equipos y marcas conscientes a reconectar con su esencia, derribar creencias limitantes y construir desde adentro una vida con propósito.

Una charla honesta, profunda y motivadora que te invita a mover las piezas necesarias para encontrar equilibrio y autenticidad en tu día a día.

Escúchalo ahora y empieza a jugar tu propio Yenga de la Vida.

Gracias a @roomtone.media por facilitarme sus espacios y por ser parte de este proyecto. Te invito a seguirlos en todas sus redes sociales

¡Si te gustó el episodio, suscríbete al canal y activa la campanita!

Conecta con Rosanna Kelly:

Facebook: https://www.facebook.com/people/Rosanna-Kelly/61555577057075/

Instagram: https://www.instagram.com/rosannakellyy/

Spotify: https://open.spotify.com/show/19CJJQoipWGThc6Vxna25t?si=8ac56e406eb94587&nd=1&dlsi=117cf60bbac34dee

Especialista del Episodio

Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Bienvenidos al podcast Charlando y conectando. Y hoy tengo una invitada, una linda invitada. Tengo a Claudia Ramírez aquí con nosotros. Claudia es conferencista, es autora y creadora de una metodología que se llama El yenga de la vida. Y hoy vamos a platicar con Claudia un poquito de esta linda herramienta que nos invita a transformarnos, a transformarnos eh en el caos que a veces de repente vivimos todos, pero nos va a dar un poco de claridad en ese caos. Entonces este pues bienvenida Claudia, hoy estamos aquí para platicar un poquito de ti, para platicar un poquito de qué es el yenga de la vida. Muchas gracias por la invitación, Rosana. Feliz de estar aquí. Pues a ver, platícame, eh, cómo surge la idea de crear este yenga de la vida. Y aquí tenemos hoy aquí el yenga, los que nos escuchan. Eh, Claudia se trajo un yenga que yo creo que todos sabemos que es el yenga y los que no, eh, ¿cómo les explicarías rápidamente? ¿Es un juego de maderitas? Sí, es un juego, básicamente para los que nos están escuchando y no nos ven, es un juego con piezas de madera donde se va armando la torre de tres en tres y pues el chiste es que no se te caiga la torre porque vas sacando piezas de abajo y colocándolas arriba y en algún momento de la torre empieza a perder estabilidad o armonía y entonces pues pierde al que se le cae la torre y básicamente mente. Eso es el yenga. Y entonces, a ver, a raíz de este juego, ¿cómo surge o por qué te viene la idea de crear esta metodología? Fíjate que hace muchos años mi vida se veía como en una torre perfecta con el matrimonio, los hijos, planes, proyectos, familia, salud, como si todo estuviera funcionando muy bien, pero dentro de mí sabía que algo no estaba funcionando, que algo no estaba bien. Y en determinado momento esta torre se fueron cayendo piezas hasta quedar colapsada la torre. Y me di cuenta que la vida es como un yenga, que está construida por piezas que tienen una etiqueta que nos dan desde que nacemos y mientras crecemos. Y la vida va a presentar este caos muchas veces, este derrumbe. Y vi que una manera muy fácil de ver el caos, de observarlo, de notar lo que nos construye como humanos, podía ser utilizada por un juego como el Yenga, porque a veces los los humanos nos complicamos un poquito de más con estos conceptos de felicidad, de equilibrio, de de propósito. Y creo que esta es una herramienta muy fácil para notar que nos construye y cómo podemos reconstruirnos mejor. Y así es como surge. Okay. Y lo platicas como de una manera tan fácil que yo creo que a todos los que estamos viendo y escuchando nos queda muy clara. ¿Y en qué momento? O sea, porque tú ahorita platicas de tu torre y tu torre se empezó a ver eh pues a punto de o no sé si se derrumbó o varias veces como lo que nos dices. ¿En qué momento tú dices, «¿Sabes qué? Quiero compartirle esto al mundo.» O sea, ¿por qué? Porque qué pasó, pues he tenido esta, ¿qué diré? esta capacidad desde hace muchos años de observar lo que sucede en el mundo de una manera distinta, como que de una perspectiva mucho más, no quiero decir como positiva, pero sí logrando ver como la oportunidad o el aprendizaje y las personas es mi familia, mis amigos, mis conocidos, como que se acercaban mucho a mí a preguntarme, ¿estoy pasando esto? o a compartirme y mi forma de poder transformar o cambiar cómo estaban viendo la situación, vi que aliviaba a las personas en la ansiedad o en el miedo o en estar en víctimas. Y cuando hago esto conmigo, porque esto lo hice para mí, yo sentía que toda mi torre se había derrumbado. Y en realidad no es todo, porque siempre hay piezas que quedan, pero cuando viene algo, cuando viene una separación, una pérdida, eh la pérdida de salud, que te corren del trabajo, pareciera que toda nuestra torre se cae. Yo hice este trabajo de autoconocimiento profundo para mí y una de las herramientas que utilicé fue este yenga y decir, «Okay, ¿cómo quiero reconstruir mi torre a partir de hoy?» Y pude analizar cada pieza y dije, «Creo que esto es algo que puede hacer sentido para alguien que esté pasando por este caos que la vida presenta a veces.» A ver, y en esta construcción o reconstrucción, eh, en este juego de en tu juego de tu yenga, ¿cuáles serían las primeras piezas que a ti te ayudaron o crees que ayuden a formar para empezar a construir? Yo creo que eso depende mucho del proceso de cada persona y ese momento de quiebre o de o de eso que haya sucedido en la vida de quien quiere. salir del automático. decir, habrá que habrá personas a las que les está sucediendo una separación, un divorcio, están en una relación de maltrato, eh perdieron el trabajo, quebró su negocio y entonces yo diría que es empezar a observar pieza es la que puedo notar y resignificar, porque a veces creemos que necesitamos reconstruir toda la torre. o reconstruir toda nuestra vida. Y la verdad es que no es así. A veces si empezamos con una sola pieza puede hacer una gran diferencia en muchas otras. Entonces para mí la pieza que empecé a observar fue amor propio, por