T5E9 El Poder de los Libros para Cambiar tu Perspectiva | Valentina Trava

Duración: 53:07

En este episodio converso con Valentina Trava, creadora de contenido literario, promotora de lectura, quien nos invita a descubrir el poder transformador de los libros en nuestra vida.

Hablamos sobre cómo la lectura puede ayudarnos a conocernos mejor, sanar emociones y ampliar nuestra forma de ver el mundo.

Un episodio profundo y necesario para padres, educadores y cualquier persona que quiera reconectar con la lectura como una herramienta de crecimiento personal, empatía y transformación.

Ve este y todos los episodios de Charlando y Conectando en YouTube y Spotify. ️

Gracias a @roomtone.media por ser parte de este proyecto.

Conecta con Valentina Trava:
Instagram: https://www.instagram.com/el_librero_de_valentina/

Conecta con Rosanna Kelly:
Facebook: https://www.facebook.com/people/Rosanna-Kelly/61555577057075/

Instagram: https://www.instagram.com/rosannakellyy/

Spotify: https://open.spotify.com/show/19CJJQoipWGThc6Vxna25t?si=8ac56e406eb94587

Especialista del Episodio

Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Bienvenidos a Charlando y Conectando. Y hoy estoy muy contenta. Vamos a tocar un tema eh que a mí me gusta muchísimo y que ojalá y logremos eh con la invitada tan guapa que tenemos el día de hoy, que nos acompaña, eh sensibilizarlos y lograr que como a Valentina y a mí nos encante el tema del que vamos a hablar. Hoy tengo aquí eh nos acompaña Valentina Trava, es creadora de contenido literario, es promotora de lectura, coordinadora de clubs de lectura de muchos países en el mundo y es una verdadera apasionada y es una, como ella se define que me encantó, guerrillera de la literatura. Bienvenida, Valentina. Muchísimas gracias de estar aquí hoy platicando con todos nosotros. Muchas gracias a ti, Rosana. Un placer estar aquí contigo. Oye, a ver, eh hoy vamos a hablar de libros, ¿no? Y de todo lo que los libros pueden provocar en nosotros. Eh y la primera pregunta que yo eh entre ayer y hoy que estaba viendo, a ver qué qué de qué podíamos platicar, eh qué hace la lectura en una persona a nivel emocional, porque creo que va más allá nada más de eh leer unas líneas. Entonces, ¿cómo conecta la lectura con el ser humano que somos? Yo creo que una de las grandes cosas que da la lectura, número uno, es identidad. O sea, independientemente de que por ahí hay un escritor que dice que todos los libros son de superación personal, no solamente los que se dice que son de superación personal, creo que el libro te permite saber quién eres y a partir de ahí encontrar respuestas, pero también plantearte muchas preguntas porque seguramente en alguna historia habrán situaciones que tú no hayas vivido, pero que te permitan entender cómo funciona el mundo. ¿Cómo es la realidad del otro? Yo siempre digo que no porque en una historia la realidad sea distinta no quiere decir que no exista, ¿no? Entonces creo que el libro te permite conocerte a ti mismo. Hay una frase muy trillada que dice el libro como un espejo y creo que es real. O sea, todos los libros, además, llegan en el momento perfecto para hacerte entender o conectar con algo tuyo que no sabías que necesitabas resolver. Y esa parte de los libros me parece maravillosa, o sea, leerte te cambia la forma en la que vemos la vida, por supuesto. Y la forma en la que te ves tú, en la que te percibes tú, creo que te conoces muchísimo más, pero además te permite entender el mundo. Ahora, tú has tú tienes contacto con mucha gente que empieza a leer, a lo mejor gracias a a todo lo que ahorita nos vas a ir platicando. ¿Y crees que esas personas que empiezan a leer constantemente van teniendo cambios? Sí, claro, por supuesto. Había cosas que tú no sabías, que querías, que necesitabas, que sentías y alguien más las pone en palabras. Y eso que tú no puedes resolver, muchas veces una historia te ayuda como a empezar a entender qué es lo que está pasando contigo. En muchos casos, pues descubres también a lo mejor que necesitas eh un terapeuta, pero pero en casos más sencillos sí creo que el libro te da muchas respuestas, o sea, te empiezas a ver, empiezas a, lo que te digo, a encontrar cosas que dices, «Ah, caray, no sabía yo que necesitaba esta respuesta.» Y alguien lo escribió por mí. Y no es que te diga qué es lo que tienes que hacer, pero te amplíe el horizonte y te da posibilidades. Entonces, lo que dices es como que de alguna forma eh leer puede ser una forma de sanar. Claro, totalmente, por supuesto. Yo creo que el libro es sanador. Hay mucha gente y durante muchos años la gente me ha dicho, «Un libro me rescató de un duelo, un libro me rescató de una pérdida, un libro me rescató de un mal momento, de una crisis de salud mental, de ansiedad, de depresión. Por supuesto que sí. Entonces, hay libros que tú lees y ahorita que te escuchaba y hay otros libros que te leen a ti totalmente y a lo mejor ahí vas conectando con ese amor a la lectura que tú que tú tienes. Eh, y ahorita que llegaste empezamos a platicar un poquito de cómo vivimos, ¿no?, eh en la actualidad, cómo esta sociedad en la que hoy estamos inmersos va todo el tiempo en la erra del contenido, yo digo como muy rápido. Eh, hoy leer va contracorriente. Mira, se sigue leyendo, o sea, hay mucha gente que sigue leyendo y habemos muchas personas que estamos siempre en la búsqueda de esos lectores. Yo siempre he dicho que si no leen es porque el libro perfecto o el libro adecuado para esa persona no ha llegado. Y una de las cosas que yo busco hacer es encaminar. ¿Qué es lo que te gusta? Te sugiero. Pero si tenemos un un tema de tecnología en contra, eso es indiscutible. Y no con generaciones adultas ni con ni con niños, porque el niño todavía es muy maleable. Al niño tú le puedes controlar lo que ve, el uso de las redes sociales, el uso de un teléfono. La generación que está sufriendo esa brecha es la generación adolescente, o sea, son los adolescentes que están todo el tiempo a merced de un aparato, o sea, tienen el dispositivo ahí como primera herramienta para todo. Creo que esa es la generación más difícil hoy de encausar a la lectura. Se puede. Sí, hay que buscar 1000 estrategias, pero creo que por estar justamente con la atención puesta en algo que les da respuestas inmediatas, dejan a un lado la lectura que requiere tiempo y ahorita