ejemplo. Fue decir, «Okay, esta pieza de amor propio, de entrada, ¿qué significa para mí?» Primero la noto. Soy alguien que tiene amor propio. ¿Cómo lo trabajo? ¿Qué significa? ¿Qué observé en mi entorno? ¿Que eran las acciones que te decían que tenías o no? Y fue un gran descubrimiento porque me di cuenta que me amaba muy bonito, muy por encimita, o sea, como que decía, pues yo me cuido, me amo. No, sí, sí, sí. Pero cuando vas profundo, cuando vas capa por capa, te das cuenta que a lo mejor hay cosas que no has podido ver antes y es una enorme oportunidad para cuestionar lo que crees que existe, que es o que a lo mejor puede dejar de ser, ¿no? A ver, me queda clarísimo, o sea, este autoconocimiento que tú estás diciendo, yo creo que es sí una pieza fundamental en este yenga de todos porque así voy a saber qué pieza es la que yo necesito distinta a ti. Entonces, ahorita que te que te escuchaba tú decías, para mí fue el amor propio, ¿no? Fundamental para a lo mejor empezar a construir esto. y y me dejaste pensando porque a lo mejor ese es tu bienestar, pero mi bienestar a lo mejor en ese autoconocimiento, en el saber qué es lo que a mí me hace falta, si voy yo a poder definir qué piensa es la que con la que debo empezar a construir mi yenga. Entonces, con esto te quiero eh preguntar, ¿qué qué es bienestar? ¿Qué qué implica el bienestar para una construcción en el yenga de la vida? Pues yo creo que también hay tantas definiciones como personas. Porque es como el éxito, cada quien tiene una definición y un significado que puede ir cambiando a través de la vida. A lo mejor el bienestar para una persona a los 25 años va a ser muy diferente al que puedo tener yo o una persona de 60. Yo diría que si hablamos en general, el bienestar visto en esta torre es que logremos notar qué piezas nos contribuyen, nos acercan a la vida que queremos y cuáles nos están estorbando o cuáles hay que resignificar nada más y podemos reacomodar. Es decir, hacer una pausa, salirnos del automático y notar. Si yo tomara mi vida en mis manos, pieza a pieza mía, no por el deber ser, no por lo que me dijeron, no por lo que se espera de mí, ¿cómo reconstruiría esta torre? Entonces, el bienestar creo que es darnos permiso de reconstruirla tal cual haga sentido para nosotros en esta etapa de vida, porque creo que va cambiando también, no es permanente, no está si a los 20, a los 40 y a los 60. Claro, claro, claro. Y eh esta manera automática, ¿qué qué es esto automático? Porque tú me dices, «No, es que salir del modo automático, ¿qué qué significa esto de salir el modo automático?» Para mí significa notar lo que es importante para mí hoy. Eh, para mí significa que muchas personas estamos en este automático donde nos despertamos, vamos al trabajo o atendemos a nuestros hijos o estamos en una relación o estamos escalando en en la escala corporativa, a lo mejor sin preguntarnos siquiera si es la montaña que queremos escalar. A lo mejor nos damos cuenta, yo digo que a veces nos dicen desde chiquitos cómo se ve el éxito, seamos hombres o mujeres de determinada generación. Un ejemplo es pues un hombre puede entrar a un corporativo y escalar eh puestos en su trabajo y convertirse en director o tener un matrimonio que se vea de tal manera con tantos hijos, con el carro o con vacaciones o con, no sé, como esta imagen que nos dan del éxito en un hombre o en una mujer y pasamos nuestra vida estudiando y después trabajando y después dándole check a todo lo que nos dijeron, el trabajo, el puesto, el matrimonio, los hijos, la casa, el dinero. Pero me he dado cuenta que muchas veces hacemos este check, cumplimos con todo lo que nos dijeron o nosotros entendimos que teníamos que hacer, lo conseguimos y se siente vacío y entonces sentimos que algo falta y entonces nos dijeron que eso era el éxito y la felicidad o lo interpretamos así y nos damos cuenta que ni estamos felices, ni estamos satisfechos, ni estamos plenos y algo sigue faltando. Es como a mí me pasó en algún momento de la vida que decía, «Es que quiero, debe de haber algo más.» Yo digo que es encontrar eso que te haga vivir y vibrar y estar en el automático generalmente nos desconecta de esa parte del cuerpo. ¿Cómo se siente en el cuerpo? ¿Cómo cómo interpreto esta intuición que estoy sintiendo respecto a esta pareja o a este trabajo? Ni siquiera lo notamos. Vamos como máquinas, logrando, logrando, teniendo, teniendo, muy desconectados de nuestra esencia y de lo que a lo mejor hoy nos hace sentido. Creo que eso es vivir en automático sin cuestionar. En en esta en esta vivencia en automático, eh, ¿cómo podemos hacer un stop? ¿Cómo yo me puedo dar, yo o cualquiera eh que esté cerca, darnos cuenta que estamos porque a lo mejor se acabó la vida y yo nunca supe que estuve en el modo automático y y sin paradas. Entonces, ¿en qué momento un respiro, un qué qué ayuda a hacer un stop en tu vida y darte cuenta que estás en este modo automático? Yo creo que es bien importante la pregunta que haces. ¿Cómo me doy cuenta? Porque no podemos cambiar, transformar o ni siquiera cuestionar lo que no vemos, lo que no notamos. Entonces, yo he notado a lo largo de, no sé, trabajo con personas, la irritabilidad es una de ellas, como que, okay, somos mechacorta todo el tiempo, no nos irrita que nos hablen nuestros hijos, nuestra pareja, el jefe, el compañero, o sea, como que sí, en el coche reaccionas y todo el tiempo. Sí, como si viviéramos enojados todo el tiempo, ¿no? Estamos reaccionando, estamos cero tolerantes. Eh, no descansamos bien. Dormimos, pero sentimos que no descansamos. Estamos esta parte irritables. No queremos hacer cosas que normalmente nos gustaban hacer. nos olvidamos de esa parte de yo amo bailar salsa, por ejemplo. Entonces, dejamos de bailar salsa o de ir a la bici de montaña o de ver a nuestros amigos o porque estoy tan metido en el lograr, en el hacer, en el conquistar, en el tener, que nos olvidamos de vivir la vida más allá de sobrevivirla, de vivirla. Yo digo que la vida es un precioso regalo con lo que sea que la vida traiga, porque trae muchas cosas para todos, muchísimos retos. Yo creo que no existe una persona en este plano o en este planeta que no tenga dificultades o retos o tristezas o dolores. Pero es como comoo decido caminar esta vida y elegirla desde un lugar de gozo, de placer, de energía, de okay, va a haber etapas de paz, de calma, va a haber otras de éxtasis y de emoción y va a haber otras como el invierno o el otoño de no pasa nada u otras de caos. Pero, ¿cómo puedo pasar de este automático a un nivel de conciencia, de presencia, que me permita vivir en este gozo en la vida, aunque sea de hijo, me está doliendo cañón, pero me está doliendo y estoy y estoy viva y veo posibilidades o tengo esta tristeza o sabes como con esta conciencia me queda clarísimo y escuchándote creo que eh tocas puntos fundamentales, o sea, ¿de qué manera. Eh, yo me doy cuenta que soy la que está construyendo mi vida y de qué forma auténtica la voy a liderear, como comentas tú en en algunas vezes que escuché, cómo voy a ser ese líder en mi vida, cómo voy a realmente a través de este autoconocimiento que ya tú ahorita platicaste, entonces ya me autoconozco, entonces voy a liderear mi vida y junto con esto creo que así voy a poder tomar eh decisiones correctas. Entonces, voy a poder a empezar a construir realmente mienga, voy a empezar a construir esta torre de manera eh segura, de manera que yo vaya estando consciente. Ahorita decías esta palabra de conciencia, en conciencia, qué pieza me hace falta y dónde la coloco para que mi torre realmente eh empiece a crecer. Ahora, eh este programa eh lo escuchan muchos jóvenes que están construyendo eh su propia torre de la vida, ¿no? Entonces, y yo a lo mejor no nada más los jóvenes, sino todas las personas que nos escuchen, muchas veces, como tú decías, se tambalea la vida. Entonces, eh cuando esas personas o esos jóvenes sienten y en la adolescencia se da mucho, ¿no? Esto que tú sientes que hay un caos constante y sonante en tu vida, ¿por dónde puedo empezar yo a reconstruirme? Ese joven, ese esa persona que nos escucha hoy, ¿cómo poder empezar a reconstruir ese caos en el que está viviendo? Pues yo diría que adolescentes, jóvenes y cualquier persona. Lo primero es, quiero retomar algo que dijiste que es, bueno, ya hice este trabajo de autoconocimiento. Para mí no es un trabajo que haces una vez y ya lo hice y ya. Es un proceso constante mientras estemos en esta vida. Claro. Y es un viaje maravilloso porque nos vamos conociendo de maneras distintas conforme avanza la vida. Yo tengo una hija adolescente justo de 13 años y puedo entender este caos o esta más que causa esta confusión de saber quién soy, a qué me voy a dedicar, qué voy a estudiar, le meto a esto, no le meto aquello. me decía el otro día mi hija, «Es que si no voy a esta academia, ella hace un deporte y entonces le están ofreciendo la posibilidad de irse a vivir a otro lugar.» Y ella decía, «Es que no sé si me quiero dedicar a eso y qué tal que estoy desperdiciando estos años de vida por hacer algo a lo que no me voy a dedicar.» Y quiero compartirles aquí lo que le dije a mi hija, porque es está bien no saber quién eres exactamente en este momento, pero hazte las preguntas para irlo descubriendo. Las preguntas son, ¿qué me gusta? ¿Qué disfruto hacer más allá de la obligación? ¿Qué es eso que me hace sonreír? ¿Qué es eso que me hace enojar? y saber que no tienes que ser igual que los demás o no tienes no estás aquí para cumplir las expectativas de nadie. Exacto. Ni las mías, ni las de tu mamá, ni las de tu papá, ni las de tu amigo. Siento que sobre todo ahora con todo este bombardeo de imágenes como de expectativas sociales que los jóvenes tienen, no tienen que encajar en ningún molde. Tienen que saber quiénes son y darse permiso para investigarlo a través de los años que vienen. Eh, ¿cuál sería el primer paso? darse permiso de explorar, que les gusta, que les da miedo, que les incomoda, que sueñan. No es que claro, ahorita comentas, o sea, y comentas lo de tu hija y muchas veces se sienten eh que no saben cuál es su el propósito en su vida, ¿sí? no se sienten perdidos y entonces súmale lo que estás diciendo de el manejo de esta presión social, estas comparaciones de manera eh pues abrupta en las redes sociales. Entonces, estoy lleno de todo eso y de qué manera yo puedo realmente dedicar un tiempo a pensar en que tengo que construir mi torre. Correcto. O sea, pero es que jamás y además súmale que voy en este modo automático, voy derecho, no me quito. Y entonces ve, o sea, es que cuántos elementos hoy tenemos de verdad en la vida que no nos ayudan o no ayudan a poder de verdad darte cuenta que tienes que construir tu torre y construirla desde tu esencia y tu verdad y a tu ritmo. Yo tenía esta conversación hoy en la mañana con mi esposo que le decía, «¿Por qué tenemos tanta prisa a los papás de que nuestros hijos logren qué o sepan?» Yo pues soy alguien, ¿no?, que he trabajado muchas cosas y una de ellas es pues meditación, pausa, journaling. y le estoy enseñando estas herramientas a mi hija. Y le decía que hoy en la mañana reflexionaba que por qué quiero que una niña de 13 años sepa meditar, hacer journaling, hacer Cuando digo, «Este es mi camino y lo que yo he aprendido, puedo acercarle las herramientas. Pero nuestros hijos, los jóvenes que nos escuchan, me encantaría que supieran que tienen su tiempo y su espacio.» Y no hay prisa. No hay prisa por saber exactamente quién eres, qué vas a hacer, qué vas a estudiar, cómo lo vas a hacer. Creo que esta vida nos empuja cada vez más a llegar a un lugar que no sé cuál sea, lo más pronto posible. Y entonces es como, «No, detente, detente a disfrutar tu infancia, detente a disfrutar tu adolescencia. Aprende a entender que este proceso de adolescencia es un proceso que no regresa, que es