lo que ellos hacen es consumir inmediatez. Claro. O sea, la capacidad de los jóvenes de hoy en día de atención es mínima. Entonces, la lectura implica que tú le puedas dedicar atención a a ese ese libro que te está invitando a que tú lo leas. Eh, entonces, ¿las redes sociales de alguna manera, crees que te estén alejando o acercando a la lectura? Si se usan de manera favorable, acercan. O sea, ahorita hay una comunidad sobre todo de adolescentes y adulto joven que crea contenido en TikTok, que hace muchas reseñas y que pone sobre la mesa ciertos títulos que pueden ser interesantes para el público joven. Estás hablando de que son videos de 2 minutos. Un libro no te lleva a 2 minutos de lectura. O sea, un libro te lleva, si bien te va una semana, si lees muy rápido, 3 días, dependiendo el grosor del libro. Creo que por ese lado las redes fomentan mucho el la lectura, o sea, sobre todo porque proponen y dan este opciones de títulos, pero también dan respuestas y muchos jóvenes hoy no necesitan leer el libro, se meten a las redes sociales y tienen un resumen del libro perfecto, como si lo hubieran leído en 2 minutos o consultan chat GPT y tienen la respuesta. Creo que hay que buscar la forma y también entender el momento y como sobre todo como profesor, yo lo pienso mucho, que tienen la labor más difícil, sí, adaptarte y buscar estrategias. Y yo siempre les decía, pídanle a sus alumnos que lean un libro y en una reseña de 2 minutos que te hagan el resumen. Entonces, hagan un concurso de videoreseñas, que es lo que saben hacer, porque hoy controlan a la perfección programas de edición y tal. Entonces es como tratar de buscar estrategias para que lleguen y siempre funciona el si te están viendo leer un libro, el el la negación, el decirles, «No lo leas, no te va a gustar.» Cuando tú prohíbes algo, yo quiero leerlo en actico general. Esa iba a ser mi pregunta ahorita. ¿Cómo enganchas a un joven a la lectura? Mira, yo tengo dos hijos, una lee el otro te dice que lee unos hilos en X maravillosos y que aprende mucho, pero yo lo que hago es se suben al coche y estoy escuchando un audiolibro. Okay. Entonces, de repente, a ver, ma, ¿de qué está de qué habla el audiolibro? Entonces, lo pongo como en la situación y le y yo solita le digo, «Pero si quieres lo quito para que no te aburras.» No, no, no, déjalo, se oye bien. Entonces ahí no lo voy a escuchar completo, pero ya logré que se interese. Sí, platico mucho sobre libros, o sea, esta película está basada en el libro. ¿Hay diferencia? Pues sí, fíjate que Cumbres borrascosas, por ejemplo. Ahora fui justo con él y me decía, «Ma, hay mucha diferencia.» Sí, mi amor, si leyeras el libro entenderías. Lo tienes. Ya con que me pregunte, «¿Lo tienes, yo digo, ya voy de gané.» Lo vas a leer después. Pero sí lo tienes. Sí, es ir generando curiosidad, platicarles de libros, o sea, si envolverlos es muy difícil. Claro que es difícil. Eso no garantiza que se siente a leer un libro, pero al menos empieza a generar interés sugerir, a él le gusta mucho la historia, de repente, oye, encontré este libro por ahí si lo quieres leer. Pero para mí, sobre todo en esa etapa, nunca puede ser forzada. Si no quieren leer, no le fíjate, tomas tocas dos temas, yo creo que superimportantes. Eh, la figura, ¿no?, de esa generación que está arriba de los jóvenes, sean maestros, sean padres. Y creo que también nosotros hemos dejado de leer. Ah, claro. Entonces, como no lees como generación arriba, pues no sabes ni cómo hacer que el que viene abajo, pues también lea. Y es un ejemplo, eh, a mí siempre hay muchos papás que me preguntan, ¿cómo hago que mi hijo lea? Y yo pregunto, «¿Lees? No, no, pues nunca quieres, o sea, los milagros no existen. Te tendría que ver porque probablemente no sea de manera inmediata, pero en unos años él va a recordar siempre en mi casa hubo libros, mis papás leían, entonces ahí está el ejemplo, tal cual. Pero pero si no pues va a ser un caso excepcional, o sea, el que el hijo salga lector si los papás no leen porque no tienen acceso y sobre todo Rosana porque no es un artículo prioritario en la casa. Para mí un libro es, o sea, si mis hijos me dicen, sobre todo cuando eran chicos, entre un juguete y un libro, yo les decía, «El juguete tiene límite.» El libro no. O sea, ¿cuántos libros quieres? Puedo comprar un juguete nada más. Entonces era, ah, bueno, voy a ver si puedo cinco libros. Claro, es lo mismo. Si un papá te ofrece diferentes cosas, pero no te ofrece libros, nunca va a tener importancia para ti. Entonces, sí creo que es un tema de ejemplo. Y vincularlo con el otro tema que decías de educación. Eh, ¿qué nos pasa en México? ¿Por qué somos de los países eh en proporción menos lectores, porque hay países donde se lee mucho más? Hay varios factores. Uno es los programas de estudio, o sea, que muchas veces no tienen las lecturas adecuadas para las edades en las que se supone que tienen que fomentar la lectura. Dos, yo creo que el amor de los maestros o la pasión con la que los maestros comparten las historias, no es lo mismo llegar y dar una explicación monótona y aburrida a crear una estrategia para interesar al alumno. Esa me esas me parecen fundamentales. Si tú ves los programas de estudio, de repente les están dejando lecturas clásicas complejísimas que no les interesan. Si tú les dieras un libro mucho más accesible, probablemente lograrías el enganche, pero si le estás dejando a leer un libro que ni como adulto entiendes, ¿no? No, a mí en inglés Shakespeare leerlo, no e en secundaria no es el Yo siempre les digo, ¿cómo le das a un niño de tercero de secundaria el cantar del mío? Perdón, pero no es un somnífero, no va a entender nada. Entonces es imposible que ese niño después te diga, «Voy a seguir leyendo.» No, dale a leer a Harry Potter, los juegos del hambre, o sea, hay miles de opciones y probablemente logres el resultado que buscas. La otra otro factor que ¿por qué no lee México? Porque hoy por hoy los libros son muy caros y ese es un gravísimo problema porque se fomentan muchas otras cosas como tema piratería, pero sí el tema del costo del libro cada vez es más alto y la gente probablemente no pueda adquirir la cantidad de libros que quisiera leer. Entonces, si te pones a verlo de manera objetiva, para algunos el libro es un artículo de primera necesidad, pero en realidad no lo es. es un artículo de de lujo, es un pues si si lo quieres empezar a ver es un hobby, entonces postergas esas cosas para cubrir necesidades básicas. Entonces hay son como muchos factores, pero pero afortunadamente sí las cifras se han ido revirtiendo. O sea, hoy México lee más de lo que leí hace 5 años, o sea, que se leía creo que un libro por un libro al año en promedio. Ahorita a lo mejor ya vamos en tres ya es un avance. Agradecemos a todos. Agradecemos, agradecemos la pandemia y la pandemia ayudó. Sí, claro. No, no había opciones. No había opción. Y en en y la pandemia fue un momento en el que la gente dijo, «Si ya me acabé todo el repertorio de cualquier plataforma de streaming, ¿qué tengo en mi casa, porque todo el mundo tenía algún libro?» Pues un libro pues va. A partir del 2020 esos números empezaron a cambiar, no de manera drástica, pero sí de manera positiva. Pero fíjate qué interesante la pandemia que nos hizo regresar a lo interno a a hacia adentro y ahorita que te que te escuchaba, ¿no? lectura es hacia ti, hacia entonces yo creo que es importante hacer esta reflexión de lo que la lectura es, o sea, cómo realmente te hace voltear hacia ti y es lo que decíamos al principio, entonces cómo va se va conectando todo y creo que ese es el valor que nos da un libro. Y ahora, ahorita que te escuchaba también está la opción de los libros eh online, ¿no? Que yo amo el libro. Eh, yo a mí me encanta eh el olor al libro, el tener el libro, pero creo que también puede haber estas opciones que también a lo mejor no son tan caras y puedes tú leer. El libro digital tiene su camino ya bastante afianzado, o sea, su una posición ya bastante sólida, pero no desplaza todavía libro físico. O sea, el lector lector siempre quiere el libro objeto en la mano para leerlo. montan el libro digital y el audiolibro también, pero si consideras que para ambos tienes que pagar ciertas plataformas y tal, pues de repente para algún sector de la población es más complejo acceder a los libros digitales y el audiolibro. Pero sí creo que son dos grandes aliados porque los libros digitales tienen la número uno son más económicos. Encuentras todos los títulos que te puedas imaginar que muchas veces no encuentras en formato físico y en cualquier idioma. O sea, hay gente que lee en otros idiomas y eso es maravilloso. Y el audiolibro también. Yo soy muy fan de los audiolibros, amo. O sea, no me encantó esa idea del coche, lo muy cercano, porque a lo mejor no tienes tiempo de estar sentado, pero así de algún modo estás todo el tiempo en conexión con el libro, ¿no? Totalmente. Y hay personas que están en contra del audiolibro que me dicen, «No significa escuchar, no es leer.» No, no, no, definitivamente no. Pero yo lo defiendo mucho porque les digo, la literatura comenzó con la oralidad, o sea, la literatura no comenzó, o sea, sí se creó la imprenta, pero aún cuando se crea la imprenta la gente era analfabeta, la gente no sabía leer. Entonces, ¿cómo se transmitía las historias? De boca en boca. Claro. Entonces, cuando me dicen, «Es que no vale, no, no, no, no voy a discutir.» Sí vale. Y además, obviamente, trabajas distintas áreas del cerebro. El tema de la concentración es muy importante porque la gente que no está acostumbrada al audiolibro, si divagas, es una cuestión de trabajar la concentración, pero al final creo que es un muy buen aliado para los lectores y para la gente además con eh algún tipo de discapacidad, debilidad visual, o sea, la historia entra por otro sentido, o sea, te fomenta varias y te desarrolla varias habilidades. Ahora, ¿por qué muchas personas, a mí me encanta leer, me gusta leer, pero y qué libro estás leyendo? Ay, no. Eh, ¿por qué no leen? O sea, si tengo en mi cabeza que sí me gusta leer, ¿por qué no leemos? Por pretexto. Es como la gente que te dice, «Voy al gimnasio. ¿Hace cuánto fuiste?» «Hace un mes.» Es lo mismo. O sea, yo siempre digo, «Para que pasen cosas distintas, hay que hacer cosas distintas.» ¿Y qué significa eso? Dedicarle cierto tiempo al día. No estoy diciendo una hora porque que mucha gente te va a decir, «Yo leo 2 horas.» Está bien, qué bueno que dispongas de ese tiempo, pero para mí con 10, 20 minutos diarios de audiolibro, de libro digital, de libro físico, como puedas, creo que es más que suficiente. Siempre va a existir el pretexto de no tengo tiempo. O sea, ese es el más fácil para zafarte. Ahora también ahorita que te escucho creo que hay que con esta pasión con la que hablas, eh creo que mucha gente no es que no quiera leer, pero no la he encontrado, nadie la ha sabido transmitir esta pasión y este gusto por el libro. O sea, tú te desde que tus ojos brillan, ¿cómo cómo ubicas que estás viendo el libro y cambias? ¿Cómo podemos eh generar esa ese disfrute eh hacia el libro? Yo creo que encontrando la historia adecuada, ya cuando el lector encuentra la historia que está buscando y que le resuena y que lo mueve, ya, o sea, es palomita, misión cumplida. Pero también entender que no siempre tenemos la posibilidad o tenemos la sí tenemos el privilegio de contar con gente alrededor nuestro que lee y siempre te hace falta compartir el libro. O sea, como lectores lo terminé y te muerdes así la lengua porque nadie quiere escucharte hablar de un libro porque qué flojera. Pero cuando encuentras ese espacio en el que puedes hacerlo es maravilloso. Y sí creo que hay que buscarlo. Hay muchos, pero desde los clubes de lectura, las mismas cuentas en redes sociales que hablan sobre libros, o sea, ir buscando esos espacios para crear esta comunidad lectora para mí son indispensables y es lo que te digo que surge a partir de pandemia. Ahora tú coordinas varios club o coordinas, coordino. Sí, como si dos, tres, como cinco, seis. Y vives esto y ves como el que no leía o el que y el compartir y el gusto que te da que te estén entendiendo. Yo tengo tres hijos y los tres leen mucho y dos de ellos, uno vive en Australia y la otra en Italia. Pues de repente, Mariano, vamos a leer el mismo libro. Sí, Daniel. Entonces leen el mismo libro y hablan y se platican. ¿Qué viste? ¿Y en qué va así? apúrate para comentar. Y entonces vas creando, fíjate, te estoyando dos hermanos lejos que el libro los une, que la literatura, o sea, buscan ese nexo para seguir comentando. Entonces, ¿cuántas cosas positivas te puede generar? Ah, no, totalmente. Y con los