una oportunidad maravillosa para conocerte, para autorregularte, para saber que te gusta, que no te gusta, de qué personas te quieres rodear y de qué no. Pero yo diría mucho a los jóvenes, hagan una pausa, no quieran correr, van a llegar, es que van a llegar, pero dense permiso de ir más lento. No están compitiendo contra nadie, de verdad, ¿no? Y a los papás muchas veces no hacerlos que lleguen, ¿sí? O sea, no irlos empujando todo el tiempo a lo que a lo mejor tú quieres que lleguen. Ahora, ¿qué cambios eh o qué eh situaciones se dan para que tú sepas que tienes que realmente tomar eh una decisión y hacer un cambio profundo en tu vida? Mm. Cuando se siente incómodo, cuando ya no, pero incómodo, o sea, quiero hacer una diferenciación aquí porque yo creo que en lo incómodo esté la expansión, está la oportunidad de ser mejores, de crecer. O sea, yo creo que no hay que quedernos en nuestra zona donde confor zona de confort, o sea, eso es una cosa incomodarnos está bien, porque nos obliga a dar un poquito más de esfuerzo, de constancia, de presencia, de conciencia, pero cuando se siente que algo ya no hace match contigo, que algo ya no ya no te está haciendo sentido y se siente como pesado, como uy, tengo que seguir haciendo esto, sobre todo por complacer a alguien de afuera, porque mis amigos, porque mis papás, porque mi pareja, porque cuando estamos haciendo algo o estamos en una relación o estamos eligiendo algo para quedar bien con algo que está fuera de nosotros, entonces creo que es momento por lo menos de parar y cuestionarlo. ¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Por qué estoy con esta persona? ¿Por qué sigo en esta relación? ¿Me hace sentido o no? Representa lo que soy me está acercando a la vida que quiero o deja la vida como la vida ya construida, esta torre ya armada. Me está acercando a sentirme como me quiero sentir, a lograr lo que quiero lograr. A ver, entonces este lo que estoy entendiendo con lo que estás diciendo es para mí sería un poquito la plenitud, ¿sí? O sea, más allá de que me sienta yo eh cómoda o no cómoda con esto, sí, a lo mejor me siento incómoda y esa incomodidad me va a llevar a tomar ciertas decisiones. Me queda clarísimo el impulso que necesito para hacer determinados cambios. exacta y no quedarme no estática en este movimiento. Pero creo que cuando estoy plena, aunque me sienta incómoda, sí, esta incomodidad no no es tan grave, por llamarlo de alguna manera. Pero cuando yo además me estoy incómoda, además no estoy plena porque no tengo idea hacia dónde voy y voy corre y corre, entonces sí creo que en esta carrera diaria es cuando es necesario hacer ese stop que hablábamos hace un momento, ¿correcto? Cuando se siente este vacío, ¿por qué estoy teniendo estos logros? ¿Por qué estoy haciendo esto? Y siento que siento esta ausencia de satisfacción personal. Entonces, ¿qué pequeños hábitos podríamos nosotros hacer para realmente empezar a marcar una diferencia en nuestra vida diaria? O sea, porque sí creo que a lo mejor no cuando y voy a construir mi torre o voy a No, o sea, el todos los días sí eh qué pequeñas cambios, qué pequeños hábitos necesito para sí que empiecen a marcar en mi vida una gran diferencia. Pues yo creo que lo primero que marca una enorme diferencia es notar lo que pensamos y cómo lo pensamos. A veces ni siquiera nos damos cuenta de qué estamos pensando o la forma en que nos estamos hablando, por ejemplo, pero empezar a notarlo puede ser un hilo conductor que nos lleve a un siguiente paso. Por ejemplo, me encantaría que empezaran a notar lo que se dicen en un día, cómo me hablo. Ya sabes, es como esta vocecita que está adentro de nosotros, que cuando algo no me sale bien, digo, «No puede ser otra vez, es que nunca aprendes, es que siempre te equivocas.» O notar esta conversación interna que sucede con nosotros creo que es un primer enorme paso para hacer una diferencia. Entonces yo diría, «Okay, un paso que puedes hacer a partir de hoy, en este momento, nota como te hablas a ti mismo. Le te hablas como le hablarías a alguien que amas o o te estás hablando como tu peor enemigo. ¿Cómo te hablas?» Es que fíjate, ahorita que te escuchaba, hay muchas personas que sienten que no pueden aportar nada al mundo. Entonces, yo ya, o sea, no aporto y entonces lo que yo diga o como me hable no es ni importante. Sí. Entonces, qué importante eh lo que estás diciendo para saberte cómo me hablo a mí y que todos podemos aportar algo al otro, darle al otro. Entonces, creo que nos vamos a ir redignificando ante uno mismo para poder construir nuestra torre. Importantísimo lo que dices, porque yo creo que nosotros, yo creo que no podemos dar a los demás lo que no tenemos dentro y creo que todos tenemos cosas muy valiosas que aportar a nuestro entorno inmediato y a la humanidad entera, pero no podemos hacerlo si no empezamos por uno mismo. Por eso me gusta acompañar a las personas en su proceso de autoconocimiento, porque conforme tú te conoces, o sea, notar la forma en que nos hablamos es una manera de conocernos, porque cuando notamos lo que nos decimos, notamos las creencias que tenemos, las heridas que tenemos, los miedos, los techos de cristal, eh, no empezamos a notar muchas cosas que tenemos en en nosotros. No podemos cambiar ni transformar ni resignificar lo que no conocemos, lo que decíamos al principio del podcast, lo que no lo veo, no puedo, no puedo. Si lo empiezo a notar, puedo transformar. Y te quiero decir a ti que me escuchas hoy, la relación más importante que vas a tener en toda tu vida es contigo, no es con tus papás, porque en algún momento te vas a convertir en un adulto o en un joven adulto independiente. No es con tus hermanos, porque cada uno va a tener su vida y su camino. No es con tus amigos, no la relación más importante en la vida que vas a tener y que además te va a acompañar por por la vida que te toque caminar aquí es contigo. Entonces, mi invitación