clubes de lectura lo he visto. O sea, hay ejemplos, pero para regalar, o sea, gente que no se conocía, que a partir de pandemia empezó a leer el mismo libro, a comentar y hoy soy hoy son grandes amigos, hoy ya viajan juntos, se reencuentran en diferentes países de dependiendo de dónde viva cada uno. las conversaciones que surgen también las confesiones, porque el libro te lleva a hablar de cosas muy personales y siempre se hace algún tipo de comentario como esto no lo saben en mi casa, pero o sea, y vas y se lo confiesas unos extraños con los que llevas años compartiendo la lectura. El club de lectura. Claro. Ahora, ¿qué creencia tenemos que nos limita para empezar a leer? que es difícil, que hay que tener cierto tipo de conocimiento, que la literatura solo es para nerds o para gente que estudió y que qué flojera, que son superaburridos, todas esas todavía existen. O sea, hay gente que te ve leyendo y te dice, «Huácala, no, que qué flojera, o sea, qué aburrido, es que no has leído lo que yo estoy leyendo.» Entonces, creo que eso juega un poco en contra, aunque ya últimamente a los lectores nos empieza a valer. Sí, claro. que es lo que opinan los demás es, no leo, está mejor mi mi lectura que la plática, por ejemplo. Entonces, saco el libro. Ahora, fíjate, eso es algo importante. Muchas veces eso es lo que empieza a pasar también, eh, lo que está fuera no te está dando lo que me da mi libro. Entonces te te vuelves y te apartas un poco porque eh mis hijos se burlan, mi papá le muchísimo, mis hijos se burlan de que mi papá siempre dice, «Es que yo traigo siempre a mi mejor amigo y su mejor amigo es el libro.» Entonces, ¿en dónde está? Él si tiene que esperar, saca su libro y está pasando un momento pues bomba con su libro. Entonces mi hijo al chico le dice, «¿Y trajiste a tu mejor amigo?» Y siempre, claro. Y eso es lo que te da un libro, o sea, al nivel de un hombre de 70 años que te sigue diciendo que su libro es su mejor amigo. Sí, por supuesto. Yo, mis hijos se burlan mucho porque me dicen, «¿Cuál es tu mejor plan de viernes?» Y yo, «Quedarme en mi cama leyendo.» Ma, pero quedarme en mi cama leyendo. ¿Por qué? Porque ¿por qué? Porque es un momento conmigo, es un momento donde estoy viviendo a través de una historia, algo que probablemente yo nunca vaya a vivir o me estoy enfrentando a una realidad que no es la mía y que me interesa. O sea, sí creo que el libro empieza a llenar muchas, te empieza a llenar en muchos aspectos. Hay veces que ya la plática con tus amigos es la misma de siempre, no sales de lo mismo. Y a mí me pasa mucho que digo, es que está más interesante lo que me están contando, lo que estoy leyendo que ponerte a hablar de alguien más. ¿Sabes? O sea, meterme en la Yo no me quiero meter en la vida de nadie, me quiero meter en la vida del protagonista del libro que estoy leyendo. Yo creo que por eso, por eso lo disfruto tanto. Y le pasa a muchos lectores, eh, o sea, me ha tocado gente que me diga, «Estaba en la reunión de Navidad, en la cena, me fui al cuarto a leer porque ya no podía porque ya no podía.» Sí, claro, porque estás en otro lugar también, o sea, estás aquí, pero también estás en otros lugares. Ahora, la imaginación, la capacidad de crear mentalmente eh espacios, momentos, situaciones, también la estamos perdiendo totalmente, porque si no está aquí y yo no lo veo, no existe. No existe. Y esa es una maravilla, porque el libro, cada lector imagina un mundo y un escenario distinto. No importa si está leyendo el mismo libro. Y tiene también que ver el contexto en el que viven. Uno interpreta de una forma, uno interpreta de otra, dependiendo del país, el idioma, la época, la edad, todo. Entonces, y eso alimenta, o sea, hoy no lo que tú dices, hoy no nos podemos imaginar nada, nos cuesta mucho trabajo. El lector, no, porque el lector indiscutiblemente a través de una descripción va a imaginar algo y el personaje va a tener ciertas características y el lugar va a tener ciertos detalles y la cabeza del otro lector los va a modificar. Entonces se vuelve hasta un tema de complemento. Es, yo no lo había visto así, pero tienes razón, pero es que tú no te fijaste en que aquí menciona que el lector tiene el color de piel, pero yo me lo imaginé ya está, o sea, ya lo que para mí no era importante, como tú dices, a lo mejor para mí la casa eh me salté, o sea, no fue, no lo retuve y para ti sí. y comentarlo. Claro, te te vas enriqueciendo, te complementas eh el comentario, ¿no? Sí, totalmente. Y lo que te digo, a mí me pasa, yo tenía ahorita ya no está, pero porque para la pobre el horario era 2 de la mañana conectarse en Francia. Entonces llegó un momento en que me dijo, «Vale, yo necesito trabajar y dormir.» Pero su punto de vista era muy distinto. Si leíamos un libro de algún autor latinoamericano, había que explicarle por qué los personajes hacían tal cosa. Y es que, a ver, fíjate, o sea, aquí en México la tradición tal es que aquí no, aquí somos más fríos. Entonces esa parte para que ella entendiera y lo mismo al revés, o sea, cuando un libro estaba ubicado, por ejemplo, en en Europa, ella complementaba la lectura con información que nosotros no tenemos porque no vivimos ahí, porque no somos europeos. Entonces, era muy interesante ver como cada uno, o sea, sobre todo en tan radicales en los lugares para vivir, iban complementando la historia y todo es un aprendizaje brutal. Sí. situarte en el, o sea, en el lugar geográfico, en el momento que a lo mejor tú nunca lo vas a vivir. Ahora, fíjate lo que estás diciendo y me encanta. Cuando tú platicas con alguien que lee, se vuelve una plática deliciosa. ¿Por qué? Porque tienes más cultura, eh, puedes enriquecer cualquier tema. Yo te digo, de verdad, yo he vivido con mi papá, pues toda la vida y es un hombre que tema que le toques, tema que él va a aportar, tema que él va a ser el comentario simpático, el ¿Por qué? Por esta capacidad lectora que ha desarrollado toda su vida y que no deja de, o sea, y está buscando el nuevo tema y el nuevo libro y de repente estamos platicando de algo y llega y te mira, lelo. ¿Por qué? porque es exactamente lo que te interesaba a raíz de lo que tú eh expusiste en la plática. Y un libro te lleva a otro, o sea, un tema se va se va conectando. Me ha tocado escuchar muchas veces al asistir a una cena o así que en lugar de llevar la botella de vino, los chocolates, el postre, lleven un libro, nunca se va a acabar la conversación. Y es cierto, o sea, siempre vas a tener abierta ahí una posibilidad y si todos son lectores, pues con mayor razón. se va conectando una lectura con otra y siempre está el tema vigente y si no incluso tienes como muchas referencias culturales, históricas de todo lo que has de todo lo que has leído. Bu decía, por ejemplo, yo como maestra eh o los papás que nos están escuchando que quisieran eh hacer que sus hijos se acercaran a los libros, ¿qué tres claves nos podrías dar o tres eh puntos importantes a desarrollar para que poder atraer al al chavo a la lectura? Uno preguntarle qué quiere leer. O sea, yo creo que el peor error es llegar a imponer. O sea, si tu hijo te dice, «Me encanta el fútbol, quiero leer sobre mundiales.» Hay libros sobre mundiales maravillosos, sencillos, fáciles. Es más, que empiecen a leer personajes y al rato ya se saben las banderas de los países. O sea, ya, o sea, siempre la lectura siempre va a traer consigo aprendizaje. Entonces, eso es como darlo por sentado. Pero yo creo que preguntar qué leer sí sugerir, generar el interés. Olvídate del choro de es que los beneficios de la lectura son, o sea, no va por ahí y menos con un adolescente. Es a lo mejor saber qué y empezar a sugerirle los libros por aquí, por acá, las películas, por ejemplo. Oye, ¿tú sabías que este libro este se es originalmente esta película es originalmente un libro? Creo que por ahí puede funcionar también. Y creo que el tema de los audiolibros, o sea, que como papá, si no lo haces, tú empieces a escuchar audiolibros. Eso me encantó. No, es que yo tengo una anécdota con mi hijo que yo lloraba de la risa porque lo tenía yo que traer a una cita aquí a México y todo el trayecto de Toluca, bueno, de Metepec para acá, puse yo un audiolibro y era un audiolibro de unas mujeres casadas, del libro, de hecho el libro se llama Historia de Historias de Mujeres Cadas. Me acuerdo que llegamos todo el camino, nada más lo veía y yo nada más preguntaba, ¿le quito? No, no, no, no. Est demostrar interés. No, déjale, ma, está bien, escúchalo tú, mamá. Ve entretenida tú. Cuando llegamos a la cita le digo, «Tienes que bajarte.» Y me dice, «Por favor, no.» Me dijo, «Necesito saber cómo acaba.» Entonces le dije, «Te juro que no lo sigo escuchando. Le pongo pausa y cuando te subas lo volvemos a escuchar esa vez.» Porque obviamente fue, «Pero ma, ¿por qué hacía esto?» no lo escuchó completo, pero era, «Ma, ¿por qué hizo esto?» Entonces, y entonces ellos ya empiezan a tener también referencias, ¿no? De por qué la gente se comporta así. Y hay muchas veces que le digo, «Estás muy joven, no entiendes.» No. Y me dice, «No, pero es que explícame.» Para mí esas esos momentos son así de, «Wow, ya ganancia.» Yo creo que es buscar como ciertas estrategias y el decirle lo de lo de no puedes leer. Eh, eso me encantó. ¿Y crees que hay libros que pueden conectar más con el joven hoy en día? Sí, claro. Y hay más, ¿no? Por supuesto. Y de hecho, uno de los géneros que más se vende en México después de la no ficción es la literatura juvenil. Hay propuestas miles. Es cuestión de que ahorita hay una plataforma que se llama Watpad, que es una plataforma donde sobre todo escritores muy jóvenes empiezan a escribir, es una cuestión en línea como red social y los mismos lectores que son jóvenes pueden comentar o sugerir cambios dentro de la historia. ¿Okay? Mm. Entonces, el el el autor les puede subir ciertos capítulos y decirles, «A ver, ¿con quién quieren que se quede la protagonista? Tal o tal.» Entonces, los chavos votan y entonces ella basándose en las respuestas o él puede ir construyendo la historia. De esos libros hoy hay éxitos comerciales y de ventas brutales, pero te estoy hablando de millones de libros que se han vendido porque de repente se hicieron tan famosas en la plataforma que las editoriales llegaron y compraron los derechos y los publicaron. Hay mucha gente que hoy llega a librerías y te dice, «Recomiéndame un libro de Watpad.» O sea, ya olvídate el autor del género que se haya escrito primero en Watpad y que haya sido tan famoso que llegó a editoriales. Ay, me encanta porque yo cuando era niña leía de los que decían, «Cambia la página 86 si quieres que o si quieres que ya termine a la 23. ¿Y cómo tú te sientes que eres parte de la el crear Ajá la historia?» Entonces aquí, ¿qué padre? Claro, porque yo siento que yo aporté, entonces es es un pedacito mío. Ahí está, porque sí se hizo lo que yo sugerí. Claro. Exactamente. Entonces, esa es una de las esa es una plataforma que ha funcionado muy bien para jóvenes, porque aparte se escriben fanfix, o sea, de las historias los mismos fans crean otra historia con personajes famosos, entonces también eso les causa mucho interés porque de repente se está escribiendo una historia, no sé, de Harry Styles como protagonista. Todo el mundo quiere leer la historia de Harry Styles. Probablemente tenga muchas deficiencias de lenguaje gramaticales y tal, pero están leyendo. Sí, eso es importante. Y dejar de ver la lectura como una obligación. Creo que también es porque tienes que leer 10 minutos, siéntate y lee. A ver, ve leyendo en voz. Tien, pero el tener el tienes que te puede funcionar a lo mejor en niños, eh, pero en adolescentes que mientras más les digas tienes que menos van a hacer. Entonces, no no funcion quitarla como la obligación, ¿no? Por totalmente. O sea, yo llego y sugiero. Yo yo tengo libros en toda mi casa y de repente es, ¿de qué trata, ma él? ¿De qué trata, ma? De tal cosa. Mm, ¿me lo puedo llevar a mi cuarto? Sí, a lo mejor el otro día está de regreso, ¿eh? Y me dijo, «Ah, esto terrible.» Pero dije, «Bueno, al menos sabe que ahí está y eventualmente va a caer, ¿no?» Bueno, ya lo estás ojeando, ¿estás viendo de qué se trata ahora? Tú dijiste hace ratito algo, este, que creo importante, eh, no hay el libro perfecto, no, sino el correcto para ti. ¿Cómo saber cuál es correcto para mí, mis gustos, mis aficiones o el tema que a mí me interesa o lo que yo estoy viviendo? Todo eso influye para que yo pueda escoger un libro y y me enganche a él. Totalmente. Sí, claro. O sea, si te dan un libro por primera vez cuya historia no te interesa, pues ese libro y empiezas a aburrirte. O sea, yo siempre les digo, yo a un libro le doy 70 páginas de