es a que la vayas construyendo, porque eso es algo que se construye y se fortalece, que puedas hacer la mejor relación posible contigo primero conociéndote. Una vez que te conoces, puedes aceptarte. Aceptas quién eres, aceptas que no eres, después amándote. Esto es algo que le llamo las cuatro as del yenga, que es como la base desde el desde qué base puedo construir mi torre de nuevo. Okay. Y entonces me imaginé que es como un cuadrado donde le puse las cuatro as, que es esta de autoconocimiento, luego de aceptación, luego amor propio, porque si ya conozco y ya acepto, entonces puedo amar. Me amo con todo lo que soy y con todo lo que no soy. Me amo con todos mis aciertos y con todas mis equivocaciones. Me amo con mi historia. Me amo absolutamente e incondicionalmente. Y la cuarta es autocuidado. si ya me amo, puedo cuidarme y dejo de estar esperando que mis papás, que mi pareja, que mis amigos, que el jefe, que todo el mundo me cuide. Claro, claro. Entonces, yo hago microactos de autocuidado y amor propio. Entonces, elijo, no desde la obligación, sino desde un amor y desde un conocimiento dormirme temprano, porque yo me conozco y sé que yo necesito dormirme a las 9 de la noche. Qué delicia. Para despertar a las 5 de la tarde. Me esa soy yo. Pero mi hija, por ejemplo, ella no necesita dormir tantas horas. Entonces ella si se duerme a las 10 de la noche, yo como mamá dejo de pelearme con ella porque, «Ah, no, te duermes a las 9 igual que yo.» No, no, pero es que ella es otra. Y mi trabajo como mamá es conocerla, notarla, acompañarla. Y entonces si yo me conozco que yo no puedo ver películas de suspenso, no puedo porque me ponen en un estado anímico, me pongo de malas enojo. Entonces elijo tener estos actos de autocuidado de no hacerlo. Y ese es el maravilloso camino de autoconocimiento que podemos tener todos los días de nuestra vida desde un lugar para elegir mejor, para elegir con más intención, desde lo que nos hace sentido a nosotros, ¿no? Me encanta, o sea, voltearte a ver a ti mismo y voltear a ver al otro para reconstruirte, construir y coconstruir juntos esta torre de la vida, este yenga de la vida. Entonces, o sea, me encanta eh cómo cómo lo planteas, cómo cómo lo dices. Eh, ahora dime, en esta construcción cometemos muchos errores. ¿Cuáles son los errores que más cometemos en en buscar ser felices o en buscar eh esta plenitud de la que hablábamos hace un momento? Yo diría que dar todo por sentado, como ni siquiera cuestionar las piezas. Okay, déjame darte un ejemplo. Una mujer con una pieza de maternidad, por ejemplo, pues hasta cierta época o hace unos años lo que tocaba cuando eras mujer y te casabas es que tuvieras hijos. pues ni se cuestionaba, ¿no? O sea, creo que con los últimos años ya, pero todavía a lo mejor si vivimos en este automático del que hablábamos hace ratito, pues voy haciendo lo que creo que toca o la o lo que la sociedad ha marcado o lo que en mi familia se ha acostumbrado. Entonces, me caso, tengo hijos y yo diría, «Okay, vas a reconstruir tu torre y tienes esta pieza de maternidad que ni siquiera has cuestionado. Quiero ser mamá, cuándo quiero ser mamá y luego, ¿qué tipo de mamá quiero ser? ¿La misma mamá que fueron para mí o O sea, creo que el error es seguir armando o construyendo sin ni siquiera cuestionarlo, cuestionarlo no como un acto de rebeldía, sino como un acto de amor propio, de decir, «Me voy a construir desde lo que hace sentido para mí.» Y entonces en esta reconstrucción pongo y quito piezas del yenga. Pongo y quito y resignifico. Y reacomodo. Sí, por supuesto. Y entonces ahí es donde el juego, ¿no? Y está divertido porque también en este conocimiento. Entonces, quito aquí esta ya no me gusta, pongo esta pero que no se vaya a caer mi torre y entonces le pongo la de arriba y así vas cambiando piezas. Eh, a Claudia, ¿cuál ha sido la pieza? más difícil de poner y cuál ha sido la pieza más difícil de quitar. ¿Cuál ha sido la pieza más difícil de poner? Yo diría, creo que de poner creo que el éxito, fíjate. Sí, sí, pero porque como que concebí el éxito desde una perspectiva que no era la mía y entonces como que la saqué, ¿no? como que dije, o sea, nada de lo que me han dicho que es el éxito para mí es mío, entonces mejor la saco y mejor que ni viva en esta torre, o sea, ni la necesito. Pero al notarla y cuestionarla, la resignifiqué y dije, «Okay, ¿qué es el éxito para mí hoy? Déjame decirte una de las cosas que yo digo que esto es el éxito para mí, es poder diseñar mis mañanas.» Amo no correr en las mañanas, ¿no? Bueno, me encanta. Amo poder despertar despacito, despacito, ya sabes, como este acto de estirarme y y sentir las sábanas y decir, «Yo gracias, Diosito por este día.» O sea, como que tomarme este espacio para hacer ejercicio, para tomarme un café, para desayunar tranquila, eso es algo que valoro muchísimo. Hay quien no, eso le verdaderamente le da igual y está bien apúrate. No correcto, no hay bien ni mal, es lo que te haga sentido. Entonces, como que pude resignificar el éxito para mí. El éxito para mí es poder acompañar a mis hijos en las actividades que son importantes para ellos. El éxito para mí es poder compartir con los demás lo que es lo que ha sido significativo y transformador en mi vida desde mi verdad y la de nadie más. y de poner o de quitar, yo diría que resignifiqué la del amor propio y fue maravilloso porque ese fue el hilo conductor de muchísimas otras piezas de matrimonio, de relaciones, de fe, de muchas cosas y me encanta lo que dijiste hace rato porque dijiste, «Bueno, es que hasta divertido.» Sí, es que tiene que yo digo que la vida tiene que ser divertida, que la tienes que pasar bien, a eso venimos porque si, o sea, no 100%. Entonces, hay que construirla, sí, y se va a tambalear y se va a mover, pero eh si estamos contentos y de buen ánimo, o sea, sí cambia la perspectiva, cambia por completo y además yo digo que la vida es un juego de