prueba y lo y y hay veces que los de si a los 70 páginas el libro ya me dormí tres veces, ya me paré, agarré el teléfono otras 10, quiere decir que ese libro en ese momento a lo mejor no. O sea, para que un libro sea para ti es porque es un libro que empiezas a leer y tienes necesidad de regresar. O sea, ¿quieres que el mundo se detenga para tú estar metida en ese libro porque te estás identificando con algo, con lo que quieras, el personaje, la situación, tú emocionalmente por lo que estés atravesando, pero eso, esos libros que no te sueltan, que es una sensación muy rara porque dices, «No quiero que pase otra cosa, o sea, no quiero hacer otra cosa más que leer.» Y estás ahí todo el tiempo y toda la atención. Cuando llegas a esos libros, ya lo demás es lo de menos. A ver, a ti, Valentina, ¿cuál ha sido ese libro que te que te ha marcado, que te ha dejado que dices mi mejor libro o habido muchos muchos y y sobre todo por épocas? Recuerdo mucho Harry Potter, por ejemplo, yo no soy lectora de fantasía y con Harry Potter era enfermedad, ¿okay? O sea, yo decía, «Necesito que no pase nada.» En esa época yo estaba estudiando todavía, decía, «No quiero estudiar, ya quiero leer.» Y me vale. O sea, y te empieza a valer el mundo, o sea, no voy a hacer tareas, voy a leer. Me pasó recientemente con un libro que se llama Clausy Lucas de una autora húngara que se llama Gota Kristof, que fue de esos libros que además cerré y lo leí hace como año y medio. Lo cerré y fue un viaje como de tr días después. Yo seguía pensando en el libro y yo decía, «No, o sea, lo que leí, cómo, por qué lo leí, por qué me movió, porque no es un libro fácil, no es una historia con la que yo me puedo identificar porque es un libro de guerra, pero la forma en la que construyó me pareció espectacular.» Y han habido varios. Eh, hubo uno en pandemia que de hecho mis hijos se burlan mucho porque me dicen, «Ma, hay un antes y un después de ti por ese libro.» Y es Salvar el fuego de Guillermo Reaga. O sea, ese libro cuando salió fue como y sí me di cuenta de que yo conectaba con el libro, o sea, yo sentía que me identificaba, reflejaba un mundo en el que no era mi mundo, pero yo decía, híjole, o sea, me gusta el tema, me incomodó mucho y creo que esas cosas fueron las que hicieron que se quedara en mi cabeza y que yo no pudiera dejar de leer nunca. O sea, esos dos libros han sido muy importantes para mí. ¿Y de dónde salió tu amor a la lectura? ¿Cómo empezó Valentina a leer? ¿Quién la llevó? ¿Cómo cómo cómo ese acercamiento a los libros? En mi casa, mi abuelito materno era escribía, pero no recuerdo a nadie en mi casa leyendo, solo a mi mamá, porque mi mamá estaba en clubes de lectura. Desde muy chica mi mamá me decía, «Cuando sea cuando seas grande lee tal cosa. Siempre el Flores en el ático, la historia de los Borodín, o sea, habían como libros muy marcados, pero yo creo que sí, yo fui esa ese caso excepcional en mi casa, porque son lectores algunos, pero los menos, pero no que decidieran estudiar letras, por ejemplo. O sea, que fue lo que yo hice, o sea, yo dije, esto es lo mío. Y llegué a esa etapa, a esa decisión. Sí, estando en prepa, leí de chica, pero sobre todo en la adolescencia dije, «De aquí soy.» Sí. O sea, era leer, leer, leer, leer todo el tiempo. Y cuando me tocó decidir la carrera, primero tomé una muy mala decisión por ahí y después dije, «No quiero dedicarme a otra cosa que no sea a los libros.» No, pero qué padre. A ver, muchos de repente no saben a qué y tú regresaste a lo que realmente querías. A lo mejor eh eh si no te hubieras equivocado el camino y a lo mejor no serías eh lo feliz que eres hoy eh transmitiendo este amor a los libros. No, totalmente. Yo empecé cuando salí de la de prepa, yo tenía muy claro que quería estudiar letras y en mi casa no fue una opción. O sea, mi mamá me dijo, «No hay forma de que lo estudies.» Porque impía en Cuernavaca, implicaba irme a México y no, o sea, económicamente no se podía y mi mamá me dijo, «No, no, no, no. ponte a estudiar algo que te dé de comer. Y me inscribí a comercio internacional y duré un año. O sea, el año dije yo, ¿qué hago aquí? Porque obviamente la presión de te vas a morir de hambre era diaria. Si estudias letras, te vas a morir de hambre. Me acuerdo que hice el examen de admisión a la Universidad del Estado a Escondidas. Cuando aprobé el examen le dije a mi mamá, si me voy a morir de hambre, me voy a morir de hambre feliz. Uno no sabe lo que está diciendo esa edad, ¿no? Ya cuando estás más, o sea, cuando eres responsable de una casa, dices, «Pero se puede porque hay pasión y vas buscando la forma.» Pero, ¿por qué? ¿Por qué pensamos que la literatura y los libros no nos van a dar de comer? Precisamente, sobre todo porque también es un tema cultural, o sea, que está relacionado con el arte y el arte siempre se habla del amor al arte, se hace por amor al arte. Y yo siempre les digo, yo no como libros ni pago colegiaturas con libros, o sea, hay que hacerlo redituable y porque la gente no lee, o sea, y además, ¿sabes qué? Hubo un error ahí, yo creo, de orientación en el momento de estudiar la universidad, porque nos limitaban mucho el campo de trabajo, o sea, nos decían, «Solo van a servir para investigación o para docencia.» Y por desgracia, la docencia en México no es bien pagada. En otros países sí, pero aquí no. Entonces, era como creer que solo podías dedicarte a eso. Después de muchos años, porque llevo 10 años dedicándome a a la promoción de los libros, después de 10 años vi que el campo de trabajo era inmenso y que de haber sabido pude haberme dedicado muchísimo antes a otras cosas relacionadas con los libros. ¿Y por qué esa esas ganas de promocionar el libro? Porque yo siempre quise es más bien y lo empecé lo empecé haciendo como un hobby, como algo para mí. Yo decía, «Yo quiero hablar de libros y como no tengo a gente tan cercana que hable de libros o que lea tanto, las redes sociales en ese momento, hace 10 años estaban como muy en su apojeo.» Y dije, «Voy a agarrarme de ahí.» Entonces empecé abriendo una cuenta y hablar de libros. Pero sí, desde un principio tuve muy claro que quería dedicarme a fomentar la lectura. No me gusta la palabra fomentar, pero bueno, dedicarme a perseguir lectores y atraerlo. Siempre digo que el camino del bien. Y se empezó a convertir cuando te das cuenta de que llevas