construcción y de construcción constante y entonces se trata de ir armando, se trata de ir recuperando las piezas también que hemos ido entregando a lo largo de la vida. Sí, claro. La del éxito se la di a mi papá, la de la fe se la di a mi abuela. O sea, también se trata de recuperar nuestras piezas. Y algo muy importante de entender es la torre se va a caer, ¿eh? O sea, es que se va a caer. O sea, pase lo que pase, pues se va a caer. Se va a tan yo, pero no. Claro, yo la quiero Está superfme, está super bien hecha mi torre. Es que fíjate, ahí es donde creemos que la torre, además, debe de quedarse como está por siempre y para siempre. Eso ya me dio miedo, ¿no? Porque es que ya así te lo pensaría, pero así podría ser. Pues yo creo que sí, porque es que te voy a decir cuál es lo divertido, la perspectiva. Okay, ya se cayó mi torre o ya no está funcionando, la voy a volver a construir. Pero acuérdate que hablamos de la base, las cuatro as creemos falsamente creemos que nuestra torre como está, ya la armamos, ya tengo la pareja, ya tengo la salud, ya tengo el trabajo, ya la armé. Que nadie se acerque, no se vaya a caer. Sí, es lo que te dijo. Sí, pero qué tal que viene pandemia. ¿Qué cambio de gobierno? Que pierdes el trabajo, que de te separas, que lo que me digas y se vuelve a caer. Pero es que ahí está un es como un nuevo nivel, voy a revelar mi edad de Mario Bros, donde desbloqueas un nuevo nivel para armarla distinta, cada vez más apegada a ti. Si se cae mi torre, no es que mi vida ya está como en el juego. Se cae ¿Qué pasa? En el juego, perdí vidas. ¿Cuántas vidas tengo a lo mejor en Mario Bros para continuar llegando a Exacto, correcto? O tú tú decías hace rato, ¿no? Eh, ¿has jugado este juego? Sí, sí, sí. ¿Qué pasa cuando se cae? No, bueno, ay, se cayó y y se movió todo y a lo mejor el ruido y viene un poco este caos que tú comentas. Corto. ¿Y qué pasa después del caos? No, bueno, pues volvamos a construirla. Vamos a seguir jugando justo como la vida. Okay, ya se cayó. Ya lo que creí que era no es. Ya está el caos, ya la vi. Qué maravilla, porque si te das cuenta, en este yenga que está perfectamente armado, solo veo las tres piezas de arriba, pero no puedo ver las demás. Cuando se caen, cuando están en el piso, puedo observarlas todas y entonces reconstruyo, resignifico y reacomodo y otra vez. Y sabes qué, yo creo que en esto reconstruyo, resignifico, me tengo que también ir diciendo cuáles son mis logros, reconociendo, sí, eh, que la pieza que puse sí debía ir ahí y muy bien por ti en este voltearte a ver en cómo te hablas, creo que eh muchos olvidamos eh apapacharnos cuando hacemos algo bien, cuando realmente eh hemos conseguido un logro. Totalmente. Entonces creo que ahorita que que comentabas y decías, «Es que yo nada más veo aquí.» Pues sí, pero sí darte ese tiempo y darte ese momento de apapacho y de decir, o sea, de hasta decirlo en voz fuerte, a lo mejor en algún lugar decir, «Wow, Rosana, o sea, sí, sí, tu pieza la pusiste de manera correcta y eso te va a dar a que tu torre siga avanzando.» Y qué importante lo que dices, «Gracias por traerlo a la luz, porque nuestra naturaleza como humanos es poner el foco en lo que nos falta, en lo que no hemos logrado o en lo que nos hemos equivocado.» Y hace rato decías o me preguntabas como que qué actos rápidos, prácticos se puede llevar la gente, ¿no? Hábito exactamente para construir. A propósito de esto, un hábito que yo tengo es y que comparto con la gente con la que trabajo es celebra tus victorias. Y entonces un hábito que puedes hacer a partir de hoy en las noches es voy a escribir mis tres victorias diarias y no tiene que ser gané el Pulitzer, ¿no? Porque a veces creemos que solo un, o sea, o o me gané, no sé, o sea, creemos que tiene que ser este logro inmenso hacia afuera y porque si no no vale reconocerlo, ¿no? Perdóname. Para algunas personas me ha pasado en talleres o en sesiones. Un logro es, me pude levantar de la cama. Oye, porque mi mamá se murió, es el caso de una persona que estuvo conmigo en un taller. Mi mamá se murió hace 3 meses y no quiero salir. Me pasé dos meses sin salir de la cama. Hoy me paré de la cama y vine a trabajar. Ese es un logro. Claro, claro, por supuesto. No, ese o sea, o tan logro de me choca sacar a pasar a mi perra, me da flojera. Hoy lo hoy lo hice hoy. Y que nadie te lo minimice. Nadie. ¿Por qué? Claro. Y entonces es en una libreta una libreta en tu al lado de donde duermes mis tres victorias diarias de hoy y puede ser una personal, una profesional y una colectiva, ¿no? Bueno, si todos buscáramos tres victorias diarias, ¿sabes cómo estaríamos? Sería maravilloso, porque de verdad hacemos muchas cosas maravillosas en el día. Hoy no me desesperé. Hoy no le grité a mi hijo. Hoy me levanté a hacer 20 minutos de ejercicio, aunque no quería. Hoy le di el crédito que correspondía a la persona que trabaja conmigo. Hoy se di el paso. O sea, puede ser. Tú sabes, en esta ciudad de México, de veras, no no doy crédito. Digo, en serio, no. Hoy sonreí, le sonreí al de lado. No, hoy entablé una conversación, ¿cómo está? ¿Cómo estás? Hoy vi a los ojos a alguien, me interesé en alguien genuinamente. Son logros, reconócelos porque eso van construyendo nuestro espacio interior para que cuando la vida se presente y una pieza se mueve o se caiga, tengamos el conocimiento y la fortaleza interna para saber que podemos con lo que viene y eso se construye todos los días. Okay. A ver, me encanta entonces ahorita que decías de la vida, eh, la vida es como el yenga. ¿Por qué? Porque creo que es un juego de construcción y reconstrucción constante. Creo que la torre no permanece. Es el juego. El chiste del juego no es tener esta torre armada y que ahí se quede. Se trata de jugarla, de ponerle, de quitarle, de moverle, de compartirla, de volver a armar, de analizar si saco esta, si quito esta y por estas piezas, porque si ves piezas, a cada pieza le puse