toda una mañana grabando videos y toda una tarde editando videos y leyendo cada vez más para tener más opciones de recomendación. Entonces, ahí es cuando cambió la concepción que yo misma tenía de lo que estaba haciendo y se convirtió en un en un trabajo. Pero siempre ha sido eso que porque siento que la lectura es es para todo el mundo y lo que lo que pasa es que no han llegado, entonces es como facilitarles ese camino y acompañarlos. Y yo creo que te ha ido sorprendiendo porque hay muchísima gente que también sí le Sí, claro. O sea, así como ahorita estamos hablando de mucha gente que no lee y cómo fomentar, también te das cuenta que hay muchísima gente que sí lee y por eso a lo mejor también te han apoyado y te siguen y te preguntan y por eso tienes todos los seguidores que tienes, porque claro, la gente conecta contigo y con este amor a la lectura que tú que tú compartes. Y siempre les digo que son lectores de closet, nada más no lo quieren reconocer. O sea, sí son lectores, pero les daba pena reconocer que eran lectores. Les digo, «No, no, no, no. Aquí estamos todos en el mismo canal.» Pero fíjate esto que me encantó, lectores de closet. ¿Y por qué no salimos? ¿Por qué? Por esto que tú decías hace ratito, que el que lee es el nerd, el que lee es Y en cambio hay que darle socialmente el valor al lector. Sí, sí. al libro, pero también al lector. Reivindicar esta idea. Totalmente la idea que tenemos. Y y te lo digo yo como adulta, que tengo amigas que no leen, que me dicen, «Ay, qué flojera, ya vas a leer, haz otra cosa que no sea leer.» O sea, y que y y yo buscaba esos espacios y te juro de esconderme, o sea, decir, «Hoy quiero leer.» O sea, lo típico ya como mamá esperando en alguna clase o una cosa así de mis hijos, yo quedarme en el coche leyendo y que me dijeran, «Pero, ¿qué haces leyendo? Qué aburrido. Estamos aquí todas platicando, estamos platicando y yo les decía, es que ya oí la misma plática 30 veces, no me importa, yo quiero leer, ¿no? Entonces todavía existe y ay, qué flojera. Ahí vas otra vez o ahí vas a hablar de libros. Lo veo con la gente. O sea, cuando es que leí, luego yo hasta hasta yo misma me contengo cuando haya es que fíjate que leí y sabes que el dato que vas a dar es interesante, pero ya te pusieron el ojo en blanco. Ahí va con sus libros, todo libros. Entonces digo, tienes razón, no vi nada, no leí nada. Mira, acerca de Diego, mi hijo, hay una hay una niña que eh que lee mucho, que escribe mucho y tristemente a la edad adolescente se ha separado de sus amigas por esto que tú comentas. Porque las amigas de algún modo pues es la rara, es la eh la que hace algo diferente, la que no se divierte como ellas, ¿no? Porque pues no comparte el wiri o la crítica o entonces qué rara, o sea, es la rara. Entonces, mejor no la invitemos a las reuniones, a las fiestas, porque pues es diferente. Y esa niña que se quede en su casa leyendo se la ha de pasar mejor que ellas. Y ellas no lo saben. Es que Y ellas no lo saben. Claro. Y se está conociendo muchísimo más y está y está viendo una está entendiendo la vida de una forma distinta a como ve la otra y va a ser una mujer con mucho más capacidad de discernir criterio, sentido común, o sea, lo que esa niña en soledad está aprendiendo. A las otras a lo mejor les va a llevar años entender o a lo mejor nunca lo entiende. O a lo mejor nunca lo entiende. Entonces, ve, o sea, digo, de algún modo no te estoy preguntando, pero sigues dándonos información el por qué sí seguir leyendo o empezar a leer. O sea, nos estás generando la curiosidad, la imaginación, eh el saber que un libro me puede eh dar herramientas eh y generar en mí o algo que yo no conocía y que el libro me ayuda a descubrir. Entonces es maravillosa la lectura. Empatía, Rosana. Yo siempre les digo, este mundo necesita seres humanos empáticos y todo el mundo te dice que somos cada vez más empáticos y e incluso hay lectores que siendo tan lectores son cero empáticos. Entonces les digo, les hace falta leer más para juzgar menos. Eso es ciertísimo. Totalmente. Y en un adolescente creo que todavía más, porque además en el en el adolescente lo único que ven es el el mundo inmediato que los rodea, o sea, su realidad no es más allá que sus amigos. porque a los papás los empiezan a dejar fuera. Pero a mí me ha tocado con mis hijos de repente platicarles, alguna vez me llegó un libro de una niña en un país musulmán, no me acuerdo cuál era el, voy a tratar de acordarme del libro, es muy bueno porque es una niña como de 10, 12 años que a partir de que tiene la menstruación decían casarla con un hombre de 60. Entonces, me acuerdo que yo se los estaba platicando a mis hijos, eso no existe. Le dije, «No es tu realidad.» Investiga. Entonces, me acuerdo era, ma, pero ¿por qué? Ah, entonces ahí ya el libro me dio pauta para decirles, hay un tema, hay un mundo allí afuera y es un mundo que tú no conoces porque lo tienes aquí cercado y como papá lo vas delimitando para protegerlos. Digo, pero la realidad es dolorosísima. O sea, el mundo así tan perfecto y tal, cuando les revientas la burbuja se dan una de topes. El otro día me tocó una mamá que llegó a preguntarme si podía recomendarle un libro a su hijo, cierto título. Mi primera reacción fue, «No, el libro está muy fuerte. ¿Cuántos años tenía el niño?» «Creo que 12, 13.» Le dije, «No.» Le dije, «Tira teléfono.» Y me dice, «Sí, dáselo, dáselo.» Le dije, «Lo que ha visto no es nada comparado con esto.» Pero fíjate cuál fue tu primer, o sea, no porque dije, «No, pobrecito niño, lo van a traumar.» O sea, dije, «¿Por qué tiene que estar leyendo esas cosas tan duras?» Cuando me contesta que tiene teléfono, le dije, «Dáselo.» Le dije, «Todo lo papás creen que sus hijos en internet solo ven caricaturas.» Esa es la Y no señores, no, no, no, no. y menos cuando se los das a una edad tan temprana. Entonces yo digo, si tienen acceso a un teléfono, tienen acceso al mundo entero. ¿Qué mejor manera de entender ese mundo que a través de la literatura y no de una mala información, de un mal comentario, de una noticia que puede tener toques falsos? Dale a leer algo. Va, va. Igual el libro no tiene la verdad absoluta, pero vas a empezar a cuestionarte las cosas, ¿no? Claro. Mira, tengo una amiga que da unas conferencias preciosas del cuent lo que genera el cuento desde pequeños, lo que trabajas, lo