una etiqueta. Okay. ¿Cuántas piezas tiene el Yenga? O 42, me parece. No estoy segura, la verdad. Okay. Y a cada una tú la Cada una le puse una etiqueta. Entonces tiene, hace cuenta, una tiene fe, otra tiene felicidad, otra tiene pérdida, divorcio, placer, matrimonio, éxito. Entonces es como que todo lo que nos construye como seres humanos y nos ayuda a ver la felicidad. Por ejemplo, la felicidad. ¿Qué es la felicidad? Para mí es algo que se alcanza cuando algo voy a alcanzar la felicidad, cuando me gradúe de algo o cuando tenga a esta como mi pareja o a este personaje como mi pareja o cuando logre irme a estudiar a quién sabe, esa es la felicidad. Sí, a lo mejor ya llegaste y sigue sin ser feliz. ¿Qué es? O a lo mejor la felicidad es aprender a estar en paz y en agradecimiento con lo que sea que traiga la vida en cada oportunidad. Okay. Todavía no me he ido a a Oxford a estudiar, pero estoy estudiando. Están mis papás conmigo. Entonces, eso, claro, por supuesto. No sé. Hoy gané una competencia de hoy me paré a entrenar, hoy pude construir un espacio con mis hijos distinto. ¿Qué tal que en las pequeñas cosas vemos agradecimiento y conciencia? Y de eso se trata la felicidad. Claro. Ahora, a ver, ahorita que te vi, que la tomaste, se me antojó tener la mía, o sea, pero creo que eh hasta te ayuda realmente a ver las piezas y a ver realmente cómo te vas construyendo, reconstruyendo, como decías ahora ahorita. Entonces, verla materialmente creo que sí ayuda. O sea, yo le diría a la gente, cómprense su yenga y no sé porque tú ahorita pusiste felicidad, fe ahí, pero yo a lo mejor pongo en esas 42 piezas algo distinto en mi torre. Entonces, hasta se antoja ir viendo cómo qué es lo importante y cómo vas moviendo esas piezas en tu vida y saber que ahí pusiste una pieza y no saber si ay la quito, no la quito, qué le hago, cómo le o cómo la ayudo para que se está tambaleando esto que tengo aquí y cómo puedo ir construyendo mi torre. Se me se me hizo padrísimo como tener tu yenga. Está bien padre porque puedes verlo y puedes armar con lo que te haga sentido. Por ejemplo, si si regresando al ejemplo de hace rato, la de maternidad, nuestros papás nos construyeron la torre, es lo que hicieron. Nosotros lo hacemos con nuestros hijos. Te digo de qué está construida. Está construida de felicidad, de éxito, de fe, de religión, de vida, de muerte, de maternidad, paternidad. Pero, ¿qué tal que una mujer se detiene, sale del automático, cuestiona su yenga, cuestiona sus piezas y dice, «Okay, yo no quiero ser mamá. Esta pieza de maternidad va para afuera.» Claro, está llena de constructos sociales hechos, no necesariamente por Correcto. Y qué tal que, por ejemplo, en mi casa, pues el deporte nunca fue como una disciplina muy metida, o sea, como que estaba ahí en el club, ya sabes que haces 200 cosas, pero qué tal que para un deportista de alto rendimiento el deporte es una pieza fundamental. Fundamental. Claro, claro. Y entonces tú lo diseñas con lo que te hace sentido para ti en este momento. Sí. No, no, no. Me encanta, me encanta. Ver eso. Ahora, a ver, platícame otra cosa. Estás en una eh iniciativa que me encanta cuando cuando vi que se llama I am remarkable. Ah, sí. A ver, platícanos un poquito qué es porque también se me hizo algo muy lindo en lo que participas. Gracias. Es maravilloso. I am remarkable llegó a mí antes de yo tener esta práctica en mis sesiones de coaching o tal de o en la mía propia de celebra tus victorias y entonces conozco este movimiento que se llama Justo así remarkable. Es un movimiento que surgió dentro de recursos humanos de Google con Ana Biner. Ella era como la directora de recursos humanos. Y entonces están en un evento de recursos humanos en Google con gente pues a quién te imaginas que trabaje en Google. Gente brillante. Sí, sí, sí, sí, sí. Entonces están todos ahí, dicen, «Okay, pues ahora como parte de la dinámica de este evento, por favor, ¿quién quiere decir por qué son extraordinarios?» Porque I am remarkable. Nadie. Nadie y bueno, pues no pasen al escenario, sino quién a lo mejor les da sí alguien, o sea, desde su lugar levante la nadie. Y entonces ella se da cuenta que a las personas les cuesta mucho trabajo reconocer sus logros y más decirlos en voz alta, porque se nos ha enseñado a no ser presumidos, a no ser egocéntricos, a como a no Ay, qué guapa te ves hoy. No, no, no es que me ayo vestido. Ay, lo compré en oferta y me costó 2 pesos y todo esa. Sí, claro. Oye, eres buenísima para hablar. No, no, no, no te creas, eh, no tanto, no siempre. Hay veces que no se ha veces que se me da y hay veces que no tanto, ¿no? O sea, como Y entonces ella hace este taller para decir, tenemos que ayudar a nuestra gente a que primero reconozca dentro de ellos lo extraordinario que son y los logros que han tenido a lo largo de su vida. Y dos, a que lo digan en voz alta, como dijiste hace rato. Mira, no sabía en qué. Claro, así nació. Y entonces Ana Weiner ya no está en Google, ¿okay? Pero fundó este movimiento a nivel mundial, está en 192 países y te certificas como facilitadora de este taller que dura 90 minutos, lo llevamos a las empresas y es pues justo ayudar a las personas a decir porque I am remarkable. O sea, en yo tuve oportunidad de llevar este en Teletónm y fija te es que es maravilloso lo que sucede. Es como magia porque nada más nada más abres el espacio y las personas pueden empezar a fluir y anotar todo lo que han hecho. Pero es que a veces ni siquiera existe el espacio ni la oportunidad. este stop que decíamos, no hay el momento. Claro. Correcto. Correcto. Y entonces fomenta el autorreconocimiento y también la autopromoción, que en las empresas las personas se atrevan a decir, «Yo estoy listo para ese puesto.» Porque a veces es, uy, no, como yo no soy tan bueno y no he hecho tantas cosas, seguro ese puesto de gerente o de director no es para mí. No, no. Entonces, no me posto. Entonces, sí, esta