que tú decías en el cuento desde pequeños. Entonces, ¿qué importante es que te lean cuentos y que tú leas cuentos? Hay varios estudios, de hecho hay un libro y lo acabo de leer hace no mucho, cómo el los niños conciben el mundo y lo entienden mejor a través de un cuento, desde el amor, la empatía, la amistad, los valores básicos, pero quedan mucho más mucho mejor ejemplificados a partir de un cuento donde ciertos personajes representan ciertas situaciones o ciertas. Entonces es maravilloso ver cómo funciona el libro en la mente de un niño. Ahorita que dices mente, la neurociencia hoy, ¿no? Que está es un tema que todo eh ¿cómo aporta un libro? ¿Cómo conecta un libro con todo este tema de la neurociencia? Híjole, ahí sí no tengo mucha idea porque no he leído eh mucho sobre neurociencia, pero independientemente del trabajo mental que requiere, o sea, yo creo que no quiero regarla, Rosana en ese tema, pero pero sí creo que hay, o sea, el trabajo que se hace mentalmente, lo que las conexiones neuronales que haces, olvídate de las emocionales, o sea, para trabajar sobre todo en niños el vocabulario, la retención, La comprensión. O sea, hoy un joven, incluso un adulto, no comprende lo que lee y me voy a lo básico, ni siquiera unas instrucciones, o sea, ni siquiera un manual de instrucción. Entonces, cuando tú pones a su alcance un libro más complejo, te das cuenta de que no hay. Pero es porque es una es falta de entrenamiento del cerebro. O sea, yo les digo, todo lo eso que se nos dificulta es falta de entrenamiento. Lo tienes dormido y la lectura empieza a destapar y yo creo que hacer conexiones distintas. Totalmente, ¿no? Bueno, es que hay mucha gente que de verdad el instructivo les da flojera leerlo, entonces no saben usar bien el aparato ni todo lo que eh los beneficios que te puede dar porque te dio flojera leer el instructivo. Exactamente. Entonces, claro que y además yo siempre pienso hay ciertos tipos de inteligencia, o sea, hay gente que es mucho más intuitiva, mucho más racional, ¿sabes? No creo que estemos peleados unos con otros. Desarrollamos capacidades distintas, pero si no las trabajas, si no las si no las ejercitas como el mismo cuerpo, se van atrofiando. Se atrofia y el cerebro se atrofia. Y el cerebro hoy lo que decías con el tema de la información, cómo nos llega, lo estamos adormeciendo. O sea, cada vez hacemos que trabaje menos. Sí. Y el músculo se va trando, el músculo se va muriendo. Entonces, al rato te es imposible hasta un tema de memoria, ¿no? Pu, nadie se los teléfonos ni o sea, yo antes me sabía el mío, el de mi abuelita, el de mis amigas, hoy nadie. Exactamente. Nadie. Exacto. Sí. Y ya llamar a Ya ni siquiera le tienes que picar tú. Sí, llamar a creo que sí lo estamos lo estamos desperdiciando y creo que la lectura en ese sentido te lo mantiene bastante al tiro todavía, bastante fresco, te te te regresa a a lo que somos, ¿no? ¿y qué crees que estamos llegando ya casi al final del del episodio? Y tenemos una sesión de preguntas rápidas, si me permites. Eh, lo primero que te venga a la mente. Leer es disfrutar. Un libro que te cambió la vida. Clausy Lucas, un libro para empezar a amar la lectura. Persona normal de Benito Taibo. México necesita leer más. ¿Por qué? Porque necesitamos ser un país con mayor sentido crítico. Un error común al into. Ay, está buenísimo. Es cierto. Yo yo Te distraes. O sea, ya me es que me caché yo ahorita. Pero es que ni siquiera poniéndolo en silencio, o sea, es en automático. Yo lo hago. O sea, estás leyendo y cada cierto ciertos minutos haces esto para ver notificaciones. Aviéntenlo por ahí, pónganle modo avión. o destinen una cantidad de tiempo para la lectura, sabiendo que no van a usar el teléfono. Leer de día o de noche? De noche. Sí. Ah, subrayar o no subrayar. Por supuesto, rayen el libro, hagan lo suyo. Bien, yo también subrayo, pero con reglita y porque así, pero te voy a decir por qué, porque así subraya mi papá. Entonces es esta parte de y el libro con cuidado y entonces hagan lo suyo. Me encantó. un autor que nos recomiendes. ay, Agota Cristof, un libro que te hizo llorar recientemente esta herida llena de peces de Lorena Salazar Mazo. Un libro que te incomodó. Acabo de leer uno, perdón, el título, Zonas húmedas de Charlotte Rosh, jóvenes y lectura en una palabra. Destino, redes sociales y lectura. ¡Uf! Híjole, contraproducente. Un hábito para leer más. Constancia. El mejor lugar para leer, el que cada uno elija. Un libro para adultos que no leen, que hoy te escuchen y digan, «Ah, sí, lo voy a leer.» Un libro para adultos que no leen. Ah, ese está difícil. alguno de ficción histórica, a lo mejor que es como que el género por el que siempre se van más ficción histórica, ficción histórica. Y para adolescentes la misma pregunta que no leen, uno que podamos recomendarles si quieren empezar a leer. Para jóvenes ese de persona normal, el libro salvaje de Juan Villoro también es muy lindo. E hay uno, eh, híjole, hay uno que se llama Fuera de mí, creo que es, pero no me acuerdo de la autora, pero cualquier libro de fantasía. Yo creo que para las nuevas generaciones, yo recomiendo que sus los papás a los chiquitos les lean Harry Potter y de ahí vayan encaminando, encontrando el amor. Y si pudieras tú regalarle un libro al mundo, ¿cuál sería? Un clásico, sin duda. No sé el título, pero sería un clásico. Un clásico, un Dtoyevski, a lo mejor que Sí, a lo mejor, a lo mejor Noches Blancas de Dostoyevski, o sea, un clásico sencillo que sepa que puede funcionar como gancho para que sigan leyendo. Pues muchísimas gracias, Valentina, eh por habernos eh adentrado a este mundo de la lectura con esa pasión, con ese cariño, con esa emoción. Eh, algo que quieras tú agregar, algo que quieras decir, ¿no? Nada más que lean, que visiten librerías. Entonces, hoy nos quedamos con que leer no es una obligación, eh, no es una tarea, no es algo que tengamos que hacer. Creo que a través de de esos ojos y de tus palabras abriste una puerta que le eres una puerta, una puerta que abre eh conocimiento hacia lo que tengo adentro, hacia lo que me hace falta, hacia mi interior y es una invitación a ser mejores a través de la lectura. Así es. Nada más láncense por un libro. Láncense por un libro. Entonces, muchísimas gracias. Les mando un beso y nos vemos en el siguiente episodio de Charlando y Conectando.