meritocracia que muchas veces no tenemos conscientes de nosotros mismos. Correct. Correcto. Entonces, a través de poderlos guiar hacia adentro y ver todo lo que han logrado, muchas personas empiezan a levantar las manos. Yo puedo, yo estoy listo, yo he hecho, yo. Entonces, ¿cómo sería como una invitación que tú le harías a lo mejor hoy a los que nos están escuchando de I am remarkable? O sea, ¿cómo puedo empezar a reconocer en mí eso que tengo? Yo creo que con este ejercicio de en las noches celebrar tres victorias, porque es algo que se fortalece. Al principio no es tan fácil, ¿eh? O sea, hay quien en una parte del ejercicio del taller nos podemos escribir y hay quien escribe una y ya no puede escribir más, no puede ver más. Es es un es un músculo que se ejercita. Darme cuenta todas las cosas grandiosas que he hecho en mi vida, por mí, para mí y a los demás en mi vida personal y profesional. Entonces, yo diría, «Empiecen a trabajar este músculo escribiendo mis tres victorias en la noche.» Y si no, ya completo las tres y nada más una. Está bien, poco a poco me voy a ir dando cuenta. A lo mejor que sí hago más de tres, cuatro, cinco al día y yo no me había dado cuenta de cuántas victorias y cuántas tengo al día. Coro, correcto, totalmente. Y no creo que haya ni bien ni mal. No estoy estoy mal porque no lo puedo escribir. No hay bien ni mal. Hay tiempos y hay procesos y hay que ser paciente con los procesos de uno. Pero empiecen a trabajarlo así. Okay, pues me encanta todo esto, pero pues ya estamos llegando a a terminar con este podcast y tengo una dinámica de preguntas rápidas, entonces te las doy y este y tú empezamos entonces. Eh, una pieza de tu yenga que jamás quitarías, amor propio. Un hábito que te hace feliz sin importar el día. Escribir. Una canción que siempre te levanta el ánimo. Amazing. Okay. ¿De quién es? Era Smith. Okay. Un miedo eh que convertiste en aprendizaje, el dolor. Okay. Un momento de tu vida que te sentiste invencible cuando regresé a los 19 años a casa de mis papás. Ahí estabas, o sea, sí. No, me había ido de Sí, me había ido de México, no sé qué. Sí, increíble. Es que parece que es otra vida, te lo juro. Pero cuando dije con todo y todo regreso. ¿Cómo de que no? Cambio de opinión. Regresaste invencible. Si tu vida fuera una película, ¿qué título tendría? ¿Cómo se llevaría se llamaría esa película de la vida de Claudia? Mi propio yenga. Okay. Un logro que te sientas muy orgullosos y que pocos conocen de ti. Esas victorias de las que hablábamos. haberme reconstruido tantas veces. Muchas gracias por compartirlo así con esos ojos. Eh, una decisión impulsiva que te resultó maravillosa. Mm, me acabo de ir hace poquito de viaje con una amiga sin pensarlo mucho y fue el mejor viaje ever. Okay. Un consejo que te hayan dado de joven y que hoy no seguirías o no quisiste seguir. Pues te lo dieron con mucho eso, ¿no? Como como que me acuerdo que alguien me dijo, «Eso es utopía.» O sea, como que yo decía, «Es que las personas por naturaleza son buenas.» O sea, sí se puede hacer diferente. Y me decían, «Eso no existe, eso es utopía.» Nunca lo creí. Dije, «No, no es cierto. Sí, somos buenos por naturaleza.» Yo comparto, comparto tu punto también. El mejor regalo que te ha dado tu trabajo, verme reflejada en otras personas, saber que somos uno mismo. Ah, qué bonito, ¿eh? Algo que aprendiste de alguien menor que tú, unos 10 añitos menor que tú, 20 añitos, o sea, de alguien más chico que tú. Hoy no, yo creo que serían de muchos años menos que yo. De mi hijo sería del hijo más chiquito. Él conecta muy fácil con esta parte en la que yo creo mucho de universo, de todo esto. Él conecta muy rápido y me enseña a hacerlo. Okay. Gran maestro. Cerca en tu vida. Okay. Qué maravilla. Una palabra que te defina en este año. Aprendizaje. Una pequeña locura que todavía sueñas y que no has hecho. M yo creo que no es ser mochilera por el mundo. Okay. Sí, sí. Claro, la María si no tuviera hijos ya estaría yo. Ya estarí caminando para Okay. Pero de mochila. Sí, sí. O sea, o sea, pero de mochila cómoda. Ah, okay. Eso es de mochila cómoda, pero de mochila. Okay. Es un punto importante. Un lugar al que siempre vuelvas o vuelves cuando necesitas paz. A mí misma. Okay. Y una frase tuya que te gustaría que todos recordaran. No es mía, es de mi papá. me la regaló cuando tenía 19 años y hoy me sigue acompañando. Aprende a viajar ligera por la vida. Okay. Entonces, esa mochila tendría que ser ligera para ir cómodamente. Entonces, pues, Claudia, muchisísimas gracias por abrirnos tu corazón, por compartir tu historia. Eh, yo creo que por dejarnos claro que eh reconstruirse es un acto de valentía, es un acto de fuerza y que cada pieza que coloquemos en nuestro yenga personal te va a acercar más a tener una vida auténtica, una vida plena. Entonces, a todos los que hoy nos escuchan, eh los invito a buscar este equilibrio en su yenga, a que cada pequeño movimiento cuenta para que esta torre se construya y se reconstruya tantas veces como sea necesario. Me encanta. Y entonces, si quieres compartirnos algún mensaje final, tus redes, por favor, me encantaría. Muchas gracias primero por la invitación. Cualquier persona que quiera eh conectar conmigo para esta parte de autoconocimiento, de verdad, de exploración, eh estoy como Claus Ramírez Ugalde en redes. En dos semanas voy a tener una masterclass que justo es es una masterclass gratuita, es regresando a mí, vuelve a ti. Los primeros pasos del autoconocimiento, así es que toda la información la encuentran en redes. Okay, perfectísimo. Pues entonces nosotros te despedimos con mucho cariño, con mucho gusto. vayan a la masterclass, métanse ahí a ver todo lo que Claudia nos puede compartir y todos nosotros nos vemos en el siguiente episodio de Charlando y Conectando. Y mientras tanto, construyan, construyan su torre, su yenga con con mucho amor y plenitud. Eso, un abrazo y hasta luego. Gracias. [Música]